Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • ¿Quién será el próximo Orban? Los líderes europeos abren sus apuestas

    » La Nacion

    Fecha: 25/04/2026 17:37

    ¿Quién será el próximo Orban? Los líderes europeos abren sus apuestas PARÍS. Fue una reunión muy agradable: Por primera vez en años no había rusos en la sala, se felicitó ante la prensa el primer ministro polaco Donald Tusk, el 25 de abril en Chipre, después de la cumbre informal de la Unión Europea (UE) donde, superado el veto de Hungría tras la derrota de Viktor Orban, los 27 pudieron finalmente desbloquear el préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania. Pero la boutade duró segundos, porque en ese momento pasó su homólogo, el eslovaco pro-Moscú, Robert Fico, obligando a Tusk a hacer un gesto cómplice a los periodistas. Ese fugaz episodio confirmó si fuera necesario que aún quedan sosias del primer ministro húngaro saliente, capaces de remplazarlo. Porque, si bien la derrota de Viktor Orban en Hungría representó una seria derrota de la internacional reaccionaria, los europeos son conscientes de que la partida está lejos de haber sido ganada. Al día siguiente de la aplastante victoria de Peter Magyar frente el primer ministro saliente en las elecciones legislativas húngaras del domingo 12 de abril, el diario de Bratislava Dennik N hacía una constatación implacable en su portada: Robert Fico se ha quedado solo. Para el periódico liberal, la derrota de Orban constituyó un duro golpe del que (el primer ministro eslovaco) podría no recuperarse, a un año y medio de las próximas elecciones legislativas. Al igual que Orban, Fico suscitó controversia al recurrir con frecuencia al veto para obtener concesiones en asuntos no relacionados con Europa. Sin embargo, los vetos de Fico no son exactamente los mismos que los de Orban. Aunque ambos siempre estuvieron dispuestos a obstruir, el eslovaco prefiere mantener una línea de comunicación abierta con los demás líderes para llegar a un compromiso, mientras que Orban se conformaba con mantener el estancamiento, sin importarle las presiones externas. Como Orban, Robert Fico nunca ocultó su cercanía con Vladimir Putin y su desconfianza hacia la Unión Europea, a pesar de las críticas de una parte de la población y de la mayoría de los medios eslovacos. La derrota de Orban no significa automáticamente que Fico también perderá. Sin embargo, es un mensaje fuerte que muestra que la política del miedo, las mentiras y las operaciones rusas no son invencibles", escribió Dennik N. Adiós a un aliado En la vecina República Checa, el ministro de Relaciones Exteriores, Petr Macinka, admitió que su gobierno había perdido un aliado dentro de la Unión Europea. El actual primer ministro, Andrej Babis, es un cercano de Viktor Orban, con quien cofundó en 2024 Patriotas por Europa, un grupo de derecha nacionalista en el Parlamento Europeo. Reservado sobre el apoyo al esfuerzo bélico de Ucrania, Babis mostró siempre su voluntad de acercamiento con Hungría y Eslovaquia. Frente a esta nueva realidad, ¿de qué lado se posicionará Andrej Babis?, se preguntan ahora los europeos. Porque no solo el primer ministro checo perdió un aliado entre los Patriotas, sino que la llegada al poder de Peter Magyar también reactivará la cuestión del futuro del grupo de Visegrado. Esa alianza política de cuatro países de Europa Central Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia se ha desgarrado en los últimos años, especialmente sobre el tema de la guerra en Ucrania y la posición a adoptar respecto a Rusia. Polonia, si bien presidida por la extrema derecha, tiene en el primer ministro Donald Tusk un gobierno definitivamente pro-Ucrania y anti-Rusia, mientras que Hungría, República Checa y Eslovaquia defendían posiciones contrarias. Ahora, la derrota de Viktor Orban modifica esos equilibrios. Pero las incógnitas no terminan aquí porque, desde el domingo pasado, en Bulgaria tampoco se excluye el escenario de un gobierno populista pro-ruso. Ese temor invadió a los europeos después que Rumen Radev ganó por amplia mayoría las elecciones legislativas del 19 de abril. El expresidente búlgaro, que hizo campaña