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  • Entre récords y señales de alerta: la agroindustria redefine su mapa productivo

    » TN

    Fecha: 27/04/2026 16:36

    La agroindustria argentina atraviesa un momento de contrastes. Luego de meses de niveles récord, la actividad mostró en marzo una leve retracción que, lejos de encender alarmas, parece responder más a factores coyunturales que a un cambio estructural. Leé también: Afirman que el costo fiscal de la eliminación de las retenciones al agro se recuperaría en apenas 4 años Así lo indica el último informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), donde se señala que el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR) registró una caída mensual del 2,4%. El dato, sin embargo, debe leerse en contexto. Tal como explicaron los economistas Belén Maldonado, Tomás Rodríguez Zurro y Emilce Terré, el nivel de febrero había alcanzado un máximo histórico, lo que elevó la base de comparación. De hecho, marzo se posiciona como el tercer registro más alto de toda la serie, una señal de que la actividad continúa en niveles elevados pese al retroceso puntual. Un retroceso con matices El informe detalló que, de las doce variables que integran el índice, diez mostraron subas mensuales, lo que refuerza la idea de que la caída estuvo concentrada en factores específicos. En particular, el retroceso del 4,3% en las labores agrícolas afectadas por condiciones climáticas adversas tuvo un peso determinante en el resultado general. Leé también: SanCor: el quiebre anterior a la quiebra Mientras tanto, otros indicadores mostraron dinamismo: la molienda de granos, la producción lechera, la faena porcina y las exportaciones agroindustriales mantuvieron una tendencia positiva, consolidando un escenario de alta actividad en términos históricos. El pulso de las exportaciones En paralelo, otro informe de la BCR pone el foco en la estructura exportadora del país, revelando tanto continuidades como transformaciones. Según el trabajo de Belén Maldonado, Emilce Terré y Julio Calzada, en 2025 las exportaciones argentinas alcanzaron los US$87.111 millones, con un crecimiento interanual del 9,3%. El dato confirma la relevancia del sector externo como motor económico, pero también evidencia una fuerte concentración geográfica. La Región Pampeana explicó más del 70% de las exportaciones, con la provincia de Buenos Aires a la cabeza, responsable por sí sola del 36% de los envíos. Leé también: Beatriz, la cebada cervecera que promete más rinde y mejor adaptación al frío Santa Fe y Córdoba completan el núcleo duro exportador, con un perfil fuertemente ligado a la agroindustria. En estas provincias, productos como harinas, aceites, cereales y carnes concentran la mayor parte de las ventas externas, reflejando la histórica especialización productiva del país. Sin embargo, el informe también marca un cambio relevante: el crecimiento de la Patagonia como nuevo polo exportador. Provincias como Neuquén y Chubut incrementaron su participación en los últimos años, impulsadas por la expansión del sector energético, especialmente el petróleo y el gas. Este fenómeno no sólo diversifica la matriz exportadora, sino que también reduce aunque de manera gradual el peso relativo de la agroindustria en el total de exportaciones, en un contexto donde los combustibles y la energía ganan protagonismo. Entre el clima y el mercado El cruce de ambos informes permite delinear un escenario complejo para el sector agroindustrial. Por un lado, la actividad se mantiene en niveles históricamente altos, con una recuperación significativa en términos interanuales el IACA-BCR muestra un crecimiento del 17,9% respecto a marzo de 2025. Por otro, emergen factores que introducen volatilidad. Las condiciones climáticas adversas afectaron el ritmo de la cosecha, generando retrasos en cultivos clave como soja y girasol. Leé también: Hidrovía: dos gigantes europeos quedan en carrera y se acerca la definición Al mismo tiempo, las dinámicas del mercado internacional, con precios fluctuantes y tensiones geopolíticas, inciden sobre los márgenes y las decisiones productivas. En este contexto, la agroindustria argentina parece moverse en una delgada línea entre la consolidación de un ciclo expansivo y la aparición de señales de desaceleración. La fortaleza de la producción primaria con cosechas récord en cultivos como maíz y girasol convive con desafíos logísticos, climáticos y de mercado que condicionan el desempeño mensual. A la vez, el avance del sector energético introduce una nueva dinámica en el esquema exportador, ampliando las fuentes de ingreso de divisas pero también planteando interrogantes sobre el futuro equilibrio entre los distintos complejos productivos. En definitiva, los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario reflejan una economía agroindustrial que, aunque resiliente, atraviesa una etapa de transición. Entre récords recientes y ajustes coyunturales, el sector continúa siendo el principal sostén del comercio exterior argentino, pero ya no en soledad. La diversificación regional y productiva comienza a marcar el pulso de una nueva etapa, donde el desafío será sostener el crecimiento en un entorno cada vez más incierto.

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