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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 30/04/2026 10:42
Hay que entender que la salida es entre todos, hay una gran deuda social con las infancias, afirmó Anabella Albornoz. La dirigente de la ONG Suma de Voluntades de Paraná, Anabella Albonoz, alertó sobre el agravamiento de la situación de vulnerabilidad que se vive en la ciudad y en los barrios populares, así como del trabajo que realizan. En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio Plaza 94.7), Albornoz sostuvo que la situación es bastante compleja, no solamente lo que vemos desde Suma de Voluntades, sino de muchas de las organizaciones que asistimos a sectores más vulnerables, y la verdad que se está complicando porque cada vez hay más gente pidiendo comida en los comedores o en las recorridas. Ayer desde el Banco de Alimentos también nos manifestaron lo mismo, pero seguimos gracias al acompañamiento de la comunidad. Agregó que se viene profundizando la situación; semana a semana es más compleja la situación por la cantidad de gente que asista a los dispositivos de asistencia. En este caso quiero también trasladar la misma situación crítica de muchos de los comedores barriales que tienen las mejores intenciones, pero no cuentan con el sustento diario para abastecer a los comedores. Para nosotros los dispositivos barriales son importantes porque son también espacios de prevención y acompañamiento a las infancias. Para graficar con números concretos, afirmó que el último reporte que sacamos, en asistencia damos 12.540 platos de comida mensual. Una sola comida para 400 personas, haciendo malabares para conseguir precio, nos sale 311.000 pesos y un poquito más por comida, para hacer un guiso. En el caso de las infancias ese importe puede variar porque la comida varía e intentamos sostener lo que son las meriendas saludables, pero ese es, en promedio, un costo diario solamente para una cena. Hay que imaginar lo que trabajamos durante todo el mes y lo que cuesta conseguir los comestibles. Para cada recorrida nocturna, por ejemplo, los voluntarios tratan de ir consiguiendo de a paquete de fideos o de a paquete de arroz. Una sola comida son 60 paquetes de fideos. Mencionó asimismo que los días feriado se trabaja de la misma manera, se da el desayuno, la merienda y la cena. No existe el feriado, ni Navidad, ni Año Nuevo, se trabaja los 365 días del año porque entendemos que la gente también tiene que comer. Tenemos esa particularidad: el voluntario que ingresa sabe que llueva, truene o se parta a la tierra no suspendemos las actividades, advirtió. En ese marco, contó que la institución cuenta con un poco más de 300 voluntarios en todas las actividades, porque no es solamente el plato de comida, que hoy es lo urgente, lo necesario y hay que abordar la asistencia porque entendemos que cuando planteamos actividades los gurises llegan con hambre y tenemos que abordar la parte alimentaria, pero nosotros tenemos deporte, acompañamiento a la infancia, talleres; los voluntarios responsables de la parte de infancia saben hasta cuánto calzan los gurises y tenemos más de 350 gurises. Y son números chequeados por listado, con referentes, con acompañamiento en las escuelas. O sea, es un trabajo muy sobre la singularidad de cada gurí, porque no es la misma estrategia con todos los gurises. Consultada por los números de personas en situación de calle que difundió el Ministerio de Capital Humano a nivel nacional, Albornoz señaló: No sabemos en qué momento hicieron el censo, ni con quiénes, porque siempre que se han hecho censos han convocado a las organizaciones que trabajamos con esta población, porque la gente es muy reacia de dar los datos. Y si no hay un vínculo de confianza con la gente, no lo dan. Tampoco sabemos qué parámetros, cómo lo hicieron, dónde. En este contexto, señaló también que la baja de los planes y programas sociales de la Nación se viene sufriendo porque hubo bajas, porque no hay seguimiento, porque desde el mismo Ministerio dejaron sin efecto a las unidades de gestión del Potenciar Trabajo que eran las organizaciones, entonces mucha gente, a lo largo del tiempo, fue perdiendo ese programa. Por eso también se agudizó el problema alimentario porque no tenían ese ingreso, y además no había quien controlara las unidades productivas, porque hay mucha gente que siguió trabajando. De hecho, nosotros en los comedores tenemos gente que tenía ese programa y a partir de este mes no lo tiene más, y la verdad que hacen un trabajo increíble. Como ejemplo, mencionó: Yo invito a la gente a ver la canchita que tenemos en la zona de Barrio Antártida Argentina que tiene un sistema de riego, parquizado, y es toda hecha y cuidada por los vecinos. Los vecinos trabajan un montón, lo que pasa es que esa riqueza que hay en los barrios, si no es acompañada, se ve invisibilizada. Como en todo, es cierto que había gente que no trabajaba y a eso obviamente había que resolverlo, pero había mucha otra gente que sí cumplía, que sí trabajaba y por muy poco dinero hacía y hace cosas increíbles en los barrios como los comedores y merenderos. En cuanto a la situación habitacional, consignó que hoy se nos escapa de las manos y en este momento diría que es inviable, porque hay otro tipo de inconvenientes que realmente profundizan mucho la situación, que es comer y el avance de la droga en los barrios. Hoy nos preocupa muchísimo la salud