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  • Alejandra Maglietti contó el exorcismo que le hizo su abuela: "Había entrado el maligno a nuestra familia"

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 25/04/2026 13:51

    Alejandra Maglietti compartió una historia personal en la que su abuela la exorcizó luego de su primer desnudo mediático Una confesión familiar marcó el testimonio de Alejandra Maglietti, donde relató cómo su abuela regó con agua bendita su domicilio tras su primer desnudo mediático. Fue a hacer un exorcismo a mi casa, narró Maglietti en Storytime, junto a Denise Dumas y el resto del panel. Explicó que la decisión de posar para Playboy llegó tras recibir propuestas tanto para la revista como para Gran Hermano 2007: Me habían convocado a Gran Hermano 2007. Me ofrecen hacer Playboy. Mi viejo dijo: entre dos males, eligió el mal menor, según él. Y me convence de hacer Playboy. Mi familia me da permiso. Durante un tiempo, la familia buscó proteger a la abuela de la noticia, pero cuando finalmente la revista circuló en Formosa, la reacción no se hizo esperar. Le escondimos la información a mi abuela durante un montón de tiempo. Cuando la revista llega a Formosa, se agota en dos minutos, pues imaginate, en Formosa un poco todo el mundo quería chusmearla, relató la modelo. La circulación de la revista en Formosa generó conmoción. Maglietti recordó el momento en que la abuela llegó indignada a su casa con agua bendita: Cayó indignada a mi casa a exorcizar diciendo que había entrado el maligno a nuestra familia. Un quilombo de novela. El episodio ilustró la tensión entre su nuevo rol público y las expectativas tradicionales en su provincia. Dilemas y primeras decisiones en la carrera televisiva Antes de posar para Playboy Argentina, la modelo recibió una oferta para participar en Gran Hermano 2007, donde podía llegar a reemplazar a Marianela Mirra. En Storytime detalló: Fui al casting y lloré en el casting. Me sentí incomprendida, no sé por qué carajo. Ese momento marcó el inicio de su exposición en los medios y la necesidad de equilibrar el orgullo familiar con la presión social. El dilema dejó secuelas emocionales. Maglietti explicó que su familia participó activamente en la decisión, y fue su padre quien optó por la revista como mal menor. Esa elección dejó huella en la relación con su entorno y condicionó su debut mediático. Discriminación y prejuicios en el modelaje porteño Los desafíos de Maglietti no se limitaron al ámbito familiar. En El Ejército de la Mañana (Bondi), relató hace unos meses los estrictos estándares del modelaje en Buenos Aires: Me acuerdo perfecto de agarrar una revista y que dijera: Menos de uno setenta y tres, abstenerse, porque yo no mido uno setenta y tres. La discriminación por estatura fue sólo un aspecto. Había como una guerrita de las petisas versus las altas. Para lograr esa manera de caminar, me costó un montón siempre, indicó. El ambiente destacaba la competencia y las rivalidades abiertas entre las modelos. Maglietti recordó los comentarios xenofóbicos de colegas: No la puedo nombrar porque ya no está, pero de estar a punto de salir al desfile y que detrás me dijeran: Paraguaya, eh, no sabés ni hablar, volvete a tu país. No sabés las cosas que me decían, así de feas. Horribles, declaró en Bondi. Alejandra Maglietti contó en El Ejército de LAM las frases hirientes que le decían en sus comienzos como modelo En los camarines, la hostilidad se manifestaba también en actitudes agresivas: Una vez me acuerdo que una me chicaneaba. Fui y le cerré la puerta con todo, así, cosas así hacíamos. Defenderse era, según Maglietti, imprescindible: Obvio que le contestaba, afirmó en tono desafiante. La disputa por la ropa para los desfiles era un motivo habitual de conflicto: Iba temprano para que te den la mejor ropa. Después venía otra y decía: No, yo quiero el vestido, y ahí se picaba. Esa dinámica hostil marcó sus primeros pasos en la capital. Fiestas, apodos y desafíos de la adolescencia Más allá de la pasarela, la adolescencia de Maglietti estuvo llena de inseguridades y experiencias incómodas. La modelo confesó: Odio mi cumpleaños, soy lo anti cumpleaños. No quiero cumplir años, no me interesa que nadie me salude, no quiero hacer nada. Sobre su fiesta de quince, recordó: Festejé mis quince obligada por mi familia porque odiaba cumplir quince. Me caí frente a todo el mundo. Solo quería que terminara esa fiesta. Los recuerdos del evento incluyeron anécdotas graciosas y momentos desagradables. Mencionó el viaje a Asunción en busca del vestido, la presencia de calabazas por Halloween, una caída en medio de la fiesta y jornadas marcadas por cortes de luz y peleas: Me enrosqué con el vestido y quedé revolcada en el medio de la fiesta, todo el mundo cagándose de risa de mí. Se armó una guerra de calabazas. Se cortó la luz, se agarraron a piñas. La barra de tragos terminó en una tragedia, narró. Maglietti explicó que su preferencia habría sido invertir el dinero en un auto vintage en lugar de la fiesta. Sin embargo, la tradición familiar prevaleció: Yo soñaba con que me compren un auto vintage que veía estacionado cerca de mi casa y que costaba lo mismo que hacer la fiesta. Pero mi papá quería que sí o sí hiciera la fiesta, comentó. Durante esos años, la percepción de su imagen también resultó compleja. Los apodos y la mirada ajena influyeron en su autoestima. El apodo de ratita y referencias a su contextura menuda acompañaron, durante años, su proceso de crecimiento personal y profesional.

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