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Fecha: 26/04/2026 07:04
Hizo el peor crimen contra la argentinidad: matar a sus amigas. La frase de uno de los entrevistados resume en pocas palabras la figura monstruosa y autóctona de María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, alias Yiya. La mujer fue una de las mayores asesinas de la historia del país y un documental que se estrenó esta semana en el streaming reconstruye su vida. Mezcla de recreaciones ficcionales y una mirada puntillosa sobre el expediente judicial, Yiya Murano: Muerte a la hora del té es una película documental audaz, detallista y que revele un lado completamente desconocido del que se sabía sobre la asesina que murió el 26 de abril de 2014, a los 83 años. En una entrevista con TN Show, el director, Alejandro Hartmann, y la productora, Vanessa Ragone, indagaron sobre la figura de la criminal a la que popularmente se conoce como La envenenadora de Monserrat y hablaron, también, del testimonio que les dio el hijo de la criminal, Martín Murano. Así se gestó el documental Yiya Murano: Muerte a la hora del té Alejandro Hartmann es el realizador que estuvo detrás hace unos años de la docuserie que fue un éxito a nivel internacional Carmel: ¿Quién mató a María Marta? y que indagaba en la muerte de María Marta García Belsunce. Con una premisa algo diferente, esta vez, junto a la productora Vanessa Ragone, diseñaron una película que tiene tanto un costado de investigación exhaustiva, pero también donde buscaron hacer atractivas las recreaciones ficcionales que plasmaron en la pantalla. Esto convierte a Yiya Murano: Muerte a la hora del té en un documental con varias caras. En diálogo con TN Show, el realizador dijo que hasta el momento no había documentales hechos sobre Yiya. Lo único en lo que se trabajó fueron algunas caracterizaciones en ficciones o en programas televisivos. Tampoco hay muchos libros, más allá del de Martín (el hijo de Yiya) que un poco, en algún lugar, fue como concluyente, definió. Ragone, por su parte, aclaró desde dónde salió la idea de husmear en la vida de la mujer que fue uno de los personajes policiales más importantes de la prensa gráfica de los 80 y principios de los 90. Me interesaba mucho toda la cuestión de las estafas de los telares de la abundancia, pensadas por unos señores pero activadas por mujeres que estafaban a sus amigas o conocidas. Pensaba y pensaba y en un momento dije pero Yiya hizo esto ya. Estafó a sus amigas lo que la llevó a los crímenes, remarcó. La productora aclaró que la Yiya asesina es consecuencia de la Yiya estafadora en un punto. No sabremos si hubiera llegado a ser asesina si no estafaba. Pero ese es el origen de la película, sintetizó. La mezcla de ficción y realidad en Yiya Murano: Muerte a la hora del té A lo largo de Yiya Murano: Muerte a la hora del té queda claro que hay tres instancias significativas de la realización: el testimonio histórico del expediente judicial; las entrevistas con familiares de víctimas, personal policial y el hijo de la criminal; y las recreaciones ficcionales. Sobre este último punto, lo más original es la manera en la que se entremezclan las actuaciones con los recursos documentales o registros reales: están construidas en base a lo que se apuntó exactamente en su momento en cada escrito judicial. El expediente era un compendio de nueve cuerpos que estaban escritos de una manera bastante alucinante, en términos cuasi literarios y con descripciones interesantes. De alguna manera es una adaptación de un expediente judicial. Se vuelven muy orgánicas las recreaciones que hicimos, explicó el director. Hartmann, además, apuntó al estilo que le dio a cada uno de los momentos en los que se revive una situación del pasado. El documentalista dijo que su primer acercamiento profundo al tema fue a través del libro que publicó el hijo de Yiya, Martín Murano, Mi madre, Yiya Murano. Me atrapaba cómo describía a Buenos Aires en esa época. Por algún motivo era una historia de los 70 u 80, pero como él la escribe parece un poco así de los 40, detalló. Casí como un policial noir, justamente, el estilo en el que se enmarca cada recreación. Acerca esto, Ragone especificó que el documento judicial les permitió rearmar en la ficción la vida de Yiya para verla entera, en plano completo y ella hablando. Esto se sostiene porque podés volver al expediente y encontrás lo mismo; están las palabras como fueron realmente. Fue una guía de trabajo extraordinaria y no lo sentís forzado. Se nos fue presentando como personaje en el expediente a la vez que casi no hay material de archivos de esa época ni fotos, agregó. La figura de Yiya Murano en el presente como asesina Durante el documental, el testimonio de Martín Murano es uno de los más fuertes. El hijo de Yiya siempre denunció lo que sufrió con su madre e incluso escribió un libro en el que contó su mala experiencia de vida gracias a las acciones de ella. A pesar de eso, fue cuestionado en el pasado. Le creo mucho. Sufrió un gran dolor a lo largo de su vida. Se crio con esa madre y tuvo la valentía de tratar de buscar su libertad también, de encontrarse a sí mismo, de poder escapar de eso, de intentar no quedar signado por eso de lo cual a la vez no podía deshacerse. Y lo tiene, a su manera, muy procesado, apuntó Hartmann. Ragone coincidió con el director: Tengo una gran empatía hacia Martín. Siento que es la víctima número uno de Yiya, aunque no esté muerto. Sufrió toda la vida el ser hijo de ella. Le creo su dolor y su enojo. Es honesto". Con respecto a cómo pusieron la lupa los medios en la historia de Yiya y de qué manera, aparece el debate acerca de la sociedad de ese entonces. Hay algo en donde este tipo de historias, como sociedad, nos llama la atención a nosotros. Yiya fue haciendo un poquito lo que quería con los medios, pero también hacía lo que los medios querían que ella hiciera, reflexionó el director. Hartmann expresó que Yiya quería ir a la tele a hablar del libro de su hijo por un lado, pero también quería fama. A los medios les encantaba tener a ese monstruo, sostuvo. ¿Qué es lo primero que se les vino a la cabeza sobre Yiya Murano una vez que terminaron de ver la película?, buscó saber TN Show. Ragone se refirió a la complejidad del ser humano encarnada en la figura de esa mujer que se convirtió en la asesina de sus amigas. Una mujer que quería tener libertad económica y amorosa, y que encuentra unos mecanismos que la llevan a no tener ningún prurito en matar a sus amigas; pero a la vez, una madre que lleva a su hijo a lugares que no debería para encontrarse con sus amantes o para parecer una señora de familia. Un poco la duplicidad, describió. Y remarcó: Se trata de las dos caras de un personaje que tiene una parte luminosa, porque hay algo de Yiya que te termina atrayendo, y por el otro, una persona horrorosa, capaz de matar a sus amigas. ¿Por qué nos fascinan los monstruos?, preguntó retóricamente el realizador para marcar su postura sobre el pensamiento acerca de Yiya. Y otra vez, como en la frase del inicio de la entrevista, aparece el tema de la argentinidad. Hay algo de la sociedad y me parece que Yiya representa un poco eso. Es el peor extremo. Nosotros tenemos personajes que no son unidimensionales. A los argentinos no nos gustan los personajes muy chatos; tienen que tener lados luminosos y lados oscuros. El de Yiya es más oscuro que otra cosa", cerró.
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