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» La Nacion
Fecha: 23/04/2026 19:29
Peligran tratamientos para el cáncer: la desesperada iniciativa del Hospital Roffo para conseguir fondos Habrá una gala el 29 de este mes, en Puerto Madero; mejorar instalaciones y actualizar equipamiento, las urgencias dentro del hospital de referencia en oncología - 8 minutos de lectura' El Instituto de Oncología Ángel Roffo, centro escuela de referencia en la especialidad, sale a buscar fondos para cubrir necesidades tan básicas como actualizar los equipos, afrontar refacciones edilicias urgentes que se fueron acumulando en décadas o mejorar las instalaciones para la internación de los pacientes y el trabajo diario del personal en el predio del barrio porteño de Agronomía. La semana que viene, la fundación del centenario hospital debutará en esa búsqueda con una gala a beneficio. No importa el valor o con qué nos puedan ayudar, sino la cantidad de personas, instituciones, empresas o clubes que quieran colaborar. El instituto fue, es y será siempre importante para la salud pública porque es el único hospital universitario dedicado solamente al tratamiento de pacientes con cáncer, con experiencia profesional reconocida y, también, con muchas necesidades, dijo Roxana Del Águila, directora general del instituto que depende de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Una recorrida confirma, una vez más, sus enormes contrastes: a pesar de una lista interminable de pendientes más o menos urgentes en sus 13 pabellones, el personal en los distintos servicios se sigue emocionando al destacar los avances logrados en la atención de sus pacientes a pesar de todo. Valoran desde poder ofrecer braquiterapia (irradiación tumoral interna) con un sistema de planificación 3D, haber incorporado el año pasado una torre de endoscopía para mejorar el diagnóstico y tratamiento de diversos cánceres y la ampliación de la guardia hasta la donación espontánea de pañales, sillas de la sala de espera y el retapizado de los sillones para los pacientes que reciben tratamientos ambulatorios en el hospital de día. La primera parada obligada, desde la entrada por avenida San Martín, es el búnker donde se aplica radioterapia. Ahí se palpa la primera urgencia: el equipo de radioterapia está apagado desde hace un año, pero reemplazar el acelerador lineal costaría unos US$2 millones y, a esta altura, estiman en el instituto que sería más conveniente que seguir tratando de reparar un equipo que quedó obsoleto al punto de que les cuesta conseguir repuestos o demanda unos US$400.000 el arreglo. En la sala que tantos pacientes tratados ahí reconocerían, todo está cubierto por telas desde mayo pasado. Es un equipo que trabaja todo el día, refieren profesionales a este medio. La vida útil media es de tres años. Ahí lo utilizaron 10, con reparaciones y fallas cada vez más frecuentes. Entre las necesidades que las autoridades fueron describiendo a LA NACION está también adquirir un segundo tomógrafo, con lo que se cubriría mejor la demanda continua de pacientes con y sin cobertura que llegan al instituto. La actualización anual del software del nuevo equipo de braquiterapia, por ejemplo, asciende a unos $8 millones; a cambio, el proveedor alemán envía los códigos de operación. La misma actualización requiere el dispositivo que utilizan en el área de Dermatología para mirar los lunares y detectar lesiones sospechosas para cáncer de piel; está pendiente desde hace cinco años. Para terminar de completar la ampliación del espacio de la guardia, en tanto, restan cuatro monitores multiparamétricos. Esta semana, arrancaron las obras que donó una empresa para la refacción en dos pisos de uno de los pabellones que permita unificar las internaciones de cirugía y clínica médica. El valor del Roffo es el trabajo multidisciplinario. Todas las especialidades trabajan juntas. Es una institución de consulta y derivación para pacientes de todo el país y el exterior, sobre todo los países limítrofes. Recibimos 362 consultas por mes de una segunda opinión, refirió Adalberto Rodríguez, director del Área Técnica de la institución. Alta demanda La preparación de la gala a beneficio que está organizando la Fundación Roffo para el 29 de este mes, en Puerto Madero (fundacionroffo.org), incluye la puesta al día de las cifras del hospital. Son, para los directivos, lo que mejor describe la relevancia del Roffo. Esos datos dan cuenta de que sus equipos atienden a 110.000 pacientes por año, con 182 internaciones clínicas y 230 quirúrgicas por mes. Tenemos que aumentar la cantidad