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» Clarin
Fecha: 27/04/2026 06:46
No hubo escape de gas, ni un robo violento. No se escucharon golpes, y tampoco ruidos; nada que llamara la atención de los vecinos de un edificio ubicado en Recoleta. Hasta que un olor inusual despertó las sospechas del encargado. Un llamado a la policía y la confirmación: en el departamento hallaron muerta a una mujer de 92 años y desvanecida a otra, de 95. Ambas con demencia senil. La noticia se conoció en las últimas semanas y pone la lupa sobre una franja etaria que en Buenos Aires no para de crecer. El índice de envejecimiento de la población porteña muestra una evolución coincidente con lo que ocurre en muchas otras grandes ciudades del mundo: más adultos mayores -mayor esperanza de vida- y menos chicos -descenso en la natalidad-, lo que implica déficit en el recambio generacional. Según los datos del Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad (IDECBA), en 2016 había 83,2 personas mayores de 65 años por cada 100 menores de 15, y en 2025 el número trepó a 92,3 cada 100. El impacto de estas cifras se traslada a la forma en que habitan estas personas. Y el crecimiento de los hogares unifamiliares en esta franja etaria así lo refleja. Mientras en 2016 vivían solas 489.000 personas, en 2025 fueron 530.500. Esto en el contexto de una población total que practicamente se mantuvo sin cambios (3.059.000 en 2016 - 3.086.500 en 2025); en rigor, como viene sucediendo desde hace casi 80 años. En todo el país, el Censo 2022 mostró que el 24% de los mayores de 65 años vive solo; en doce años, los hogares unipersonales de personas mayores pasaron de 843.000 a 1.26 millones. Hogares unipersonales ¿Solos por decisión o por imposición? Por supuesto la percepción de la soledad es un tema subjetivo, "pero cuando una persona se siente sola, pasa a ser un problema", advierte Mónica Navarro, psicóloga, especialista en psico gerontología y experta en género y vejez. Entiende que la "longevidad debe ser abordada como un tema social, sobre el cuál la política pública tiene mucho que decir. En este contexto, las personas que más lograron la supervivencia son los mayores de 80 años y se incrementó de manera exponencial la cantidad de mujeres que hoy tienen cien años". Según datos del Renaper (Registro Nacional de las Personas), a enero de 2025, hay 8.405 personas mayores de 100 años en todo el país. De ellas, el 75% son mujeres (6.274). Julio Nemerovsky es un reconocido especialista en clínica médica y geriatría, y le dijo a Clarín que es muy importante fortalecer las redes de contención desde temprano: "Que esas redes ya estén preparadas para sostenernos. familiares, amigos y vecinos. Pensemos que en Argentina estamos envejeciendo al mismo ritmo que en los países desarrollados, pero no tenemos preparada la infraestructura y las instituciones para que estén a la altura de lo que nos ocurre". Coincide con Navarro en la importancia del Estado en este rol de sostén: "En una sociedad que va envejeciendo de manera sostenida el Estado debe sostener una política socio sanitaria que permita identificar quienes son las personas adultas mayores que se encuentran en riesgo. Detectarlas para poder ofrecerles algún tipo de contención y para realizar un diagnóstico del entorno; intervenir sin vulnerar sus derechos". En esta "identificación" es donde los especialistas encuentran la clave de la calidad en atención de esta población. Saber quiénes son y cuáles son sus redes de sostén. "En el caso de Recoleta, no sabemos qué grado de lectura de la situación tenían sus vecinos o el encargado. Es tarea del Estado esta lectura", entiende Nemerovsky. Saber quiénes son para actuar. Hay un caso modélico que fue tragedia y se convirtió en aprendizaje: la ola de calor que azotó Francia en 2003. Murieron 14.802 personas; el 82% tenía 75 años o más, y el 92% por ciento de los que murieron en sus casas, en París, vivían solos. A partir de ese momento, el país implementó un registro en donde los municipios están obligados a identificar a personas mayores de 65 años o vulnerables, que viven solas, para realizarles un seguimiento telefónico activo. En este caso se pone en ejecución durante alertas de calor. "Es que los gobiernos no tienen que estar presentes sólo para ocuparse de los muertos, enterrarlos y quedarse con sus viviendas, en caso de que no haya herederos. La Ciudad, por ejemplo, tiene ofertas para los adultos mayores, pero el problema es el seguimiento de las personas que tienen necesidad de apoyo. Por un lado, el Estado en tanto garante del cuidado; y por otro lado una organización social del cuidado, en donde intervenga la familia, vecinos, las organizaciones no gubernamentales, y el mercado, sí también el mercado, porque el cuidado pago lo ofrece el mercado", aporta Navarro. Clarín charló con Estela (87), vecina de Saavedra, que hace ya 20 años que vive sola, luego de enviudar. Lleva una rutina muy aceitada: se levanta a las 9, sale a pasear por el barrio ("siempre hay algo para hacer"), prepara su almuerzo y luego espera a que llegue la empleada doméstica, que mayormente se ocupa de la limpieza y las compras. Lunes, miércoles y viernes tiene cita con un kinesiólogo, en donde hace ejercicios de fortalecimiento muscular. A las 22 ya está en la cama. "Una de las cosas que más atesoro es el vínculo que tengo con cuatro amigas de toda la vida. Todas somos viudas y vivimos solas. Todos los sábados nos juntamos a almorzar en algún restaurante del barrio y después seguimos con el café en la casa de alguna. Esta salida semanal que no se negocia. Y a las 17.30, misa", cuenta sobre sus sábados. A esta rutina social de los sábados, le suma kinesiología lunes, miércoles y viernes. Y uno de los golpes más duros que le tocó atravesar en el último tiempo fue la muerte de una de sus hijas, enferma de cáncer. Yo confío en que Dios la llamó y la tiene bien, pero a veces la tristeza y la angustia aparecen. La tengo presente en todo momento, confiesa la mujer. Más allá del dolor, su familia siempre está al pie del cañón. Uno de sus nietos, al cual le tiene una confianza plena, la ayuda a administrar sus finanzas, realizar los depósitos bancarios y otros trámites. Yo ya me acostumbré a vivir sola, pero la compañía de los otros, es todo, remarca Estela con emoción y agrega: Mis seres queridos me llenan la vida. Las redes sociales y lo económico son sin dudas un tamiz, entiende Navarro. "Más allá de la presencia de familia, amigos e incluso del Estado; los recursos tienen que ver también con lo concreto. Contratar a alguien para que te asista o limpie tu vivienda, y recursos para auto cuidarte, como es la comida de calidad, actividad física e incluso salidas sociales. Lo económico es un gran tamiz y no es necesario aclarar cómo afecta a los adultos mayores en este país". SC Sobre la firma Newsletter Clarín
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