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» La Nacion
Fecha: 28/04/2026 15:17
La Academia de Ciencias de EE.UU. tumba el estudio de Barbacid sobre la curación del cáncer de páncreas por ocultar sus intereses empresariales La organización retira el trabajo en la revista PNAS y reprocha que el científico y dos colegas no declararan que poseen parte de la compañía Vega Oncotargets para la explotación comercial de los resultados - 10 minutos de lectura' MADRID.- El estudio liderado por el químico Mariano Barbacid en el que anunciaba un tratamiento experimental efectivo contra el cáncer de páncreas en ratones ha sido retirado por la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Los responsables de la publicación llevaban desde febrero analizando el caso, y han decidido retirar el estudio completo debido a que ni Barbacid, ni sus colegas Carmen Guerra y Vasiliki Liaki informaron de que son copropietarios con otros socios de la empresa Vega Oncotargets, fundada para desarrollar nuevas terapias contra el cáncer de páncreas. Se trata de un conflicto de intereses relevante no declarado en el momento de la presentación, señalan los editores de la revista. Barbacid dirige el grupo de Oncología Experimental en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Carmen Guerra es una de las investigadoras destacadas de su grupo, y Vasiliki Liaki, una investigadora postdoctoral en el mismo equipo. El trabajo retirado se publicó el 2 de diciembre de 2025 en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS), después de que la prestigiosa revista Nature lo rechazase. Como Barbacid es miembro de esta Academia estadounidense, tenía derecho a publicar sus trabajos por la vía rápida, con una revisión más laxa. Barbacid no ha respondido a los intentos de contacto de este diario por teléfono y correo electrónico. Su colaboradora Carmen Guerra ha reconocido por teléfono que metieron la pata al remitir su trabajo por la vía señalada y no declarar los conflictos de intereses. La científica del CNIO asegura que han vuelto a enviar el estudio, esta vez reconociendo la vinculación empresarial, a la misma revista, para intentar publicarlo de nuevo. Guadalupe Sánchez ha emitido un comunicado en nombre de Barbacid en la red social X más de tres horas después de publicado este artículo. La letrada, que también trabaja para el rey emérito, Juan Carlos de Borbón, publica un texto en el que asegura que al científico se le olvidó mencionar los vínculos con Vega Oncotargets sin que existiese mala fe ni voluntad alguna de ocultación. Según el texto, Barbacid quiere enfatizar a todos los donantes que generosamente contribuyeron al proyecto de la Triple Terapia mediante donaciones a un Bizum establecido para ese propósito, que todos los fondos recibidos serán exclusivamente dedicados a generar nuevos inhibidores que tengan las propiedades farmacológicas óptimas para poder ser aplicados a los pacientes de cáncer de páncreas en los próximos dos o tres años". La campaña, organizada por la fundación privada Cris Contra el Cáncer ha recaudado ya casi 3,7 millones de euros apoyándose en la investigación original, ahora retirada. Aquel estudio con 45 ratones curados de cáncer de páncreas, uno de los cánceres de peor pronóstico, pasó desapercibido durante casi dos meses, hasta que el científico organizó una multitudinaria rueda de prensa el 27 de enero en colaboración con la fundación privada CRIS contra el cáncer en la que también intervino una enferma con este tipo de tumor. A pesar de tratarse de un descubrimiento preclínico en ratones, la noticia corrió como la pólvora por todo el mundo, en algunos casos distorsionada. Uno de los diarios más leídos del planeta, The Times of India, tituló: Un científico español descubre la cura del cáncer de páncreas. La entrevista de Barbacid en uno de los programas más vistos de la televisión, El Hormiguero, presentado por Pablo Motos, iba titulada en su canal de Youtube: La cura contra el cáncer de páncreas. ¡Descubrimiento histórico!. Barbacid, Guerra y Liaki no informaron a la Academia de que poseen, junto a otros socios, parte de la empresa Vega Oncotargets. Barbacid y Guerra cofundaron esta compañía en 2024 para la posible explotación comercial de los resultados de las investigaciones del grupo. Además, Barbacid y sus compañeras han solicitado una patente para la explotación comercial de su terapia experimental, si es que algún día se hace realidad. La compañía, con sede en Salamanca, llegó a proclamar a toda pantalla en su web que habían logrado la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas, algo muy alejado de la realidad. Los tres científicos poseen un 25% de la empresa. El químico y empresario Gerardo Gutiérrez y sus dos hijos, a través de la empresa 3-Gutinver, poseen otro 25%. La sociedad de inversiones de la Junta de Castilla y León, Sodical, tiene otro 25%. La fundación CRIS contra el cáncer, un 5,2% y el CNIO, un 5%. La Fundación Hermanos Álvarez Quirós posee un 7,5%. De acuerdo con el documento de la creación de esta fundación con un capital de 1,5 millones de una herencia familiar, son patronos de esta entidad Mariano Barbacid y José Ignacio Fernández Vera. Este último fue fulminado de su puesto de directivo en el CNIO por su posible implicación en la trama corrupta que está investigando la Fiscalía Anticorrupción, y que tenía como presunto cabecilla al exgerente, Juan Arroyo. La trama pudo estafar unos 30 millones de euros, el mayor caso de corrupción de la ciencia en España. Mariano Barbacid, que fue el primer director del CNIO y trabajó codo con codo con Arroyo durante años, sigue defendiendo la actuación del antiguo gerente. También figuraba una tercera cofundadora de Vega Oncotargets, la