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  • El hermano de Eduardo Carrera habló de las graves denuncias de Romina Orthusteguy: Estamos dispuestos a ayudar

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 29/04/2026 11:13

    En medio de la repercusión generada por las declaraciones de Romina Orthusteguy y su hija Mía sobre episodios vividos junto a Eduardo Carrera tras su paso por Gran Hermano 2003, la palabra de Nicolás, hermano de Eduardo, irrumpió en la escena pública. La búsqueda de la versión familiar llegó tras la entrevista concedida por Romina y Mía en el ciclo Después de Todo con Matías Bagnato, donde se detallaron situaciones de violencia, miedo y abandono. El equipo de LAM (América) se propuso entonces escuchar la otra campana y obtuvo un testimonio sobre la postura de la familia Carrera y el modo en que se vivieron, puertas adentro, estos hechos. El propio Nicolás comenzó precisando su vínculo con la joven. No tengo relación con Mía, no la conozco. La vi de bebita hace muchos años. Tampoco tuve mucho trato con Romina. Entiendo que fue una relación que no prosperó y después cada uno siguió por su rumbo, pero la verdad es que me excede un poco, porque es un aspecto privado que es relacional, donde uno no puede interferir y siempre tocamos todos de oído, afirmó. De este modo, dejó en claro una distancia tanto afectiva como práctica con la hija de su hermano Eduardo y con la familia de Romina. PUBLICIDAD Al consultársele sobre si Mía es considerada parte de la familia, fue categórico: No, no, no. No es parte de la familia, ni somos parte nosotros de la familia de ellos. Obviamente, la palabra familia es hermosa, así que siempre vamos a querer tener familia y estar juntos. Consultado por las razones por las que no se dio ese vínculo, Nicolás respondió con franqueza que lo desconoce, y en su relato, hace hincapié en que pasaron 23 años desde aquellos hechos y que le es ajeno al resto de su familia: Es una cuestión de relación de mi hermano y Romi, que involucra la esfera privada de ellos. PUBLICIDAD Durante el intercambio, también fue consultado sobre cómo vivía su hermano Eduardo la evocación de estos episodios. El tema nunca se tocó porque nunca hubo necesidad de hablar de eso. No es un tema tabú, es un tema de otro. O sea, es como si vos me preguntás sobre mi vida privada, es mía. Yo cuento hasta donde yo quiero y todo lo que sea derivado de eso va a ser responsabilidad mía, explicó. Esta declaración condensó el modo en que la familia aborda los temas íntimos: con reserva y sin profundizar salvo que surja una necesidad puntual. A la hora de definir su postura frente a la exposición pública de la vida familiar, insistió en la voluntad de ayudar en caso de que Mía o Romina lo necesiten: Entendemos en las circunstancias, nos gusta poder ayudar, estamos a disposición para ayudar a todo el mundo y siempre en pos del bien, no del mal. Todo lo que sirva para construir un puente, estamos, siempre estamos y siempre apoyar. Yo, como vocero de la familia Carrera, apoyo y estoy a disposición de Romi y Mía y su familia para poder ayudar en todo lo que sea necesario. PUBLICIDAD La entrevista con Nicolás tuvo lugar inmediatamente después de que Romina Orthusteguy y su hija Mía compartieran en público experiencias de violencia y maltrato sufridas durante y después de Gran Hermano 2003. Romina relató: Yo ya en la casa, después del episodio de la copa con Eduardo, empecé a sentir miedo y lo dije. Antes de eso, estábamos en la habitación porque fue a buscar mis cigarrillos, él me agarró fuerte del brazo y me dijo: Te quedás acá o te mato, de forma figurativa. Está el video, pero no se viralizó tanto. También recordó otros episodios: Con el tiempo recordé que hubo otros episodios en la casa, empujones en el baño, que no se mostraron porque no fueron en vivo o insultos, lo de la copa fue extremo. Lo naturalizábamos y nadie le llamaba la atención. El testimonio incluyó situaciones concretas como discusiones por asistir a un cumpleaños o incidentes en el hospital, en el nacimiento de su hija: Cuando le dije que estaba embarazada, me dijo: Esto me cag... la carrera. Cuando se termina nuestro alquiler, con cuatro meses, me voy a la casa de mis viejos, explicó Romina. Relató también un episodio hospitalario: Cuando me la traen a la noche, la agarra, la tira a los pies de la cama y dice: Esta pendeja nos tomó de hijos. Yo grité, una enfermera entró, se lo llevó y yo supuse que se había ido. No sé si lo calmaron, cuando entró por segunda vez, se acostó ahí y se durmió. Al otro día, se fue. PUBLICIDAD Frente al testimonio de Mía, quien afirmó sentirse humillada, Nicolás expresó de inmediato: La lamento mucho que se sienta así, que de nuestro lado siempre estuvieron las puertas abiertas para que nos contactaran, aunque en veintitrés años nadie se comunicó con nosotros. Si Mía se quiere comunicar conmigo, yo feliz de la vida. Nosotros no tenemos ningún problema en nada. Entiendo perfectamente cómo se puede sentir alguien que quiera tener algún vínculo con su papá, pero entiendo que no hubo ni siquiera ningún intento de ningún lado. Después de veintitrés años, que surja por un programa de televisión llama la atención, pero bueno, no miro para ese lado. Miro para el lado en que siempre que se pueda rescatar un vínculo, voy a ayudar. Todos vamos a ayudar, siempre. Nicolás también reflexionó sobre el momento y las razones que, a su entender, llevan a que esta historia resurja en el presente: Entiendo que es por el contexto del juego y porque en este tipo de programas siempre uno está supeditado a que surjan cuestiones de sus vidas pasadas. Ahí a mí me excede porque yo no me meto a juzgar la vida pasada de nadie, porque creo que todos tenemos cuestiones objetables y todos tenemos hilo de donde tirar. Pienso que si en veinte años no pasó nada, son cosas que tienen que resolver entre ellos. Ojalá que las puedan resolver igual, que cada uno pueda tener su cierre o no, y que lleguen a un entendimiento. PUBLICIDAD En este sentido, Nicolás describió cómo ha sido la vida de Eduardo Carrera en los últimos años: Es una persona normal que trabaja en un consultorio odontológico y que no participaba de los medios, aseguró. Y dejó en claro su preocupación por la mediatización de temas privados a partir del desarrollo de Gran Hermano. Esperemos que todo este resurgir de su historia personal le sirva a alguien y que no lo perjudique, que es lo que siempre suele suceder. Que sirva para que una historia tenga un cierre o un nuevo comienzo y no para volver loco o juzgar a una persona por cuestiones que no se pueden resolver en una relación, porque si no, creo que no avanzamos nunca como sociedad. PUBLICIDAD PUBLICIDAD

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