denunciando la corrupción y prometiendo el regreso a la estabilidad política tras años de caos, mantiene posiciones muy ambiguas con respecto a Moscú. La victoria aplastante del expresidente Rumen Radev, con cerca del 45% de los votos, reavivó inmediatamente el debate sobre un posible efecto de contagio iliberal en Europa Central, mientras que la oposición subraya sus vínculos con Rusia. La pregunta es si Bulgaria está convirtiéndose en el nuevo eslabón débil del Estado de derecho europeo, o Radev encarna un populismo de ruptura fundamentalmente diferente al de Orban, reflexiona el historiador Paul Gradvohl, profesor en la universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne. El mini-Trump europeo Otro motivo de preocupación para la UE es la situación política en Eslovenia, bloqueada desde las elecciones legislativas del 22 de marzo y donde el líder populista Janez Jansa, está en buena posición para formar gobierno. El fracaso del primer ministro saliente, Robert Golob (Movimiento por la Libertad, centroizquierda), no logró formar una coalición gubernamental debido a la falta de una mayoría clara. Jansa (Partido Democrático Esloveno, derecha populista), apodado el mini-Trump esloveno, euroescéptico y cercano a Viktor Orban es ahora el favorito. Por el momento, ningún nuevo gobierno ha sido oficialmente formado. Janez Jansa es por el momento el favorito para intentar constituir una coalición, pero no tiene prisa e incluso contempla la posibilidad de nuevas elecciones, explica Jacques Rupnik, director de estudios en el Centro de Investigaciones Internacionales de Sciences Po (CERI). Por fin, y este no es el menor de los dolores de cabeza para el resto de los europeos, está el belga Bart De Wever. Líder del partido nacionalista flamenco N-VA (Nueva Alianza Flamenca), su llegada al poder el 3 de febrero de 2025 marcó un giro hacia la derecha en la política belga, con una línea soberanista y a veces crítica hacia la UE. De Wever no solo defiende una mayor autonomía para Flandes y una reforma del Estado belga, promoviendo políticas diferenciadas entre regiones, sino que en un controvertido enfoque, sugirió normalizar las relaciones con Rusia para recuperar el acceso a una energía barata, una posición que lo acerca a los discursos de algunos líderes populistas europeos. En el Parlamento Europeo, el N-VA se sienta junto a partidos como el PiS polaco y el partido de la francesa Marion Maréchal, confirmando su anclaje a la ultraderecha y su acercamiento a fuerzas euroescépticas. Aunque De Wever no es tan radical como Orban, su retórica, su escepticismo hacia ciertas políticas europeas y sus posturas sobre Rusia lo convierten en una figura preocupante en el panorama de líderes críticos con Bruselas. Para la mayoría de los mencionados así como para la administración Trump y sus admiradores en el resto del mundo, la derrota de Orban fue percibida como un duro golpe. Pero el campo populista sigue firmemente implantado en Europa, especialmente de cara a las elecciones importantes previstas en 2027 en Francia, Italia, España y Polonia, donde no faltan los pretendientes a emularlo. Todos ellos, como los dirigentes de la Reunión Nacional (RN) en Francia, la Liga italiana, Vox en España o el PiS polaco, continúan capitalizando las frustraciones sociales, la oposición a la inmigración y la crítica a las instituciones europeas, aunque su influencia dependerá de los resultados electorales. Para protegerse de una eventual repetición de los bloqueos a la Orban, la Comisión Europea reflexiona sobre la posibilidad de cambiar el modo de votación para los temas de política exterior, que pasaría de la unanimidad a la mayoría calificada. Pero llegar a un consenso es difícil. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y varios Estados miembros sobre todo Francia, Alemania y los países nórdicos apoyan la medida. Sin embargo, otros países, preocupados por preservar su soberanía nacional, se muestran reacios o abiertamente opuestos a eliminar ese derecho a veto, que requeriría una modificación de los tratados y, por lo tanto, la unanimidad para ser adoptada.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por