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» La Nacion
Fecha: 28/04/2026 10:47
Ubicado en la esquina de Callao y Lavalle, en pleno corazón del barrio de San Nicolás, se alza un edificio de 6.000 metros cuadrados con una cúpula emblemática de la ciudad por su altura y por ser una de las mejores conservadas, recientemente restaurada. Inaugurado en 1924, es un trabajo del arquitecto Oscar Schoo Lastra junto a los ingenieros Edmundo Parodi y Angelo Figini, de estilo académico francés con remate de una cúpula conoidal de 15 metros con esquinas curvas, muy típicas del urbanismo parisino. El edificio se construyó en pleno auge de la expansión urbana de la ciudad, cuando la avenida Callao ya se consolidaba como eje elegante de una pujante Buenos Aires. Su arquitectura es de influencia europea, especialmente francesa e italiana. Por entonces, la corriente academicista con fuerte influencia Beaux-Arts proponía darle prestigio urbano a la ciudad, con cúpulas, mansardas y ornamentación. Desarrollado en diez pisos con balcones y molduras, la edificación tiene una fachada simétrica con decoración clásica. Originalmente y durante muchos años funcionó como edificio de viviendas y oficinas, y en la planta baja había locales comerciales; todavía se conservan las grandes vidrieras. Los coquetos departamentos eran semipisos que compartían palier y un ascensor de categoría. Y se sabe que muchos de los materiales fueron traídos de Francia. Aún se conservan algunos detalles originales, como los herrajes de bronce en cerramientos. La cúpula sin nombre Entre las muchas particularidades de este edificio ubicado en una zona declarada Área de Protección Histórica por el Gobierno de la Ciudad se impone una cúpula que no es perfectamente circular, sino que se adapta a la esquina curva. La cúpula, que incluye el cupulín y el pararrayos, está flanqueada por dos mansardas recubiertas con tejas de pizarras ornamentadas con complementos en zinc. Según describe el informe de los arquitectos Marcela Gómez y Gerardo Pellegrino, encargados de su remodelación en 2024, la puesta en valor fue un proceso fundamental para preservar el patrimonio arquitectónico y cultural de la ciudad. Este conjunto resguarda una gran importancia ya que se encuentra entre los desarrollos más altos de la ciudad con estas características. Estos exponentes representan un baluarte importante de nuestra historia y de la identidad de la ciudad, por lo que su restauración y conservación fueron tareas prioritarias para garantizar su permanencia en el tiempo. El proceso de restauración de cúpulas de pizarra y zinc se centró en la reposición y reubicación de complementos originales en buen estado de conservación, respetándose siempre los criterios de compatibilidad, reversibilidad y mínima intervención. La cúpula se inicia en el piso 10 del edificio, donde funciona un auditorio para 80 personas en el que todas las semanas se hacen reuniones científicas de calidad. Y también, periódicamente hay charlas profesionales y conferencias. Además, permite hacer lo que se llama cine en video, lo que significa que se pueden seguir las intervenciones quirúrgicas desde el auditorio con una cámara que está dirigida al proyector desde uno de los quirófanos, detalla Diego Halac, Director Médico del Sanatorio Anchorena del Callao. En ese piso hay también oficinas del sanatorio y una sala de reuniones revestida en madera y coronada por la cúpula y una escalera caracol con cientos de peldaños. Subir esos estrechos escalones es una aventura porque desde cada ventana se puede gozar de un rincón de Buenos Aires. Leonardo Martínez, jefe de mantenimiento, empezó a trabajar en el 2000 y es el empleado más antiguo del lugar. Cuenta que hace poco terminaron los trabajos de remodelación de la cúpula y explica que como es patrimonio cultural, se cumplieron todas las normativas de mantenimiento de la fachada. Se trabajó en toda la cúpula, en el cupulín y el pararrayos que nunca se habían tocado hasta ese momento. Y confiesa que, si bien no vio jamás ningún fantasma, los hay. Este es el quinto sanatorio en el que trabajo y en todos había fantasmas. De residencia particular a sanatorio En la segunda mitad del siglo pasado el edificio dejó de utilizarse como vivienda y se vendió a la I.O.S. (Instituto de Obra Social), institución que reúne a las obras sociales. Luego estuvo vinculado a la Unión del Personal Civil de la Nación durante algunos años. Entre 1995 y 1997 hicieron una primera remodelación para adaptarlo al uso sanitario, pero sin modificar la fachada histórica; los trabajos estuvieron a cargo del Estudio Alvarado, Font y Sartorio. A partir de 1998 funcionó el Instituto Quirúrgico del Callao y en la actualidad es el Sanatorio Anchorena del Callao, un centro médico especializado en cirugía ambulatoria con tecnología moderna. Todo el espacio es un ejemplo claro de adaptación funcional sin perder identidad arquitectónica. Diego Halac, director médico del Anchorena del Callao, y Verónica Malsenido, coordinadora sanatorial, coinciden en detallar que este centro forma parte de una cadena de sanatorios. Funciona como el hospital de día, con cirugías de baja complejidad y ambulatorias, sobre todo endoscopías digestivas y oftalmología. Además, tenemos un servicio muy importante y reconocido de diagnóstico por imágenes.
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