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Fecha: 23/04/2026 11:06
Cuando Telenoche Investiga puso al aire su informe sobre las denuncias de abuso contra el cura Julio César Grassi, a finales de 2002, pocos imaginaban que se abría una siniestra caja de Pandora. La enorme trama de poder y corrupción detrás del sacerdote mediático y bueno que ayudaba a los chicos desamparados desde la Fundación Felices los niños. Esa investigación fue un hito en la historia del periodismo argentino. Desde que salió al aire, por eltrece, pasaron casi once años hasta que, en 2013, Grassi fue preso. En esos once años hubo una persona, su víctima, Oscar, que estuvo prácticamente encerrado mientras Grassi estaba libre. En esos once años, Grassi se dedicó a contar su supuesta verdad y Oscar tuvo que verlo por televisión, en silencio, dijo Carlos De Elía en la presentación. Este libro le da la oportunidad de contar su verdad. Cómo fue su vida antes y, sobre todo, después. Los efectos de la denuncia fueron peores que su abuso, porque su vida a partir de ese momento se transformó en un infierno. El que esté escrito le permite, no superarlo, porque esas cosas no se superan con libros ni con nada, pero sí sentirse reivindicado. Como David y Goliath, un chico de un origen que ni él conoce, a los siete años fue abandonado por su madre, de quien no recuerda la cara, y a partir de ahí empieza un derrotero por instituciones y calles. Andaba por Constitución porque creía que su madre podía volver a encontrarlo allí. Para mí era importante que se supiera la verdad de lo que fue su vida antes y después de esta denuncia. Hoy él se dedica a la albañilería, a tareas de mantenimiento, hace su vida como puede. Tuve contacto con él todos estos años, somos casi amigos, podríamos decir que jugué un rol de cierta protección. Abusado por Grassi está dividido en dos partes claramente diferenciadas. La voz de Oscar, en primera persona, y una segunda en la que De Elía cuenta su vivencia de la investigación, que encabezó Miriam Lewin. Presiones, miedo, fueron palabras que aparecieron varias veces durante la presentación del libro. Sacar a la víctima en el baúl de un auto, cambiarlo de hotel, alquilar autos para visitarlo en el sistema de protección de testigos. La persecución, amenazas y violencia de la que echaron mano quienes no estaban dispuestos a que la verdad saliera a la luz y se hiciera justicia. La investigación que destapó la trama de Grassi y Felices los niños, revisitada ahora, se siente como una reivindicación del periodismo, dijo Wiñazki. En la definición más llana y que hoy puede sonar arcaica, de revelar asuntos que cuestionan poderes establecidos: como el de la Iglesia Católica. Leé también: El caso Grassi: la dura historia del joven que lo denunció por abuso y la trama de una investigación histórica Si había diferencias en la Iglesia, no se notaron, dijo De Elía. En su momento, Bergoglio dijo que si Grassi era declarado culpable, iba a dejar de ser cura. Grassi es cura hoy, en 2026: pertenece a la Iglesia Católica Apostólica Romana a la que pertenecemos muchos. Grassi dijo que Bergoglio era su confesor, como diciendo que sabía que él era inocente, como forma de transmitir el apoyo de Bergoglio. Con el tiempo, nos dimos cuenta de que no era sólo un apoyo moral: terminó poniendo el dinero para los libros que escribió Marcelo Sancinetti, un jurista que antes había hecho lo mismo declamando la presunta inocencia de Yabrán. Los libros que dicen que Grassi es inocente dicen que fueron hechos a pedido del arzobispado de Buenos Aires.
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