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Concepcion del Uruguay » La Calle
Fecha: 24/04/2026 10:37
El presidente Javier Milei confirmó que acompañará a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en su exposición ante el Congreso el próximo 29 de abril, ratificó que buscará la reelección en 2027 y calificó como «maravillosa» su reunión con Peter Thiel, el multimillonario de Palantir que lucra con la deportación de migrantes y la inteligencia artificial aplicada a la guerra. Lejos de tomar distancia del funcionario más cuestionado de su gestión, el mandatario decidió escoltarlo personalmente en el recinto. «Si claro que voy a ir a acompañar a Manuel, voy a ir a escuchar a mi jefe de gabinete», anunció Milei en una entrevista con el canal de YouTube Neura, como si las sospechas de enriquecimiento ilícito, las propiedades compradas con financiamiento inexplicable y los viajes en primera clase con dinero no declarado fueran un trámite menor que se resuelve con un gesto de respaldo presidencial. La oposición anticipa que la presencia de Adorni en el Congreso será el escenario para exponer cada una de las operaciones bajo investigación: el departamento de Caballito adquirido con 200.000 dólares prestados por dos jubiladas, sin intereses y a devolver en un año; la casa en el country Indio Cua comprada el mismo día que hipotecó otra propiedad; los 5.800 dólares en pasajes de primera clase a Aruba pagados en efectivo; el vuelo privado a Punta del Este que habría costeado un periodista amigo con contratos con el Estado. Pero el Presidente, que hizo de la moralidad pública una bandera de campaña, despacha el tema con una frase: «Manuel dará las respuestas que correspondan, está trabajando la Justicia, se están cumpliendo los plazos, y estamos muy tranquilos». Reelección en 2027: la realidad paralela del mileísmo En la misma entrevista, Milei confirmó que competirá por un nuevo mandato: «No sólo voy a terminar este mandato, voy a aplicar a otro, si creo que hice las cosas bien. Después va a decidir la gente». La afirmación contrasta con los números de su propia gestión. Una encuesta de Zuban Córdoba de este mismo mes reveló que el 60,7 por ciento de los consultados no votaría por su reelección. Otro sondeo de CEOP Latam, difundido esta semana, elevó esa cifra al 61,5 por ciento. Apenas 6 de cada 10 de quienes lo votaron en 2023 repetirían su elección. La actividad industrial acumula meses de caída, el consumo se desploma y la inflación no da tregua. Pero el Presidente parece vivir en una realidad paralela. Sostuvo que «de acá para adelante la inflación tendría que empezar a ceder» y que «se tocó un piso en marzo y se empieza de vuelta», exactamente el mismo libreto que viene recitando desde hace meses mientras los precios no bajan y los salarios no recuperan. Atribuyó la supuesta mejora a la acumulación de reservas: «Si no hubiéramos comprado 7 mil millones de dólares de reserva, hoy el tipo de cambio sería de 1700». Y defendió el ajuste fiscal y la reducción del gasto como las herramientas que, según él, estabilizarán la economía. El elogio al zar de la deportación masiva El dato más revelador de la entrevista, sin embargo, fue la confesión sobre su reunión con Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies, a quien definió como una figura influyente del pensamiento liberal y calificó el encuentro como «maravilloso». Thiel, el mismo que afirmó que «democracia y libertad son incompatibles», es dueño de una empresa cuyo software es utilizado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas estadounidense para identificar, perseguir y deportar migrantes. La misma tecnología que Amnistía Internacional denunció como «una violación evidente del derecho internacional». Milei contó que Thiel consultó sobre la sostenibilidad de las reformas y que él respondió que el sostén estará en «la política» y «la batalla cultural». La misma batalla cultural que el mandatario libra con discursos que hablan de «culturas con las que no se puede convivir». La misma que su admirado Thiel traduce en algoritmos de vigilancia masiva, deportaciones y contratos millonarios con el Pentágono. El Presidente aprovechó además para cargar contra el impuesto a la riqueza, al que calificó de «doble imposición» con «una clara connotación de envidia», precisamente el tipo de argumento que justifica que personas como Thiel acumulen fortunas sin aportar al erario público mientras los trabajadores argentinos ven cómo sus salarios se esfuman frente a la inflación. El gabinete blindado, el ajuste garantizado Sobre el tipo de cambio, Milei afirmó que «los salarios que más crecieron y crecieron por escándalo, son los informales», una afirmación que choca con los datos de la propia Secretaría de Trabajo, que registró solo en febrero una caída real del 1,7 por ciento para los trabajadores bajo convenio colectivo, con gremios como Construcción y Textil perdiendo más del 12 por ciento anual. En la entrevista, el mandatario también se refirió a Malvinas y aseguró que su gestión «está haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Argentinas vuelvan al territorio argentino. Pero hay que hacerlo con cerebro». La misma cautela estratégica que pregona para la soberanía territorial no la aplica a la soberanía de los datos, los recursos naturales o los derechos de los migrantes, que entrega sin miramientos a magnates como Thiel, de quien ahora se jacta de ser amigo. Milei irá al Congreso a blindar a Adorni. Lo hará mientras los argentinos hacen equilibrio entre deudas impagables y salarios de hambre, mientras los jubilados mendigan audiencias con el PAMI para que les cubran un medicamento, mientras los glaciares quedan a merced de las mineras y los trabajadores pierden derechos con una reforma laboral que avanza sin freno. El Presidente, mientras tanto, se prepara para la reelección. En su burbuja de contactos multimillonarios y entrevistas adictas, la realidad argentina es apenas un detalle que no interfiere en sus planes.
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