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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 28/04/2026 21:56
El secretario de Acción Social de la CGT y conductor del Sindicato Gran Buenos Aires de Trabajadores de Obras Sanitarias (SGBATOS), José Luis Lingeri, lanzó una dura advertencia sobre el financiamiento del sistema de salud sindical, al señalar que la caída del salario real y la falta de auxilio estatal empujan a las obras sociales a una crisis terminal. El gremialista explicó que el desequilibrio entre el costo de las prestaciones médicas y los ingresos reales de los trabajadores generó un cuello de botella que pone en riesgo la cobertura sanitaria de millones de familias afiliadas a las obras sociales. Un sistema desfinanciado y sin auxilio del Estado Lingeri puso el foco en la estructura de ingresos del sistema y recordó que las obras sociales se sostienen exclusivamente con el esfuerzo privado de la seguridad social. A diferencia de otros esquemas de protección, remarcó que el Estado no cumple un rol de aportante directo. No aporta al sistema de obras sociales, esto es puramente financiado por el aporte de los trabajadores y el empleador, aclaró el dirigente, al describir un esquema que depende casi por completo de la masa salarial formal. Actualmente, el sistema opera bajo una presión asfixiante con una tasa de sostenimiento del 9%, compuesta por el 6% del empleador y el 3% del trabajador. Sin embargo, advirtió que esa ecuación, que históricamente garantizó el acceso a la salud, hoy resulta insuficiente frente a una inflación que corre más rápido que las paritarias y a un costo de medicamentos e insumos médicos atado a valores internacionales. El mito de la caja sindical y la crisis de prestaciones En su descargo, Lingeri salió al cruce de los discursos que estigmatizan el manejo de los fondos de las organizaciones gremiales. Señaló que, lejos de la opulencia que sugieren algunos sectores políticos, las obras sociales atraviesan un escenario de supervivencia en el que los sindicatos deben desviar recursos de otras áreas para cubrir baches en la salud. Hoy muchas obras sociales no pueden prestar servicios, admitió con crudeza, y apuntó que el concepto de caja sindical es, en realidad, el aporte genuino que hoy se usa para combatir la crisis del sistema prestacional. En esa línea, subrayó que la situación es tan dramática que la mayoría de las obras sociales hoy subsisten por el aporte que se transfiere de la parte sindical a la obra social, lo que deja al descubierto el deterioro de la fuente principal de financiamiento. El salario como variable de ajuste sanitario La conclusión que traza la central obrera es contundente: mientras el salario real siga perdiendo la carrera contra la inflación, la salud sindical será inviable. El agravamiento de la situación salarial golpea directamente el corazón del financiamiento del sistema. Al tratarse de aportes porcentuales sobre el sueldo bruto, la caída del ingreso real se traduce automáticamente en una merma en la calidad y cantidad de prestaciones médicas que pueden sostener las obras sociales. Con este escenario, la CGT, a través de la secretaría que encabeza Lingeri, elaboró un informe para poner en agenda la necesidad urgente de revisar el esquema de salud sindical. El modelo que durante décadas fue un orgullo del movimiento obrero argentino, advirtió el dirigente, se encuentra hoy en una crisis terminal.
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