astronauta y biotecnóloga Sara García, pero su nombre desapareció el 5 de febrero. García, que trabaja en el grupo de Barbacid en el CNIO, aseguró a este diario en febrero que se trataba de un error y que no está vinculada a la compañía. La Academia de Ciencias de Estados Unidos es clara en su dictamen. Podría haber decidido que los autores publicasen una nota adjunta declarando su conflicto de interés, lo que hubiera permitido que el estudio siguiese teniendo validez. Pero la decisión final es tajante, en parte debido al papel de Barbacid como académico un reconocimiento excepcional que solo otros siete científicos españoles vivos atesoran. La política editorial de PNAS para los envíos de tipo Contributed establece que: Los miembros de la Academia que tengan un conflicto de intereses, financiero o de otro tipo, que pudiera considerarse que influye significativamente en su objetividad, o que crea una ventaja competitiva injusta para cualquier persona u organización vinculada con la investigación, deben presentar su trabajo como un Direct Submission [envío directo]. Como consecuencia, los editores retractan este artículo debido a un conflicto de intereses relevante no declarado en el momento de la presentación. El autor contribuyente miembro de la NAS [Academia Nacional de Ciencias], Mariano Barbacid, y dos coautoras, Vasiliki Liaki y Carmen Guerra, tienen intereses financieros en Vega Oncotargets. Los tres científicos también podrían haber violado el código ético del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, una entidad pública dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que dirige Diana Morant. Este texto resalta claramente que sus investigadores deben declarar sus conflictos de intereses. Todos los conflictos de intereses percibidos deberán divulgarse con anterioridad o en el momento de presentación de una publicación. Las medidas necesarias pueden implicar la consulta a un organismo financiador, editores de revistas u otros editores, las personas responsables de la administración de la propiedad intelectual del Centro, o terceros, con el fin de garantizar que el conflicto de intereses no compromete la investigación ni los intereses del CNIO, reza el texto. El estudio ahora retirado tenía además imágenes posiblemente duplicadas, una irregularidad frecuente que puede anular la validez de un trabajo. La propia revista advirtió al grupo de Barbacid que si decidía reenviar su artículo para publicarlo, resolviese ese problema, además de aclarar los conflictos de interés y citar el estudio retirado, según un correo electrónico enviado por la revista a Barbacid facilitado por Guerra. Según la investigadora, el equipo subsanó el error antes de volver a remitir el trabajo, que se encuentra de nuevo en evaluación. El 6 de febrero, EL PAÍS publicó un artículo titulado: La verdadera historia detrás de la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas de Mariano Barbacid. En él, expertos mundiales en el campo ya alertaban de los posibles conflictos de intereses del químico Barbacid y sus dos compañeras. El trabajo ahora retirado exponía los resultados de una triple terapia, que ataca por tres flancos a la proteína KRAS, que hace que una célula se divida. Eran tres fármacos experimentales: el daraxonrasib, de la empresa estadounidense Revolution Medicines; el afatinib, de la alemana Boehringer Ingelheim; y el SD-36, desarrollado por el químico Shaomeng Wang en la Universidad de Míchigan (EE UU). Según el trabajo, este cóctel consiguió la regresión completa y duradera del cáncer en 45 ratones, tanto roedores con tumores propios inducidos mediante ingeniería genética, como ejemplares con células tumorales humanas injertadas. Los tres productos empleados pertenecen a otros laboratorios, pero el equipo de Barbacid creó la empresa Vega Oncotargets para intentar inventar y patentar alternativas similares al SD-36 y al afatinib, muy tóxico para la piel. Varios expertos mundiales en cáncer de páncreas explicaron a EL PAÍS que el estudio era prometedor, pero recordaron que se trataba de resultados preliminares que deben ser replicados en humanos, algo que llevará tiempo e importantes inversiones. En su aparición en El Hormiguero, Pablo Motos celebró los resultados como un milagro. Tras dos ovaciones, Barbacid reconoció: Por lo menos en tumores experimentales. Hay que dejar muy claro que para llegar a pacientes nos quedan todavía por lo menos dos o tres años. En declaraciones a otro programa de la misma cadena, Antena 3, Barbacid dijo que harían falta unos 30 millones de euros para poder hacer realidad esta nueva terapia. La Fundación CRIS inició una campaña privada de recogida de fondos para financiar la investigación de Barbacid. La campaña ha recaudado ya casi 3,7 millones de euros (por encima del objetivo fijado, que era de 3,5 millones), y sigue abierta. La difusión de los resultados ahora retirados promovió otra campaña espontánea para pedir el Premio Nobel de Medicina para Mariano Barbacid. Tras el anuncio original, el equipo de Barbacid recibió más de un centenar de correos electrónicos de pacientes que querían recibir el tratamiento experimental. Varios de ellos acudieron en persona a la sede del CNIO, cerca de la Plaza de Castilla de Madrid, para intentar hablar con el químico. La propia Carmen Guerra tuvo que atender muchas de estas solicitudes. La científica se veía obligada a reconocer que ellos no son médicos y no podían valorar sus casos clínicos. También reconocía que sus resultados eran experimentales, solo en ratones, y que no hay ensayos clínicos con pacientes abiertos, ni se prevé que los haya. © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, S.L.U.
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