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  • Los miedos de las finanzas y las penurias de la gente - Opinión - Elentrerios.com

    Concordia » El Entre Rios

    Fecha: 26/04/2026 08:32

    En la imaginación popular, los mercados financieros son espacios de especulación desalmada en los que se engendran o se desvanecen fortunas como en un casino. En la narrativa de los mercados, la gente es poco más que una estadística agrupada: consumo, desempleo, salario real; la gente no importa más que como un conjunto uniforme que puede generar reacciones de política económica que, a la vez, podrían influir en las cotizaciones de los activos financieros. Estas descripciones estereotipadas de unos y otros sólo tienen correlato con la realidad en plazos cortos. En general, eso pasa durante el período que sigue a una elección, mientras las fuerzas que chocaron celebran o lamen sus heridas y se reagrupan. Pero los estereotipos no reflejan la vinculación estrecha que existe entre la gente y las finanzas: en las democracias representativas, las disputas políticas son casi una constante, y los mercados tardan poco tiempo en descubrir que, detrás de las estadísticas agrupadas, hay una multitud de individuos habilitados a votar y con la capacidad de torcer el rumbo de esas estadísticas. Poco a poco, ha comenzado a tomar forma en los medios de comunicación masivos la idea de que los grandes éxitos en materia de superávit fiscal, balanza comercial positiva, compra de dólares, caída de la inflación, aumento del PBI y caída de la pobreza no han redundado en mejoras de las condiciones de vida de una gran parte de la población. Los mercados están atentos a esta aparente paradoja entre una política que creen acertada, estadísticas que la avalan, y preferencias populares inciertas: a veces, las estadísticas y la calle parecen ir por carriles distintos. Los mercados financieros incorporan este miedo en los precios: el índice Merval viene teniendo un desempeño peor que el índice de acciones de América Latina, o que el de Mercados Emergentes, durante el último año, y los bonos soberanos se mantienen entre los de mayor premio (lo que llamamos riesgo-país) de la región. No hay inversor extranjero alguno que no pregunte, en cada reunión con un consultor, inversor o proveedor de servicios argentino, si el experimento de Milei se va a prolongar más allá de 2027. Dejaron de mirar las grandes estadísticas macro y miran con más detalle el Índice de Confianza del Consumidor, el Índice de Confianza en el Gobierno, o algunas encuestas de las consultoras políticas. Para un inversor extranjero, el resto de América Latina está girando a la derecha. Argentina, que ya está ahí, corre el riesgo de volver hacia el otro lado. Más claro, imposible. Es costumbre creer que el mercado financiero flota en un universo que, para el ciudadano de a pie, es lejano. Sin embargo, el ciudadano de a pie puede mover las cotizaciones a partir de sus preferencias electorales. ¡Vaya si lo aprendimos en 2019 y en 2023! El mercado financiero no puede encerrarse en sí mismo e ignorar al mundo real: la gente vota y puede cambiar las expectativas y, con ellas, las cotizaciones. Y la gente no puede ignorar lo que pasa en el mercado: no pocas veces, la preferencia o el desprecio que los inversores tengan por las acciones, los bonos o la moneda argentina son el preludio de la bonanza o los males que, luego, se derramarán sobre el ciudadano de a pie.

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