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» Clarin
Fecha: 29/04/2026 06:33
Todos los reportes indican que náuseas y vómitos conforman el principal efecto adverso de las inyecciones para adelgazar. Y a medida que las autoridades regulatorias van permitiendo que las dosis permitidas aumenten -el mes pasado la FDA aprobó la semaglutida de 7,2 mg, por encima de la dosis máxima previamente autorizada de 2,4 mg- crece la probabilidad de que la mayor eficacia del medicamento vaya de la mano de efectos no deseados recargados. Ese talón de Aquiles de drogas como la semaglutida y la tirzepatida, en fármacos como Ozempic y Wegovy, o Mounjaro y Zepbound, hacen que una parte de los pacientes que intentan avanzar con el tratamiento tarde o temprano deban abandonarlo por no poder tolerarlo. Según estudios, esa tasa de interrupción ronda el 26 por ciento. Por eso, hoy uno de los objetivos clave en la materia es encontrar la estrategia que impida dicho naufragio. El hallazgo ya ha ocurrido, aunque ahora resta confirmarlo en una nueva fase investigativa con una gran cantidad de pacientes. Los resultados de fase 2 de un medicamento llamado Nereus arrojaron que sólo el 29 por ciento de los pacientes que utilizaron este antídoto junto con el tratamiento de semaglutida (Wegovy) experimentaron vómitos, frente al 59 por ciento de los tratados con placebo más la misma droga para adelgazar. En cuanto a la combinación de vómitos y náuseas, la relación fue del 22 por ciento contra el 48 por ciento. El 30 de diciembre de 2025, Nereus ya obtuvo una aprobación de la FDA como droga contra el mareo por movimiento, primer fármaco para este tipo de indicación en 40 años. Sin embargo, es posible que ahora un número mucho mayor de pacientes se beneficie con esta terapia que se administra por vía oral, al prevenir las náuseas y los vómitos que suelen acompañar al tratamiento con los llamados medicamentos GLP-1. El ensayo de fase 2 fue realizado con un universo pequeño de pacientes: en total 106. Ahora, el ensayo de fase 3 -denominado Thetis- escalará esa cifra para evaluar la eficacia y la seguridad del medicamento en pacientes que reciben dosis altas de un agonista del GLP-1. Los resultados finales, según se prevé, estarían disponibles en el cuarto trimestre de este año. Nereus es un antagonista del receptor de neuroquinina-1 (NK-1). Esta clase de fármacos se utiliza para prevenir las náuseas y los vómitos en pacientes que han recibido quimioterapia. Nereus fue aprobado para el tratamiento del mareo por movimiento tras ensayos de fase 3, algunos realizados en barcos. Su administración consiste en una única cápsula 60 minutos antes del viaje. Una posible "llave maestra" La posibilidad de encontrarle un freno al efecto adverso que suma con determinación para que uno de cada cuatro pacientes abandone las inyecciones para adelgazar podría transformarse en una ventaja no sólo contra el sobrepeso y la obesidad, sino también contra otras patologías que los medicamentos GLP-1 han demostrado combatir y mejorar: desde la diabetes hasta la salud cardíaca. El último hallazgo de esta saga fue la mejoría de la salud del hígado, de forma independiente a la pérdida de peso. Se llegó a la conclusión de que la semaglutida actúa sobre el hígado para mejorar su función, la cicatrización y reducir la inflamación, según un flamante estudio de la Universidad de Santiago de Compostela, en España. La clave, sin embargo, está en el largo plazo y en la sustentabilidad del tratamiento. Este martes, la Clínica Mayo difundió los resultados de una investigación, publicada en Annals of Surgery, que atribuye mejores resultados contra el riesgo cardiovascular "de por vida" con la cirugía bariátrica que con los medicamentos GLP-1: 8,6 por ciento contra 1,7 por ciento, respectivamente. Otro dato de ese trabajo es que la pérdida de peso fue significativamente mayor con la cirugía, con un promedio de casi el 28 por ciento del peso corporal total, en el caso de la cirugía, en comparación con alrededor del 11 por ciento entre los tratados con medicamentos. No obstante, en términos de impacto de salud pública, la semaglutida y la tirzepatida han abierto todo un campo de acción hasta hace pocos años inexplorado. Con el agregado de que existen cada vez más pistas sobre cómo actúan estos fármacos y por qué en algunas personas logran un efecto mayor, mientras en otras en oportunidades casi no se advierten resultados. Un trabajo publicado en la revista Nature a comienzos de abril halló dos variantes genéticas en las vías hormonales intestinales que regulan el apetito y la digestión. Y según su expresión, los fármacos funcionan mejor o peor. Los fármacos para bajar de peso corren con grandes chances de consagrarse, en el mediano plazo, en una valiosa herramienta de salud pública, en virtud además de que la patente de la semaglutida ya ha comenzado su proceso de caducidad en el mundo, lo que permitirá su creciente fabricación a un costo más bajo, punto de partida para un acceso más amplio. PS Sobre la firma Newsletter Clarín
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