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  • Murió Georg Baselitz, el artista que puso el mundo patas para arriba

    La Plata » El dia La Plata

    Fecha: 30/04/2026 17:49

    Tenía 88 años murió. El pintor alemán supo generar numerosas controversias con sus cuadros invertidos, los escándalos en galerías y sus declaraciones Escuchar esta nota El mundo del arte despide a Georg Baselitz, pero lo hace con una mezcla de admiración, incomodidad y polémica. Porque Baselitz no fue un artista más: fue un provocador serial, alguien que construyó su carrera rompiendo reglas, desafiando consensos y diciendo lo que otros ni se atrevían a pensar en voz alta. Murió a los 88 años, según confirmó la galería que lo representó durante décadas. Murió en paz, señalaron. Pero su obra y sus declaraciones, lejos de cualquier calma, siguen generando ruido. Antes de ser consagrado, Baselitz fue censurado. Y ese detalle no es menor: fue el inicio de su leyenda. En 1963, durante su primera gran exposición en Berlín Oeste, la reacción fue brutal. La prensa calificó su trabajo de pornográfico y las autoridades no dudaron: dos de sus cuadros fueron confiscados y la muestra clausurada. Para cualquier artista, eso podría haber sido el final. Para Baselitz, fue el principio. El escándalo derivó en una batalla judicial que lo puso en el centro de la escena cultural europea. Dos años después, en Italia, su obra fue reivindicada y empezó a construir su lugar como uno de los nombres más disruptivos del arte contemporáneo. En 1969, Baselitz hizo algo que cambiaría su carrera para siempre: empezó a pintar todo al revés. No fue un gesto estético caprichoso. Fue una declaración de guerra contra la forma tradicional de mirar el arte. Figuras humanas, paisajes, objetos cotidianos: todo aparecía invertido. La lógica era simple y radical: obligar al espectador a dejar de reconocer y empezar a ver. Esa decisión lo convirtió en un artista único, pero también en un blanco fácil para críticas, burlas y discusiones interminables. Nacido en la Alemania nazi y formado en la Alemania oriental, Baselitz creció en un contexto marcado por la guerra, la derrota y la reconstrucción. Ese pasado lo atravesó para siempre. Todos los pintores alemanes cargan una neurosis con respecto al pasado, dijo en una entrevista que todavía hoy se cita. Y fue más allá: Eso me hundió en una profunda depresión y me sometió a una presión inmensa. Para él, pintar no era una actividad estética: era una pelea interna. Mis cuadros son, en cierto modo, batallas, definió. Y esa intensidad se percibe en cada una de sus obras. Si su arte incomodaba, sus palabras directamente detonaban polémicas. Baselitz nunca tuvo filtro. Y eso lo convirtió en un personaje tan discutido como influyente. En 2013, lanzó una de las frases más controvertidas de su carrera: aseguró que las mujeres no pintan tan bien como los hombres. La declaración generó indignación global, críticas desde todos los sectores y reavivó el debate sobre el machismo en el mundo del arte. Lejos de retractarse, sostuvo su postura con una frialdad que aumentó aún más el rechazo. Para muchos, fue una muestra de su pensamiento conservador; para otros, una provocación más dentro de su lógica de confrontación permanente. Pero no fue la única. A lo largo de su vida, Baselitz cultivó una imagen de artista incómodo, alguien que no buscaba ser querido sino escuchado, aunque eso implicara irritar. La obra de Baselitz se nutrió del expresionismo alemán y del impacto de figuras como Jackson Pollock y Willem de Kooning, pero siempre mantuvo una identidad propia, marcada por la tensión, el conflicto y la provocación. No se limitó a la pintura: también dibujó, esculpió y grabó, siempre explorando nuevas formas de expresión. Su producción, que abarca más de seis décadas, hoy forma parte de las colecciones más importantes del mundo. ¿Fue un genio o un provocador excesivo? ¿Un revolucionario o un artista que necesitaba del escándalo para sostenerse? La figura de Baselitz abre ese debate incluso después de su muerte. Lo cierto es que logró algo que pocos artistas consiguen: no pasar desapercibido. Ni en vida, ni ahora. Porque si algo dejó claro Georg Baselitz, es que el arte también puede ser incómodo, contradictorio y hasta irritante. Y que, a veces, ahí es donde encuentra su mayor potencia. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?

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