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» Nova Entre Rios
Fecha: 28/04/2026 17:01
A medida que las noches se vuelven más cortas y el aire comienza a impregnarse del aroma de la primavera, el firmamento nos dicta su propio calendario. Una de las configuraciones más espectaculares del hemisferio norte y las latitudes ecuatoriales está a punto de ocultarse: el Hexágono de Invierno.
Este no es una constelación oficial, sino un asterismo: un patrón de estrellas brillantes que pertenecen a diferentes constelaciones y que, juntas, trazan una de las figuras más imponentes del cielo nocturno. Con su retirada, nos despedimos de la región con la mayor concentración de estrellas de primera magnitud de toda la esfera celeste.
Para el observador casual, el Hexágono de Invierno es una brújula de luz. Sus vértices están formados por seis gigantes que han dominado las noches desde diciembre:
Lo que hace que el Hexágono de Invierno sea tan especial no es solo su forma, sino lo que contiene en su interior. Al mirar hacia esta zona del cielo, estamos observando hacia el exterior de nuestra galaxia, la Vía Láctea, a través de un brazo espiral rico en formación estelar.
Dentro de sus límites se encuentra la Gran Nebulosa de Orión (M42), una guardería estelar visible a simple vista como una mancha difusa en la espada del cazador. También alberga a las Pléyades, el cúmulo abierto más famoso del cielo, que parece un pequeño puñado de diamantes sobre el lomo de Tauro.
La desaparición del Hexágono no es un adiós definitivo, sino el resultado de la traslación de la Tierra alrededor del Sol. A medida que nuestro planeta avanza en su órbita, el Sol parece desplazarse frente a estas estrellas, haciendo que salgan y se pongan cada vez más temprano. Eventualmente, el brillo solar las ocultará por completo durante el día, dejándolas fuera de nuestra vista nocturna durante los meses de verano.
Si desea despedirse de este espectáculo, las próximas dos semanas son cruciales. Al caer la noche, mire hacia el oeste-suroeste. Orión estará “de pie”, con Sirio brillando intensamente a su izquierda y Aldebarán a su derecha.
Es el momento perfecto para sacar los binoculares y recorrer la línea que une a estas estrellas. No es solo una despedida de la estación fría; es la última oportunidad de contemplar la arquitectura más grandiosa del universo cercano antes de que las constelaciones de agua y aire tomen el relevo.
Hasta el próximo diciembre, gigantes del invierno.
Redacción: Nova Comunicaciones.
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