de camas, que hoy son 60, tanto para cirugía como para terapia intensiva, sumó Rodríguez sobre uno de los objetivos de la reestructuración que planifican con Del Águila. Ambos agregan mejorar las instalaciones de internación para los pacientes y de trabajo para el personal, desde consultorios hasta las salas de descanso o estar. En el hospital de día, por día, entre 60 y 70 pacientes reciben quimioterapia convencional, inmunoterapia o terapias dirigidas. El Roffo depende de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. La Secretaría de Educación de la Nación transfiere a la cuenta del Rectorado fondos destinados a los hospitales universitarios, entre los que está el instituto. Lo que recibe el Roffo se utiliza para el pago de los sueldos y servicios básicos, como luz o gas, para que el hospital permanezca operativo. Pero el financiamiento de los servicios que brinda, obras y mantenimiento o actualización de equipamiento depende del recupero de las prestaciones a las obras sociales, las prepagas, las provincias o los municipios a través de convenios, aunque no todos pagan. Mientras que el hospital requiere de entre $1000 y $1500 millones por mes para sostener las prestaciones, según refirieron sus autoridades, solo entre las tres obras sociales con más deuda acumulada suman unos $2100 millones en atención a afiliados con cáncer. Al Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), que es la obra social bonaerense, le están reclamando $1400 millones, seguido de otros dos gremios, que tienen pendiente de pagos unos $700 millones, de acuerdo con los datos del área de Administración. La lista continúa. Ante la consulta, Homero Giles, presidente del IOMA, dijo por escrito reconocer las deudas que tiene la obra social con sus prestadores. Lo atribuyó a un contexto de desfinanciamiento que se acentuó con el gobierno libertario. La cadena de pagos está rota no solo entre el Estado y lo privado, sino también entre privados, y eso impacta a las obras sociales en general. No somos una excepción, es un problema que vienen sufriendo todas por el modelo económico impuesto, expresó el funcionario. IOMA no es la única obra social que tiene deudas, sumó luego hacer referencia al PAMI sobre prestaciones brindadas en hospitales provinciales. En el Roffo, un 52% de los pacientes que se atienden son afiliados del PAMI, que está al día con los pagos de su plan oncológico. Un 20% son pacientes sin cobertura su atención la debería asumir el municipio o la provincia de residencia y un 18%, de IOMA. Hay intendencias del conurbano bonaerense, por ejemplo, que derivan pacientes, pero no aceptan firmar convenios para cubrir los costos. Nos financiamos con lo que nos pagan por la atención que brindamos a los pacientes, ratificó Del Águila. Si esos costos no se recuperan, se retrasan los pagos o las auditorías de los financiadores rechazan la cobertura de un servicio que tuvimos que brindar porque el paciente lo necesitaba, los tienen que asumir el hospital, agregó. No hay largas listas de espera, ratificó la médica. Los directores explicaron que las demoras que se dan tienen que ver con la burocracia relacionada con la autorización de medicación oncológica, prótesis u otros insumos que tienen el 100% de cobertura para los pacientes oncológicos en la Argentina. En la práctica, los pacientes quedan en el medio. Un día de internación en el Roffo está estimado en unos 200/300 dólares y una estadía por una cirugía de baja complejidad dura cuatro o cinco días o, si se trata de una caída de defensas y fiebre que requiere un tratamiento con antibiótico y seguimiento, puede extenderse a entre 10 y 20 días. En el caso de ser por una cirugía, hay que agregar el costo de los insumos y la intervención, de acuerdo con la complejidad y si es necesario o no alquilar equipos para determinados procedimientos, como puede ser el caso de tumores gástricos, urológicos, de cabeza y cuello o partes blandas, según explicaron en la institución. Los gastos posquirúrgicos se duplican o triplican, en las cuentas del instituto, si se requiere la internación en terapia intensiva, mientras que un tratamiento de 15 días con un antibiótico de alto costo para un paciente oncológico puede costar unos US$30.000. Necesitamos renovar la tecnología y mejorar lo edilicio porque no solo los pacientes y los profesionales necesitan tener equipamiento actualizado, sino también lo que llamamos hotelería es importante para el confort de los pacientes en un instituto que se dedica solo a tratar el cáncer, finalizaron.
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