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Fecha: 24/04/2026 08:55
La producción avícola atraviesa un proceso de transformación impulsado por nuevas demandas sanitarias, exigencias de los mercados internacionales y avances científicos que buscan redefinir la forma en que se crían pollos y gallinas. En ese escenario, dos líneas de innovación comienzan a consolidarse: por un lado, el desarrollo de aditivos naturales que permitan reducir el uso de antibióticos; por otro, la incorporación de biotecnología aplicada a la sanidad animal, como las vacunas de nueva generación recientemente autorizadas en la Argentina. Leé también: Procesan a un frigorífico avícola por volcar efluentes al Río Salado durante más de 2 años Ambas estrategias, aunque diferentes en su enfoque, convergen en un mismo objetivo: mejorar la eficiencia productiva sin comprometer la salud animal ni generar riesgos asociados a la resistencia antimicrobiana, uno de los principales desafíos sanitarios a nivel global. Un reciente estudio publicado en una revista científica internacional, con participación de investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), pone el foco en el potencial de compuestos naturales como alternativa a los antibióticos en la alimentación aviar. Leé también:La carne de guanaco también se plantea como una alternativa para el consumo La investigación revisa la evidencia disponible sobre el uso de aceites esenciales, taninos, curcumina y ácidos orgánicos, todos ellos con propiedades que podrían favorecer la salud intestinal de las aves. Según explicó Dante J. Bueno, especialista en avicultura del INTA Concepción del Uruguay y uno de los autores del trabajo, existe una tendencia creciente hacia sistemas de producción más sostenibles. La reducción del uso de antibióticos responde tanto a regulaciones sanitarias como a una mayor demanda de los consumidores, señaló. Alternativas naturales El eje del estudio está puesto en los llamados aditivos fitogénicos, compuestos derivados de plantas que presentan propiedades antimicrobianas, antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras. Estos atributos permiten no solo mejorar la digestibilidad de los nutrientes, sino también fortalecer el sistema inmunológico de las aves y reducir la presencia de patógenos en el tracto digestivo. En paralelo, los ácidos orgánicos utilizados desde hace años en la nutrición animal también aparecen como una herramienta relevante. Su capacidad para disminuir el pH intestinal contribuye a inhibir bacterias dañinas y mejorar el aprovechamiento de los alimentos, lo que se traduce en mejores resultados productivos. Leé también:Por la suba de los precios, los argentinos comen cinco kilos menos de carne vacuna que hace un año Sin embargo, los investigadores advierten que la eficacia de estos compuestos no es uniforme. Factores como la dosis, la formulación y las condiciones de producción inciden directamente en los resultados, por lo que aún se requieren más estudios para optimizar su uso. En este sentido, el desarrollo de nuevas tecnologías, como la microencapsulación o las formulaciones nanoestructuradas, aparece como un camino prometedor para mejorar la estabilidad y la biodisponibilidad de estos aditivos, potenciando sus efectos en sistemas productivos intensivos. Innovación sanitaria Mientras la ciencia avanza en alternativas naturales, el Estado también impulsa herramientas concretas para fortalecer la sanidad aviar. En esa línea, el Gobierno nacional autorizó recientemente la comercialización de una vacuna de última generación desarrollada con tecnología genética, destinada a prevenir enfermedades de alto impacto en la producción de pollos. La medida, oficializada a través de la Resolución 43/2026, habilita el uso de una vacuna recombinante vectorizada basada en el herpesvirus de pavo modificado genéticamente. Esta tecnología permite que una sola aplicación genere inmunidad simultánea frente a múltiples enfermedades, entre ellas Newcastle, Gumboro y laringotraqueitis infecciosa aviar, además de contribuir a la protección contra la enfermedad de Marek. Leé también: Río Negro refuerza el riego con créditos y asistencia en territorio El avance representa un salto cualitativo en los esquemas sanitarios, ya que simplifica las aplicaciones, reduce el estrés en las aves y mejora la eficiencia operativa en los criaderos. En sistemas de producción intensiva, donde la sanidad es un factor crítico, estos beneficios pueden tener un impacto directo en la rentabilidad. Otro de los aspectos destacados es la posibilidad de aplicar la vacuna tanto in ovo, es decir, dentro del huevo antes del nacimiento, como en pollos de un día de vida. Esto permite generar inmunidad temprana y una protección sostenida durante todo el ciclo productivo. Leé también: Pastizales: una señal global para producir más sin perder biodiversidad Desde el punto de vista regulatorio, la autorización se basó en evaluaciones técnicas que determinaron que el virus recombinante no presenta riesgos adicionales para el agroecosistema en comparación con su versión no modificada. Además, se estableció que el producto no está alcanzado por las normativas vinculadas a alimentos derivados de organismos genéticamente modificados, dado que no está destinado al consumo humano. En un contexto global donde la bioseguridad y la trazabilidad ganan cada vez más relevancia, la incorporación de este tipo de tecnologías posiciona a la Argentina en línea con las tendencias internacionales en sanidad animal. La convergencia entre ciencia, tecnología y políticas públicas marca así un nuevo rumbo para la avicultura. Por un lado, el avance en el uso de compuestos naturales abre la puerta a sistemas más sostenibles y alineados con las demandas sociales. Por otro, la biotecnología aplicada permite mejorar la prevención de enfermedades y optimizar los procesos productivos. Leé también: Hidrovía: dos gigantes europeos quedan en carrera y se acerca la definición El desafío, coinciden los especialistas, será integrar estas herramientas de manera eficiente, adaptándolas a las condiciones locales y garantizando su accesibilidad para los productores. En un sector altamente competitivo, la capacidad de innovar y adoptar nuevas tecnologías será determinante para sostener el crecimiento y responder a las exigencias de los mercados. En definitiva, la avicultura argentina se encuentra en un punto de inflexión, donde la reducción del uso de antibióticos y la incorporación de nuevas soluciones sanitarias no solo representan una necesidad, sino también una oportunidad para consolidar un modelo productivo más eficiente, sostenible y competitivo.
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