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  • Es brasileño, pesaba 300 kilos, bajó 100 y se volvió viral tras completar una maratón en Europa: Me levanté del cajón

    » TN

    Fecha: 29/04/2026 10:58

    Soy el último mamut vivo, que se niega a ser extinguido. Con esa frase, Júlio Mamute, un influencer brasileño de 200 kilos, se robó todas las miradas y los corazones al cruzar la meta de la Maratona da Europa en Aveiro, Portugal, el último fin de semana. El video de su llegada, donde se lo ve abrazando a otros corredores tras completar los 10 kilómetros en casi dos horas, explotó en las redes: ya suma más de 3,4 millones de visualizaciones y sigue creciendo. En otro video, se lo ve caminando con un bastón y una remera que dice vos podés y afirma: Me levanté del cajón. Y hoy quiero seguir disfrutando de lo mejor de esta tierra, paso a paso. De los 300 kilos a recorrer el mundo: la travesía de Júlio Mamute Júlio, oriundo de Recife, contó que su historia de superación arrancó mucho antes de las maratones. Mi maratón no es una carrera. Comenzó cuando pesaba 300 kilos. La natación me salvó. Fue en el agua, con prudencia y estrategia, que bajé 100 kilos. Después, me enamoré de las carreras de calle a partir de la San Silvestre, contó . El influencer explicó que su confianza creció tras desafiarse en la tradicional Carrera de San Silvestre en diciembre pasado. Desde entonces, decidió prepararse para nuevos retos y, lejos de detenerse, ya tiene un objetivo claro: participar en seis maratones alrededor del mundo en menos de 60 días. En su agenda figuran Mendoza (Argentina), Santiago (Chile), Río de Janeiro (Brasil), Phuket (Tailandia) y Tromso (Noruega). No soy maratonista, soy el tipo de 200 kilos que no se rinde Júlio aclaró que no corre durante las pruebas: Voy caminando, no corro. Incluso uso bastón y paro cuando lo necesito, es a mi ritmo. No soy maratonista. Soy el tipo de 200 kilos, recifense, que llegó a pesar más de 300 y ya bajó más de 100. Hoy estoy participando de seis maratones en el mundo en menos de 60 días. El secreto, según él, está en la fisioterapia y en respetar los propios límites. El camarógrafo me grabó llegando corriendo, pero eso fue solo en la llegada. En el trayecto, camino, contó entre risas. Un obstáculo inesperado y una lección de coraje Antes de viajar a Portugal, Júlio vivió otro episodio de superación: quedó atrapado en el piso 21 de un edificio en Recife por un corte de luz y tuvo que bajar todas las escaleras. Le dije al doctor: la vida quiere sabotearme. Me hice un procedimiento en la rodilla para protegerla y, con ese cuidado, me fui a Portugal, con coraje, recordó. Orgullo recifense y un encuentro que lo marcó Durante la maratón en Aveiro, Júlio tuvo el honor de dar el pistolazo de inicio y recibió el aliento de personas de distintas nacionalidades, pero hubo un momento especial: mientras grababa un video hablando de Recife, un compatriota lo reconoció, se acercó y lo abrazó entre lágrimas. Me dijo que era de Recife, que su esposa me seguía, y fue un abrazo que no me voy a olvidar, relató. Inspirar más allá de la balanza Para Júlio, su misión va mucho más allá de perder peso o sumar medallas. Necesito seguir caminando, seguir adelante, porque tal vez esté salvando mi vida de la obesidad, pero también puedo estar inspirando a alguien que ni siquiera quiere adelgazar, solo necesita un empujón para levantarse y hacer lo que tiene que hacer, afirmó. La historia de Júlio Mamute es un ejemplo de que la verdadera maratón es la de la vida, y que el coraje y la perseverancia pueden emocionar e inspirar a millones.

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