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  • Son el Yin y el Yang: la historia del biólogo español que recorre el mundo hace 12 años con sus dos perras rescatadas

    » La Nacion

    Fecha: 28/04/2026 07:17

    Son el Yin y el Yang: la historia del biólogo español que recorre el mundo hace 12 años con sus dos perras rescatadas Esta historia parece sacada de una novela de aventuras: un español que viaja por el mundo acompañado por una perra rescatada en Bolivia y otra que llegó a él en la India. Roberto Sastre, de 35 años, hace 12 que lleva una vida nómade junto a sus perras Cocaí y Chai y asegura que sus mascotas significan todo para él. La idea de recorrer el mundo con las perras simplemente sucedió, no era algo que tuviera planeado, comentó a LA NACION desde un velero en el Mar Rojo frente a la costa de Sudán, donde está por completar su último viaje de casi tres años por África. A través de su cuenta de Instagram @viajerosperrunos y su blog homónimo, Roberto muestra toda la intimidad de su travesía, con la cual se transformó en un referente a nivel mundial sobre cómo es viajar con perros. Ya publicó varios libros de sus crónicas por Asia, Sudamérica y Norteamérica y también hace postales fotográficas, con las que solventa su aventura. El inicio de la vida de viajero y la llegada de Cocaí En 2013, Roberto se recibió de biólogo en Madrid y se fue a hacer un máster a Brasil. Un año después, inició desde tierras cariocas un viaje que continúa hasta hoy en día con casi 70 países visitados. Mi sueño era viajar por Sudamérica desde siempre, reveló el viajero, cuyo periplo tomó un giro crucial cuando llegó a Bolivia hace casi 12 años: allí adoptó a Cocaí, su primera perra viajera. Estaba entre unos cartones abandonada en un pueblo en la yunga boliviana. Al principio no me la quería quedar porque pensaba que no se podía viajar con perros, contó Roberto, que, si bien tuvo una duda inicial, un sentimiento se apoderó de él como una certeza: Me di cuenta que su familia era yo y que no iba a estar mejor con nadie que conmigo. Junto a Cocaí que obtuvo su nombre por la conocida planta boliviana recorrió Argentina, Bolivia, Perú, Brasil, Ecuador, Colombia, Perú y Chile. Luego voló con ella hacia el norte para recorrer México, Estados Unidos y Canadá. Empecé a viajar con ella y vi que no solo que era posible, sino que era increíble. Me conectó muchísimo conmigo mismo y con la gente, aseguró. Chai se sumó al viaje Lejos de querer asentarse con Cocaí, Roberto siguió. Al final, los viajes son como una adicción: empiezas y no puedes soltarlo, reconoció y llevó su proyecto de Viajeros Perrunos hacia Asia, un continente que terminó recorriendo por tres años. Su idea era llegar desde Madrid a China haciendo dedo, pero su trayecto se detuvo en India, donde llegaría la otra protagonista de esta historia: Chai. Estaba acampando en el desierto de Rayastán y apareció esta bola de pelo, no sabemos muy bien cómo, contó Roberto, que estaba con su hermano Jorge pasando la Nochebuena de 2019 en ese árido paisaje indio. Fue como un regalo de Navidad, era una cachorra de un mes y medio, recordó sobre la llegada de su segunda mascota. Iba a ser para mi hermano, yo no pensaba que viajar con dos perras fuese posible. Ya bastante tenía con una. Pero él se volvió y a los pocos meses empezó la pandemia. Nos quedamos en India un año y medio. Un día llamé a mi hermano y le dije: Oye Jorge, no sé cómo contártelo, pero esta perra ya es mía, rememoró entre risas sobre su compañera, que adquirió el nombre por el Masala Chai, el famoso té indio. Con la familia ya conformada, el trío siguió su ruta por Pakistán, Irán y otros países del continente asiático. Qué significan las perras para Roberto Cuando Rober habla de Cocaí y Chai sus palabras elogiosas brotan; es claro el fuerte