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Cerrito » Debate Abierto
Fecha: 30/04/2026 10:01
Leido 1 veces Los precios de los combustibles podrían retomar en mayo los aumentos que caracterizaron al mercado del sector en marzo. Las subas serán impulsadas por la conjunción de dos factores: el retorno de los ajustes parciales en los impuestos y, a mediados del mes, la finalización del período de 45 días del esquema de compensación o buffer. El incremento en los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC) comenzará a estar en vigencia el 1 de mayo y representa el retorno a la modalidad de ajuste mensual, a fin de terminar de aplicar en el transcurso de 2026 todos los aumentos pendientes acumulados. Mayo complicado En medio de los aumentos en el precio internacional del petróleo a partir del inicio de la guerra en Medio Oriente, que en el mercado local se reflejó en una suba promedio del 23% de los combustibles en marzo, el Gobierno había resuelto suspender el ajuste del ICL y el IDC para abril, a fin de atenuar el impacto en los precios. Por su parte, YPF y otras compañías acordaron un esquema de compensación de precios o buffer, comprometiéndose a no trasladar a los valores de venta al público las subas en el petróleo, aunque a costa de actualizar los precios una vez que finalizasen las alteraciones del mercado de hidrocarburos generadas por el conflicto bélico, publicó Bae Negocios. Ese esquema de 45 días comenzó el 1° de abril y si no se decide una extensión de su duración u otra modalidad, finalizaría dentro de dos semanas. De cuánto es el aumento Según lo establecido en el decreto 302/2026, publicado hoy en el Boletín Oficial, en mayo se retoman los ajustes parciales de incrementos pendientes de parte de 2024 y 2025 con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible. Para las naftas, el aumento es de $10,398 por litro en el caso del ICL y de $0,637 en el del IDC. En el caso del gasoil, el incremento es de $9,269 en el ICL general más un diferencial de $5,019 para Patagonia, La Pampa y sur de Mendoza, además del $1,056 por el IDC. Cómo es el régimen impositivo de Combustibles La ley 23.966 de 1991 estableció que los dos impuestos a los Combustibles se ajustarían con periodicidad trimestral en enero, abril, julio y octubre de cada año en función de la inflación. Sin embargo, el expresidente Alberto Fernández decidió suspender esos ajustes en los dos últimos años de su mandato, con el propósito de evitar su impacto inflacionario. Al asumir en diciembre de 2023, el presidente Javier Milei se propuso ir incorporando paulatinamente esos incrementos postergados por dos años, pero desde mayo de 2024 moderó su postura, también como su predecesor por su incidencia en el IPC. La manta corta entre inflación y recaudación Pero la postergación indefinida de los aumentos no aplicados tiene un límite para un gobierno que tiene al equilibrio fiscal como una meta innegociable: la suspensión de abril (y en menor medida, los ajustes parciales de todos los meses) puede tener un impacto positivo en cuanto a su incidencia en la inflación, pero al mismo tiempo afecta el propósito de aumentar la recaudación. Los datos del primer trimestre son contundentes al respecto: la recaudación por impuestos a los Combustibles sumó $1.403.296 millones, más que las retenciones, pero además tuvo un incremento interanual nominal del 55,9%, más del doble que la suba general del 22,7%. Cómo se compone el precio El precio de venta al público de las naftas y el gasoil reconoce cuatro componentes, cuyas variaciones debe ser seguida para estimar sus impactos en los valores que finalmente se cobran en las estaciones de servicio. Uno de ellos es la paridad cambiaria, con escasa incidencia en los últimos meses a causa de la estabilidad en la cotización del dólar. El segundo es el precio mínimo de adquisición del biodiésel para el gasoil y del bioetanol a base de caña de azúcar o de maíz para las naftas, para lo que habrá que esperar novedades para mediados de mayo. El tercer factor es el de mayor atención desde el inicio de la guerra, que es la variación de la cotización del petróleo en su variante Brent del Mar del Norte. La carga impositiva es la cuarta pata y, más allá de lo que ocurra en Medio Oriente, dominará la agenda de todos los meses que restan de 2026, año en el que el Gobierno se comprometió a completar con el traslado de todos los incrementos pendientes. El interés por terminar con esa actualización no solo pasa por una cuestión recaudatoria, sino que tiene una razón menos confesable: se aspira a que en un año electoral como será 2027 se normalice el esquema y regresen los aumentos trimestrales, como hasta 2021. Fuente: Análisis Digital
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