mental, creemos que es una emergencia, hay que abordarlo y hay que acompañarlo, hay problemas de consumo en niños de 8 años y es algo que no solamente le dice Suma de Voluntades, sino que hace poco en una charla lo dijo el fiscal (federal Ignacio) Candioti, no los usan porque son inimputables, sino porque es mano de obra barata y descartable. Eso es realmente uno de los graves problemas. Lo habitacional obviamente es un problema porque si entrás a un barrio popular lo primero que ves es la crisis habitacional. Y esto también fue creciendo, porque hay como migraciones entre los barrios, porque hay problemas entre bandas que obligan, muchas veces, a la gente a tener que irse, entonces se asientan en otro lugar en ranchos de cartón y chapa. Consultada por el modo en que el Estado se hace presente en los barrios actualmente, apuntó: En realidad hoy están todos explotados. En el caso de la seguridad, nosotros lamentamos enormemente el traslado de Carlos Schmunk, que era el jefe Departamental de Policía de Paraná, porque había un trabajo muy articulado, había una mesa de trabajo y ahora es como que hemos retrocedido. Tratamos de articular porque somos todos necesarios y hoy ponemos en la mesa el trabajo colaborativo, porque ante esta situación es inviable llegar a los barrios de manera fragmentada. Mientras el narcotráfico llega organizado, nosotros estamos llegando de manera separada y eso es para poner en una mesa de trabajo con políticas a largo plazo también. Con respecto al trabajo del Estado, venimos trabajando en algunos temas con el municipio muy bien, y algunos temas con provincia, no se ha logrado todavía el trabajo que nosotros queremos, que es una mesa realmente seria que se pueda sostener y en donde se puedan también definir políticas públicas, no solamente en la crisis, sino también a largo plazo. En algún momento tenemos que dar discusiones serias en materia social, definió. Es alarmante que todos los programas a nivel nacional, la mayoría se han caído y hasta el Sedronar que sostiene al Hogar de Cristo, que es uno de los dispositivos que mejor trabaja en toda la provincia, tiene tres meses de atraso. Y esos trabajadores ponen el cuerpo y el corazón todos los días. Y así puedo nombrar un montón de programas que ya no están, y que también hacían que el Estado pueda acompañar desde otro lugar, no solamente en la asistencia alimentaria. Hoy todos esos programas no están. Yo entiendo que también los municipios están explotados en un montón de situaciones por la falta de presupuesto, pero obviamente que el recurso económico que tiene el Estado en comparación con la ONG es abismal, planteó. Por último, en cuanto al sostenimiento de Suma de Voluntades, sostuvo que así como ingresa el recurso, sale; hubo unos meses que contábamos las monedas hasta para pagar el alquiler, estábamos muy mal, hoy por suerte nos pudimos recuperar un poco porque largamos una campaña de padrinos y nuevamente la comunidad nos dijo sí, y estamos muy agradecidos por eso. Nosotros en Suma de Voluntades se vive siempre esperanzado y creo que siempre que haya personas que entiendan que el otro importa, va a haber esperanza. Y yo cuando veo a mi hijo, me da esperanza. Cuando yo llegué al barrio, llegué rota, y por eso puedo dar fe de lo necesario de la salud mental, y a mí me ayudaron en el barrio. Entonces hoy lo que hago es una manera de devolver. Yo veo crecer a mi hijo, veo que él come todos los días, que tiene la posibilidad de educarse y quiero lo mismo para los gurises que también crecieron con nosotros. Mi hijo creció entre los cartoneros, creció en el barrio con los gurises, y cuando era un bebé y yo lo llevaba al comedor, los gurises del barrio llegaban sin haber comido el día anterior, pero primero querían que le dé comida a Indio. Esa es la gente del barrio. Por eso a uno le duele cuando los critican porque es gente que es la primera que saca su olla para compartir. Cuando empezamos, que hacíamos casas, la gente nos compraba la comida, y muchas veces ellos no comían para que los voluntarios tuvieran ese almuerzo. O se iban al Volcadero, hacían unos pesos y les compraban la comida a los voluntarios, en nuestros inicios, relató visiblemente emocionada. Finalmente, destacó que la comunidad también es generosa porque toda esta estructura que tenemos es gracias también a la comunidad. Y para ser honesta, ahora arreglamos con provincia la entrega de 60 bolsones que a nosotros no nos generan impacto en lo cotidiano, pero nos permiten una vez por semana darle esos bolsones a las mamás que trabajan en nuestros comedores. Tenemos que entender que la salida es entre todos, porque terminamos a veces en discusiones banales y hay una gran deuda social con las infancias; si nosotros no entendemos que hay algo superior a nosotros, como decía el Papa Francisco del todo por encima de las partes, la situación va a estar cada vez más compleja, y si no tomamos las riendas de toda esta situación el costo social va a ser mucho más grave. Hace dos semanas saqué la basura a las 11 de la noche y encontré a una nena que siempre pasa con su familia por la sede de Suma de Voluntades, entonces subí a mi casa a buscar un abrigo y cuando llegué estaban comiendo sentados en el cordón; padre e hija comiendo del contenedor, y era una gurisa a las 11 de la noche con su padre cartoneando. Ese tipo de situaciones no las podemos naturalizar, concluyó.
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