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  • Polémica por la aparición de entradas de reventa para la final del Mundial a más de 2 millones de dólares

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 25/04/2026 08:21

    Cuatro asientos de la final de la Copa Mundial 2026, que se disputará el 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, han sido anunciados en el sitio oficial de mercado de reventa autorizado por la federación internacional a un precio de USD 2.299.998,85 cada uno. El torneo, que será coorganizado por Estados Unidos, Canadá y México, enfrenta crecientes cuestionamientos por el acceso y el costo de las entradas, según informó el medio británico Sky News. A diferencia de ediciones anteriores, donde la FIFA exigió que las entradas revendidas no superaran el valor original, el mundial de 2026 marca un cambio radical en la política de boletería: este año, la FIFA permite la libre fijación del precio en Estados Unidos y Canadá para entradas revendidas, ya que la reventa es legal en ambos países. En consecuencia, la federación internacional cobra una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor en cada transacción. Por este esquema, si llegara a concretarse la venta de una sola de las cuatro entradas a ese valor, la FIFA recibiría USD 600.000 únicamente en concepto de comisiones, según los cálculos señalados por Sky News. La legalidad de la reventa y la ausencia de límites en los precios no se extienden a México, donde la legislación y las condiciones del portal oficial restringen la reventa a valores nominales o inferiores y requieren que los compradores sean ciudadanos mexicanos. En contraste, otras entradas de la misma sección de categoría 1 detrás de una de las porterías del estadio con capacidad para 82.500 personas pueden encontrarse en el mismo portal por USD 16.098. Esta diferencia de precio, autorizada por el sistema, ha intensificado la percepción de desigualdad entre quienes pueden acceder a un asiento de privilegio y el público general. El proceso de adquisición de entradas para el evento ha generado un descontento palpable entre los fanáticos. Según una nota de The Athletic publicada el 1° de abril, miles de personas expresaron su frustración por los largos tiempos de espera, los errores técnicos en la plataforma y el aumento repentino de los precios al abrirse la fase final de ventas. El 9 de abril, el mismo medio reveló que la FIFA añadió una categoría especial denominada Front Category 1 con el propósito de maximizar ingresos por los asientos mejores ubicados. Las críticas también apuntan a la justificación institucional detrás de los precios. El presidente de la federación, Gianni Infantino, declaró en un evento de Semafor que desconocía la legalidad de la reventa en Estados Unidos antes de comenzar el proceso, pero defendió las tarifas actuales al describir al campeonato como un mercado muy especial. Infantino destacó, además, el carácter sin fines de lucro de la organización y la reinversión de las ganancias: Lo que mucha gente no sabe, porque claro que generamos miles de millones en una Copa Mundial, la gente no sabe que la FIFA es una organización sin fines de lucro, lo que significa que todos los ingresos que generamos, los invertimos en la organización del fútbol, en 211 países de todo el mundo. Tres cuartas partes de ellos probablemente no podrían haber organizado fútbol sin las subvenciones que pudimos darles, así que siempre intentamos encontrar el equilibrio adecuado. Un portavoz oficial de la FIFA declaró a The Athletic que el sistema de venta y reventa implementado para este torneo responde a las prácticas estándar del mercado de boletos para grandes eventos deportivos y de entretenimiento en los países anfitriones. La federación sostiene que las tarifas aplicables para la facilitación de la reventa están alineadas con los estándares de la industria en los sectores de deportes y entretenimiento de América del Norte. Además, el modelo de precios variables, según la entidad, busca adaptaciones de precios para optimizar las ventas y la asistencia, y garantizar un valor justo de mercado para los eventos. Esta situación convierte a la Copa del Mundo de 2026 en un caso singular en la historia de la venta de boletos para eventos deportivos, al permitir que el costo de acceso a la final alcance límites sin precedentes y obligue a los compradores potenciales a enfrentar una estructura de precios marcada por la especulación, la segmentación y la intervención directa de la federación internacional en el proceso de reventa.

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