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  • Restringen la venta de GNC en el AMBA: por la ola de frío, las distribuidoras limitan el despacho de gas

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 28/04/2026 14:12

    Desde las 06:00 de este martes, las principales distribuidoras de gas del Área Metropolitana de Buenos Aires, Naturgy y Metrogas, ordenaron restringir las ventas de GNC hasta el límite del firme contratado y hasta nuevo aviso. Esta medida implica, en términos prácticos, que el servicio interrumpible quedó suspendido para estaciones de servicio e industrias. La decisión busca evitar una caída en la presión de los gasoductos ante el primer pico de frío polar del año y justo cuando una masa de aire polar avanza sobre el centro del país, dejando un intenso frío en Buenos Aires, con temperaturas de un solo dígito y alertas meteorológicas por vientos para gran parte de la provincia de Buenos Aires. PUBLICIDAD De acuerdo con las regulaciones vigentes, el sistema de despacho nacional prioriza la denominada demanda prioritaria, que incluye a hogares, hospitales y escuelas. Para las estaciones de servicio, la restricción es de cumplimiento obligatorio: vender por encima del cupo garantizado conlleva una multa equivalente al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico excedido, una penalidad que anula cualquier margen comercial. No es una medida tan extrema; es el servicio interrumpible. Las estaciones saben que pagan un precio menor y que el suministro puede cortarse, explicaron fuentes del sector a Infobae. PUBLICIDAD La restricción llega en un momento de fuerte crecimiento del parque automotor a GNC. Tras una década de retroceso las conversiones pasaron de 188.000 en 2015 a unos 59.000 en 2025, según ENARGAS, el sector había comenzado a mostrar signos de recuperación a comienzos de 2026. El incremento de los combustibles líquidos, que registró saltos de hasta el 23% tras el estallido de conflictos en Medio Oriente, empujó a miles de conductores de vuelta al gas para abaratar costos de logística y transporte. En marzo, se realizaron 7.300 conversiones a GNC, un aumento del 40% respecto a febrero y un 70% en relación al mismo mes del año anterior. La Argentina cerró el primer trimestre del año con un superávit energético de USD 2.405 millones, el mayor de su historia reciente. Aun así, el país no puede prescindir de las importaciones de GNL durante el invierno. La paradoja tiene una explicación estructural: la demanda de gas se dispara de forma estacional con las bajas temperaturas, sobre todo en el consumo residencial, y la red de transporte no tiene capacidad suficiente para trasladar todo el gas desde las cuencas productoras hasta los centros de consumo. El GNL opera como un seguro para cubrir esos faltantes puntuales, aunque la mayor parte del volumen importado termina destinado a la industria, no a los hogares. PUBLICIDAD Escenario crítico en el Interior y dudas por el GNL La crisis no se limita al AMBA. En el norte, la situación es estructuralmente más grave. Con las obras de reversión del Gasoducto Norte aún sin terminar, provincias como Salta, Jujuy y Tucumán enfrentan un escenario de escasez que ya impacta en sectores fabriles y agroindustriales. Según publicó el medio salteño El Tribuno, un comunicado de la Unión Industrial de Salta (UIS) encendió las alarmas por el abastecimiento de gas para el invierno. Las empresas del sector atraviesan negociaciones de contratos sin definiciones claras, en un contexto donde la falta de infraestructura de transporte desde Vaca Muerta hacia el norte del país y la prioridad que el sistema otorga a la demanda residencial en los meses fríos amenazan con generar restricciones para industrias de cerámica, ingenios, curtiembres y minería. PUBLICIDAD Y continúa: El GNL aparece como alternativa, pero a un costo que lo vuelve prácticamente inviable, ya que su precio es seis veces superior al del gas proveniente de Neuquén. El gas sobra, pero no hay capacidad para transportarlo. A este déficit de infraestructura se suma la incertidumbre logística internacional. Este año, la agenda energética esta intervenida por el conflicto bélico en Medio Oriente. En este escenario, la Argentina afronta el invierno con una programación de arribos de buques de GNL sensiblemente inferior a la histórica. De los aproximadamente 24 barcos que se requerirán este invierno para cubrir el pico estacional, tres de ellos están asegurados y llegarán a mediados de mayo. PUBLICIDAD Esta situación fue resultado de una licitación fallida. Es que el Gobierno había planteado que, tanto la importación, como la regasificación, operación y riesgo comercial del GNL, quedara en manos de un privado, proceso que despertó el interés de dos compañías internacionales (Trafigura y Naturgy). Sin embargo, el proceso quedó nuevamente en manos de Enarsa. Tiempos y costos habría demorado el esquema, que se espera se implemente en 2027. Así lo confirmaron fuentes oficiales a Infobae: La decisión obedece a la suba y volatilidad del precio internacional, agravada por el conflicto en Medio Oriente: no es momento de convalidar condiciones que puedan sumar costos al sistema justo cuando Argentina está bajando el uso de GNL. La estrategia no cambia: seguimos convencidos de privatizar esta operatoria y avanzar hacia un esquema competitivo, transparente y con señales de precio para que se conozca el costo real de la energía. PUBLICIDAD Hay quienes aseguran que la dificultad para garantizar la importación de buques de GNL no incide en la decisión actual de las distribuidoras. Lo cierto es que el gas natural licuado se importa precisamente durante los meses invernales para no presionar el abastecimiento local, y este invierno el país llega con menos cargamentos asegurados que en años anteriores. El economista especializado en energía Juan José Carbajales proyectó, ante la consulta de este medio, que la factura de GNL para este invierno podría trepar hasta USD 1.400 millones, el doble de lo que costó en 2025. El salto responde a la escalada global de precios tras el estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, ya que, desde el inicio de la guerra, el GNL pasó a cotizar en torno a los USD 20 por millón de BTU, frente a los valores previos al conflicto. PUBLICIDAD La perspectiva de la industria A esos valores, el sector industrial difícilmente absorba el costo. La industria no va a consumir ese gas; va a haber cortes: o paran la producción o usan carbón, que es más barato, aunque más contaminante. A ese precio, no van a comprar GNL, advirtió Carbajales. El contraste con años anteriores es marcado. En 2025, Enarsa adquirió 27 buques por USD 697,9 millones en total. En 2022, tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, la Argentina llegó a importar 41 buques a un precio USD 2.884,8 millones. Para este invierno, las estimaciones apuntan a un volumen de compra más acotado: las restricciones internacionales y la resistencia de la industria a convalidar los nuevos precios reducirán la demanda. PUBLICIDAD Para el sector industrial, el gas natural es un insumo central. Mueve procesos productivos en ramas que van desde la petroquímica y la siderurgia hasta la alimentación y el papel. A diferencia del consumo residencial, donde el gas se usa principalmente para calefacción y agua caliente, la industria lo requiere como fuente de energía continua y difícilmente reemplazable en el corto plazo. PUBLICIDAD PUBLICIDAD

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