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Parana » Uno
Fecha: 28/04/2026 12:46
El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Consejo Empresario de Entre Ríos elaboró un informe sobre la evolución de la actividad avícola, bovina y porcina en la provincia, que analiza en conjunto la faena, la existencia de animales, los precios y el consumo de carnes. Entre Ríos reconfigura consumo con diversificación hacia proteínas accesibles Informe de CEER analiza la dinámica ganadera de Entre Ríos. Los sectores porcino y avícola ganan terreno ante la volatilidad del bovino Entre los principales resultados, se destaca que Entre Ríos continúa consolidándose como un actor clave en el sector avícola nacional, al concentrar cerca del 50% de la faena del país y más del 60% de las granjas de pollo parrillero. Si bien la actividad mostró fluctuaciones en los últimos años, en 2025 registró una leve recuperación del 1% respecto del año anterior; no obstante, aún se mantiene por debajo de los niveles alcanzados en 2021. Por su parte, la faena porcina exhibe un crecimiento sostenido desde 2021, alcanzando en 2025 su máximo con más de 412 mil cabezas faenadas. En tanto, la faena bovina presenta un comportamiento más volátil tras un período de crecimiento hasta 2023, sufrió una caída en 2024 del 14% respecto del año anterior y luego una recuperación parcial del 6% en 2025. Stock de animales En relación con la existencia de animales, los últimos datos muestran un incremento del stock bovino, con más de 4,4 millones de cabezas en la provincia, y un aumento moderado en la cantidad de porcinos, que supera los 566.000 animales. El informe también analiza la evolución de los precios de las carnes, evidenciando un fuerte aumento en diciembre de 2023, seguido por una caída en términos reales durante 2024. Hacia fines de 2025, la carne vacuna volvió a encarecerse en relación con el pollo y el cerdo, ampliando la brecha de precios entre estas alternativas. Este comportamiento de los precios impacta directamente en el consumo. A partir de estimaciones basadas en datos nacionales y proyecciones poblacionales provinciales, se observa una reducción en la brecha entre la carne bovina y la porcina mientras que en 2021 se consumían 3,1 kg de carne vacuna por cada kilo de cerdo, en 2025 esta relación desciende a alrededor de 2,5 kg, evidenciando una mayor participación relativa de la carne porcina. En tanto, el consumo de carne aviar se mantiene prácticamente equivalente al de carne bovina, con una relación cercana a la unidad. En este contexto, el informe concluye que se está produciendo una reconfiguración en los patrones de consumo de los hogares entrerrianos, con una mayor diversificación hacia proteínas más accesibles. Este proceso responde, en gran medida, a la evolución de los precios relativos y refleja una adaptación de las familias para sostener el consumo de carne. Informe El periodo analizado es 2021-2025. Los datos destacan el liderazgo nacional de la provincia en la producción de aves, mientras que los sectores de ganado vacuno y cerdos muestran un crecimiento sostenido en sus existencias. Un aspecto central del análisis es el encarecimiento de la carne vacuna, lo que ha provocado un desplazamiento de la demanda hacia opciones más económicas como el pollo y el cerdo. Mientras la provincia consolida su liderazgo nacional en la industria avícola, la producci ón porcina muestra un crecimiento sostenido y el sector bovino intenta recuperarse de las fluctuaciones de años previos. Liderazgo avícola y expansión porcina Entre Ríos se mantiene como el epicentro de la avicultura argentina, concentrando aproximadamente el 50% de la faena nacional y más del 60% de las granjas de pollo parrillero. Tras una caída en 2022, el sector mostró resiliencia alcanzando los 378 millones de aves faenadas en 2025, lo que representa un incremento anual del 1%, concentrándose la actividad principalmente en los departamentos de Concepción del Uruguay, Colón y Paraná. Por su parte, el sector porcino es el de mayor dinamismo ascendente, alcanzando en 2025 un máximo histórico de 412 mil cabezas faenadas, un 7% más que el año anterior. Con un stock total de 566.989 animales (9% del total nacional), el departamento de Paraná lidera la existencia con el 20% del plantel provincial. Este crecimiento se ve respaldado por la mejora en la competitividad de sus precios frente a la carne vacuna. Volatilidad en el sector bovino La faena bovina, que representa el 3% del total nacional, ha transitado un camino más irregular. Luego de un pico en 2023, la actividad sufrió una fuerte caída del 14% en 2024, para finalmente cerrar 2025 con una recuperación del 6%, alcanzando las 517 mil cabezas. En términos de existencias, la provincia registra 4,45 millones de bovinos, con Gualeguaychú y Villaguay como los departamentos con mayor stock ganadero. Precios y el nuevo perfil del consumidor entrerriano La economía de los hogares ha sido el principal motor de cambio en el consumo de proteínas. En diciembre de 2025, el precio del asado aumentó un 18% interanual (llegando a $15.340 por kilo), mientras que el pechito de cerdo y el pollo entero disminuyeron sus precios un 12% y 13% respectivamente. Esta brecha permite que, con el valor de 1 kg de asado, se puedan adquirir 3,9 kg de pollo o 1,8 kg de cerdo. Como resultado, la relación de consumo se ha estrechado: en 2021 se consumían 3,1 kg de carne bovina por cada kilo de cerdo, cifra que bajó a 2,5 kg en 2025. El consumo total de carnes en la provincia se estima en 168 millones de kilogramos anuales, con una participación casi equivalente entre el pollo y la carne vacuna. Perspectivas a futuro: hacia una dieta diversificada Según el informe, Entre Ríos se encamina hacia una matriz de consumo más diversificada. Las perspectivas sugieren que la carne bovina, aunque sigue siendo la referencia cultural preferida, continuará cediendo participación ante el avance de la carne aviar ya consolidada como sustituto directo y la porcina, que gana espacio por su mayor accesibilidad económica. Productivamente, se espera que la provincia sostenga su especialización avícola y profundice el crecimiento porcino para abastecer una demanda interna que busca sostener el consumo de proteína animal optimizando el gasto familiar. El sector bovino, condicionado por variables como el stock y las tasas de extracción, enfrenta el desafío de estabilizar su producción ante un escenario de precios menos competitivos frente a las producciones de ciclo corto.
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