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» Clarin
Fecha: 24/04/2026 07:24
El flechazo había sido inmediato y el romance duró lo que un suspiro, casi siete meses, en 2020, plena pandemia por el COVID-19. Pero a partir de entonces ella no pudo soportar el fin de la relación y empezó a difamar al hombre en Facebook, Instagram y WhatsApp. Llegó a armar perfiles falsos para viralizar los posteos donde lo definía como "estafador", "coimero", "golpeador de mujeres". También se metió con cuestiones íntimas y con su cuerpo: le decía "chizito", "cornudo" y "pito corto". La víctima fue un policía que, durante varios años, vivió un calvario. Estuvo con carpeta psiquiátrica y sus jefes le ordenaron que resolviera la situación con premura, ya que ella hasta llegó a ir a la comisaría y lo insultaba desde la puerta, en la ciudad de La Rioja, con el fin de perjudicarlo en su trabajo. Lo cierto es que el agente decidió ir al estudio de abogados de Pablo Arrieta y Celeste Maidana, que presentaron una demanda civil por "daños y perjuicios". Esta semana se conoció la resolución de la jueza Ana Carolina Courtis, titular de la Sala Unipersonal N° 3 de la Cámara 1° en lo Civil, Comercial y de Minas, que condenó a la acusada a resarcir al hombre, hoy de 35 años, por la violencia digital ejercida. "La Justicia no premio el género y demostró que los hombres también tenemos derechos. Siento que se hizo justicia", fueron las escuetas palabras del policía ante la consulta de Clarín. El monto que se le reclamaba a la mujer era de casi 4.000.000 de pesos. Ahora, actualizado con los intereses, asciende a cerca de $ 30.000.000. "Es un precedente muy relevante en este país, porque es la primera vez que se condena a alguien por haber escrachado a través de perfiles falsos", resaltó Arrieta en diálogo con este medio. Pero la pena no solo contempla el pago del dinero. Estableció que se publique parte de la sentencia en la página web del Poder Judicial de la provincia. Y que la mujer también lo postee y que borre sus mensajes difamatorios, "todo en el plazo de diez días de quedar firme el resolutorio", bajo la advertencia de una multa diaria de $ 100.000 en caso de no cumplirlo. "Conforme a los especialistas en derecho informático, la Web no es un espacio sin ley, y el daño y el honor, a la imagen y a la intimidad personal debe repararse a la luz del principio general de no dañar que consagra el artículo 19 de nuestra Constitución nacional", sostuvo la jueza en su resolución, a la que accedió Clarín. Según Arrieta, cuando estas situaciones se reproducen en las redes sociales "la gente empieza a tomar partido, entonces se hace una bola en donde no podés parar, una catarata de agresiones, porque hay gente que te prejuzga, ya tenés una condena social y en el país hay gente que se ha quitado la vida por haber sido víctima de los escraches". "Cuando nos vino a ver, nuestro cliente estaba en estado depresivo, con carpeta psiquiátrica. En su trabajo le llamaron la atención varias veces diciendo que tenía que solucionar este problema, porque como todo agente policial debía mantener su decoro, su buena conducta, ante la sociedad. Y a causa de eso se abrieron sumarios administrativos en donde peligraba su fuente laboral y tampoco tuvo la posibilidad de conseguir ascensos en tres años", afirmó el abogado. La mujer, según pudo saber Clarín, trabaja en la actividad privada y también en el ámbito público. "Está en condiciones de hacer frente al pago del resarcimiento", sostuvo Arrieta. Además de cometer hostigamiento en las redes sociales, ella presentó una denuncia penal por violencia de género. "Pudimos demostrar que se trataba de una falsa denuncia y se procedió al archivo de esas actuaciones", dijo el letrado. Las consecuencias de escrachar sin pruebas "Nuestro cliente vivió un calvario. La condena social igual ya está, el estigma fue instalado, pero creo que esto viene a dar una vuelta de rosca. Hay gente que obviamente sigue desconfiando. De hecho vemos en las redes que dicen que la Justicia se ocupa de estas cosas cuando hay otras 'más importantes'. No podemos minimizarlo, porque hay gente que se ha suicidado a causa de difamación en las redes sociales", insistió Arrieta. Su colega Maidana acotó que esta difamación que se hace a través de perfiles falsos "no te hace impune". Y en este caso, "la Justicia puso la balanza en igualdad de condiciones, porque acá tanto hombres y mujeres tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones". "Las redes sociales no son tierra de nadie y escrachar sin pruebas tiene sus consecuencias legales", manifestó la abogada. En este caso, la mujer llegó a recriminarle los viajes que publicaba el hombre en sus redes y pretendía que le devolviera el dinero de los regalos de ropa que le había hecho durante su vínculo, los cuales -según ella- llegaban a por lo menos un millón de pesos. "Este pito corto anda de viaje y no tiene la plata para devolverme a mí", se quejó en uno de sus posteos. La víctima, de quien también su ex decía que usaba su uniforme para cometer estafas y abuso de autoridad, pudo rehacer su vida después de estos años de hostigamiento. Hace siete meses fue papá por primera vez. EMJ Sobre la firma Newsletter Clarín
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