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  • La restauración del castillo de Palermo que fue vivienda, sede de un museo y el nuevo destino que tendrá la planta baja

    » Clarin

    Fecha: 25/04/2026 06:55

    Los ruidos se apagan a medida que se avanza por los senderos de piedra triturada color rojo; un frescor invade el ambiente; los rayos del sol se cuelan a través de la vegetación. Se huele tierra, humedad, naturaleza. El "Jardín Botánico Carlos Thays" es una invitación al disfrute, a la calma, a bajar mil cambios. Una explosión de verdes en todos los tonos posibles y un paseo ineludible en la Ciudad de Buenos Aires. En estos días lo único que altera la serenidad de este lugar es el sonido de una obra en pleno avance. El Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana dio inicio a un proceso de restauración integral del castillo ladrillero que se convirtió en símbolo de este paseo. Un edificio que además fue mutando a lo largo de los años, porque tuvo diferentes usos; fue incluso vivienda. Entre 1891 y 1913, mientras fue Director General de Paseos Públicos, el paisajista francés Carlos Thays vivió en la planta alta junto a su familia. El "jardinero mayor" de la Ciudad proyectó decenas de parques y plazas en todo el país; muchas de ellas en Buenos Aires, desde el Parque Lezama hasta Plaza San Martín. Además diseñó jardines en residencias privadas y parques en estancias. Entre otras intervenciones urbanas, trazó la Avenida del Libertador y Barrio Parque. Y tiene además dos hitos: el proyecto del Parque Nacional Iguazú (1902) y la promoción de la industrialización para el cultivo de la yerba mate. Fue sin dudas una figura enorme a muchos niveles. Volviendo al castillo ladrillero -proyecto del ingeniero polaco Jordan Wysocki- fue originalmente proyectado como sede de la Dirección Nacional de Agricultura. Luego fue la sede del Museo Histórico Nacional; y más tarde Dirección de Parques y Paseos Públicos. Hoy es Centro de Visitantes y administración central del Jardín Botánico. Y una vez que terminen las obras de restauración, sumará un nuevo uso a su historia, será bar: "Café Botánico Literario". Según el proyecto de obra, el café funcionará en una parte de la planta baja, hacia la fachada lateral derecha del edificio. El resto de la planta baja continuará en uso por el Centro de Interpretación Botánica (parada "obligada" antes de arrancar el recorrido y la mejor manera de descifrar toda la información que propone el jardín, la histórica, pero también la artística y la ambiental). "Nos encontramos con una construcción en la que nunca se hizo una restauración integral. Siempre hubo trabajos y mantenimiento, pero no con una mirada cabal. Además de recuperar lo que se ve, como la fachada ladrillera que lo hace único, se van a modernizar todas instalaciones sanitarias y eléctricas y las de seguridad, como el sistema contra incendios", explican a Clarín en la recorrida por las obras. Además se colocará un ascensor que alguna vez estuvo proyectado (en 2006, por este motivo se encuentra el hueco). Al frente de las obras se encuentra Cecilia Segal, Directora General de Regeneración Urbana; Marcelo Seume, sub gerente de Inspección de Obras Ambientales; y las arquitectas Amelia Agüero y Silvia Sánchez, asesoras patrimoniales (entre muchas otras obras, Sánchez participó también de la restauración de la fachada del Otto Wulff). La oficina de dirección y el gran salón de usos múltiples seguirán ubicados en el primer piso, y el Centro de Interpretación y el futuro bar estarán ubicados en la planta baja. Además, se planea exhibir bibliografía y fichas herbarias, material que se encuentra preservado en la misma casona. "La fachada se encontraba en un estado de conservación relativamente bueno; tenía algunas pocas partes en estado crítico. Lo que se hizo es un cateo sobre el mortero, para conocer cómo estaba compuesto y consolidarlo. En cambio la carpintería sí, estaban en un muy mal estado", explicó Sánchez. El mortero hace referencia al material que une los ladrillos; se realiza un cateo para saber cuál es la composición y luego reproducirlo. En el caso de la pintura de las paredes, funciona igual: se realiza un estudio estatigráfico que permite a los especialistas llegar hasta el color original, indagando en las capas y capas de pintura que se acumulan a lo largo de los años. Luego se busca dar con un color lo más cercano posible al original, teniendo en cuenta los cambios en los materiales. Más allá de su entorno -por supuesto, único- se trata de una construcción atípica, porque en general estos edificios "ladrilleros" están más vinculados con lo fabril y con la infraestructura ferroviaria; incluso aquí en Buenos Aires con las subestaciones de la Compañía Italo Argentina de Electricidad y la Usina del Arte. Muy cerquita, en la esquina de Cabello y República Arabe Siria, hay un edificio ladrillero -La Colorada- que originalmente se construyó para el personal jerárquico ferroviario. En el caso de la construcción del Botánico, su aspecto se fusiona además con los caminos interiores. Cómo se dijo, todas las aberturas son de madera. Por la cantidad de trabajo y el mal estado de las puertas y ventanas, se decidió montar un taller de carpintería en el primer piso. Allí trabaja a contrarreloj un equipo de especialistas. Una de las obras más importantes fue la reparación de las cubiertas. En estos días de tantas lluvias, ya probó su eficacia. El techo no es accesible. Una pena porque posee unas vistas increíbles de las copas enormes y frondosas que rodean la construcción. En cada una de las cuatro torretas -en donde originalmente Wysocki proyectó cúpulas vidriadas que nunca se construyeron- se conservan también en buen estado los cuatro pararrayos. Por dentro se nota que este edificio hubo muchas modificaciones. "De todas maneras, lo que se está haciendo ahora queda documentado para futuras obras, desde los materiales y las técnicas utilizadas hasta los planos que muestran donde se hicieron las reparaciones de las patologías que venían con el edificio. Como se trata de un monumento, la Comisión es parte interviniente y monitorea las obras", dijo a Clarín Segal. Desde 1996 todo el conjunto del Jardín Botánico es Monumento Histórico Nacional; por supuesto, incluido el edificio principal. Es así que la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos tutela los bienes. Las obras deben ser monitoreadas por este organismo que depende de la Secretaria de Cultura de la Nación. "Café Botánico Literario" Por el momento se sabe que Kryptonite Media Sociedad Anónima se adjudicó la licitación pública para la concesión de uso y explotación de servicios gastronómicos por el plazo de cinco años. La empresa -cuyas titulares son Juana Caparelli y Sofía Ingrid Prebble- tendrá que pagar un canon mensual inicial de $ 5.200.000 (la base de la licitación era de $ 2.050.000). Fuentes del gobierno porteño informaron que habrá una actualización del canon mensual cada seis meses. ¿Cómo se calcula la actualización? Mediante el promedio de tres indicadores: IPIM (el índice de Precios Internos Mayoristas) e IPC (ítem "alimentos y bebidas no alcohólicas" del Indice de Precios al Consumidor), ambos del INDEC. Más IPCBA (el índice de precios que elabora el propio gobierno porteño). IPIM e IPC representarán el 80% del cálculo y IPCBA, el resto. De esta manera esperan que la actualización se ajuste en base a los índices de inflación. La primera actualización ya se debería haber implementado porque según el pliego de "bases y condiciones", el canon se redetermina desde el día en que los interesados entregaron sus sobres con las propuestas (fue en octubre de 2025, en enero fue adjudicada). No es el único contrato que Kryptonite tiene con la Ciudad. También, a principios de año, se quedó con la concesión de un proyecto similar, pero en el ingreso a la Reserva Ecológica Costanera Sur. SC Sobre la firma Newsletter Clarín

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