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  • Tato Bores, el hombre que hizo reír y pensar a toda la Argentina

    Concordia » El Heraldo

    Fecha: 27/04/2026 13:32

    Tato Bores, el hombre que hizo reír y pensar a toda la Argentina El 27 de abril de 1925 nacía en Buenos Aires Mauricio Borensztein, el hombre que con el tiempo se convertiría en el inolvidable Tato Bores, una de las figuras más influyentes del humor político argentino. Hijo de una humilde familia judía dedicada al comercio de pieles, su infancia estuvo marcada por dificultades y problemas de conducta que derivaron en su expulsión de instituciones educativas como el Colegio Julio Argentino Roca y la Escuela Otto Krause, abandonando finalmente sus estudios secundarios. Sin embargo, aquel joven inquieto encontraría pronto su camino en el mundo del espectáculo. A los 15 años comenzó a trabajar como asistente en la banda de jazz de René Cóspito. El giro decisivo llegaría en una despedida de soltero del músico Santos Lipesker, donde improvisó una rutina de chistes que captó la atención del reconocido Pepe Iglesias. Fue él quien lo convocó a Radio Splendid y lo bautizó con el apodo que lo acompañaría toda su vida: Tato. Su ascenso fue rápido. Al poco tiempo fue contratado por Pepe Arias y participó en teatro junto a Olga Zubarry. En 1947 debutó en el cine con Olinda Bozán y, tras una intensa carrera en teatro y cine, en 1957 llegó a la televisión, medio en el que alcanzaría su consagración definitiva. Fue en el humor político donde Tato Bores dejó una huella imborrable. Con un estilo único, basado en monólogos vertiginosos y una aguda lectura de la realidad, construyó un vínculo sólido con el público. Gran parte de ese éxito se sostuvo en el trabajo conjunto con destacados guionistas como Landrú, Juan Carlos Mesa, Jorge Schussheim y su propio hijo, Alejandro Borensztein. Durante la presidencia de Arturo Frondizi incorporó a su personaje el clásico frac y la peluca, ironizando sobre la inestabilidad política de la época. A lo largo de su carrera supo sortear la censura con inteligencia, incluso en contextos complejos como la última dictadura militar, cuando, bajo estrictos controles, logró mantenerse al aire desde 1978 con su recordado teléfono rojo, desde el cual simulaba llamadas al poder. Su talento trascendió medios: fue reconocido en televisión por sus programas políticos, en cine por sus comedias muchas junto a Alberto Olmedo y en teatro por obras como La jaula de las locas, que protagonizó con Carlos Perciavalle. Uno de los episodios más recordados de su carrera ocurrió en 1992, cuando un fallo judicial de la jueza María Romilda Servini de Cubría intentó limitar su contenido humorístico. La reacción del mundo artístico fue inmediata: figuras como Alejandro Dolina, Luis Alberto Spinetta, Gustavo Cerati y Antonio Gasalla, entre muchos otros, se unieron en una emisión histórica en defensa de la libertad de expresión. Tato Bores falleció el 11 de enero de 1996, dejando un legado que sigue vigente. En 1999, el realizador Emilio Cartoy Díaz, junto a sus hijos, impulsó el ciclo La Argentina de Tato, una síntesis brillante de su trayectoria que culmina con el recordado Monólogo 2000, una pieza que aún hoy resuena como una clase magistral sobre la historia política del país. A más de un siglo de su nacimiento, su figura permanece como símbolo del humor inteligente, crítico y comprometido. Y su despedida, convertida en marca registrada, sigue resonando con vigencia: Queridos chichipíos, a seguir laburando, la neurona atenta, vermouth con papas fritas y ¡good show!.

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