vínculo que los une. Significan todo para mí. Son las dos mejores decisiones que he tomado en mi vida; jamás me voy a arrepentir. La relación que desarrollé con ellas es inigualable, aseguró. A diferencia de otros dueños de perros que se van a trabajar o que dejan a sus mascotas con paseadores, la relación de ellos es 24/7, reconoció. Estamos todo el tiempo juntos, desde la alegría máxima hasta las condiciones más precarias, siempre estamos los tres juntos, que es lo importante, comentó sobre sus compañeras de viaje y de vida. Como todas las mascotas, tanto Cocaí como Chai desarrollaron su propia personalidad, más allá de ser unas perras criadas en las rutas. Son el yin y el yang, el día y la noche, se complementan a la perfección, contó Roberto. Cocaí siempre ha sido una perra muy tranquila; cuando encontramos a Chai estaba desesperada porque la otra era un torbellino, que sigue siéndolo. Al principio no se llevaron bien, pero enseguida Cocaí adoptó un rol de protección, de hermana mayor. Chai le dio mucha vitalidad, se han venido muy bien la una a la otra, afirmó Roberto. Como toda familia ensamblada, cada uno cumple un rol. Cocaí es una perra que siempre protege a la manada. La misión de Chai es darnos alegría, es muy divertida, sostuvo orgulloso. Cómo es viajar por el mundo con dos perras Al narrar su vida, Roberto reconoce que las perras son parte fundamental del viaje. Siempre digo que yo no viajo solo: viajo con mis dos perras. Roberto toma todas las decisiones y ellas, fieles, lo acompañan por los más variados destinos, desde hacer dedo en una ruta en el desierto hasta subirse a un barco por semanas. Las perras también funcionan como la puerta de entrada para conocer a los lugareños en los países que visita. Al fin y al cabo, el amor por los animales no reconoce fronteras. Me conectan con la gente, muchos se acercan a saludarlas y nos quedamos charlando. El sentido de todo esto es descubrir el mundo juntos, conociendo la cultura y la gente del lugar, aseguró el viajero. Obviamente, viajar con Cocaí y Chai tiene un lado B. Si recorrer el mundo por tierra y con bajo presupuesto es difícil, no es descabellado pensar que con dos perras se complique un poco más. El desafío principal es el transporte, porque hay mucha gente que no nos recoge en auto-stop o incluso en autobús. También me preocupa que les pase algo, muchas veces visitamos destinos donde no hay tanta infraestructura veterinaria. Por último, te limita poder volver a casa rápido si ocurre un contratiempo, tenés que hacer mucho papeleo con las aerolíneas, reconoció. Cerrando el viaje sanos y salvos Rober nunca contó los países en los que estuvo desde 2014 cree que son entre 60 y 70 porque su manera de vivirlo no es tachar ítems de una lista, sino conocer y dedicarle tiempo a cada lugar. Elijo los destinos en función de choque cultural. Ahora estamos en África porque quería conocer cómo vive aquí la gente, contó el español en un audio de WhatsApp desde un pequeño velero conducido por un marinero austríaco que lo está llevando desde Yibuti por el mar Rojo hacia Egipto. Tuvo que tomar la opción del barco debido a que no podía cruzar por Sudán por la guerra. En este viaje africano, el viajero y sus dos perras empezaron por Marruecos, bajaron por todo el continente por la costa del Atlántico, llegaron a Sudáfrica y comenzaron a ir hacia el norte por África Oriental. La idea es llegar a Egipto, para luego hacer Libia, Túnez y Argelia, donde planean tomar un ferry de vuelta a España. Ha sido para mí uno de los viajes más increíbles, pero ahora el siguiente objetivo es volver a casa, sanos y salvos, reconoció Roberto, que no puede con su genio y ya está pensando en hacer algo tranqui por Europa luego, ya que África y Asia han sido muy intensos.

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