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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 28/04/2026 08:31
La noche del lunes, Eleonora Wexler vivió un momento inesperado en el programa Otro día perdido. La actriz fue sorprendida con un video inédito de su infancia, registrado cuando tenía apenas once años y del que no guardaba memoria. ¡Esto nunca lo vi!, exclamó con una mezcla de asombro y alegría apenas las imágenes aparecieron en pantalla. La reacción de Wexler fue inmediata. Miró con atención y dejó escapar una sonrisa emocionada ante el material que, según confesó, jamás había visto antes. PUBLICIDAD En el set, Mario Pergolini la acompañó en ese viaje al pasado. El conductor le confirmó la edad en ese registro: Ahí tenías 11 años, pronunció. La actriz, aún conmovida, admitió la fuerza del reencuentro con esa niña que fue: Jamás lo había visto, qué fuerte. Una imagen tan chiquita algunos gestos me hicieron recordar a mi hija, que hoy ya es grande, pero eso me pareció muy fuerte, reflexionó. Durante el programa, la emoción se mantuvo en el aire. Para Wexler, el eco de la infancia apareció nítido, no solo en la pantalla, sino también en su memoria familiar y en la proyección en su hija Miranda, actualmente de 22 años, visiblemente tocada por la comparación y el efecto espejo que produjo el clip. PUBLICIDAD Este episodio se convirtió en el centro emocional de la visita de la actriz al ciclo televisivo. El descubrimiento de un video perdido y la evocación directa de su propia hija tejieron un hilo íntimo y generacional, donde el pasado y el presente se encontraron en un mismo gesto. La sorpresa fue total para la invitada. ¡Eso no lo vi nunca, en serio!, insistió, casi incrédula ante la oportunidad de reencontrarse con esa versión temprana de sí misma, tan lejana en el tiempo. Me muero, ¡Qué chiquita que era!, sumó conmovida, subrayando la rareza y la intensidad del momento. PUBLICIDAD El hallazgo de un archivo audiovisual de la infancia resulta un regalo inusual para alguien que, como Wexler, inició su carrera a muy temprana edad. A los ocho años, comenzó en el mundo artístico interpretando el papel principal en Annie, la comedia musical. Yo estaba loca como un plumero y quería actuar, cantar y bailar. Estaba siempre armando shows en mi casa. Quería ser vista, quería estar arriba del escenario o frente a una cámara, explicó la actriz sobre sus inicios. El impacto de revivir escenas desconocidas de la niñez trascendió la pantalla. Para quienes presenciaron el episodio, la emoción de Wexler fue contagiosa. Su testimonio dejó en claro la importancia de los registros olvidados, esos fragmentos que, al reaparecer, abren puertas inesperadas a la nostalgia y la reflexión. PUBLICIDAD La mirada hacia el pasado y el presente El encuentro con su versión infantil también motivó una nueva valoración de su recorrido profesional y personal. La actriz reconoció que, desde pequeña, su deseo de actuar era irrefrenable. La vocación se manifestó en juegos y espectáculos improvisados en su propio hogar, siempre buscando la atención del público, aunque fuera familiar. Hoy, esa pasión permanece intacta, pero se ha enriquecido con la experiencia y la perspectiva que solo los años aportan. Otro día perdido permitió a Wexler y a los espectadores participar de un instante singular, donde la sorpresa y la emoción se entrelazaron. La actriz no solo revivió una etapa lejana, sino que también compartió la intimidad de un vínculo materno que encuentra reflejo en gestos y miradas. PUBLICIDAD La aparición del video perdido de Eleonora Wexler no solo fue un hallazgo personal, sino también una invitación colectiva a valorar los recuerdos y a reconocer la huella de la infancia en el presente. La experiencia dejó una marca indeleble, tanto para la protagonista como para quienes acompañaron el momento a través de la pantalla. PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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