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Parana » AIM Digital
Fecha: 23/04/2026 09:34
Con la llegada de las bajas temperaturas, el cabello también sufre los cambios de estación. El frío, el viento, la humedad y el uso frecuente de calefacción pueden afectar su salud, generando sequedad, frizz y mayor fragilidad. Por eso, adaptar la rutina de cuidado capilar durante el otoño e invierno es fundamental para mantenerlo fuerte y saludable. En esta nota de AIM algunos tips a tener en cuenta. Especialistas en salud capilar coinciden en que, así como la piel requiere cuidados específicos en esta época, el cabello también necesita atención extra para evitar daños. Qué le pasa al cabello con el frío Durante los meses más fríos, el cuero cabelludo puede resecarse debido a la menor humedad ambiental y a los cambios bruscos de temperatura entre interiores calefaccionados y el exterior. Esto puede provocar: Cabello más seco y opaco Puntas abiertas Mayor caída estacional Aparición de caspa o irritación Claves para cuidarlo en invierno Hidratación, la base de todo Usar acondicionadores nutritivos y aplicar máscaras capilares una o dos veces por semana ayuda a devolverle al cabello la humedad perdida. Evitar el lavado excesivo Lavar el cabello todos los días puede eliminar los aceites naturales que lo protegen. Se recomienda espaciar los lavados y utilizar productos suaves. Cuidar la temperatura del agua El agua muy caliente puede dañar la fibra capilar. Lo ideal es usar agua tibia y finalizar con un enjuague más fresco para sellar la cutícula. Protegerlo del calor artificial Secadores, planchitas y bucleras pueden potenciar la resequedad. Si se utilizan, es importante aplicar protectores térmicos. Atención al cuero cabelludo Un cuero cabelludo sano es clave para un cabello fuerte. Ante picazón, descamación o caída persistente, se recomienda consultar con un profesional. Alimentación y salud integral Una dieta equilibrada, rica en vitaminas y minerales, también influye en la salud capilar. Nutrientes como el hierro, el zinc y las vitaminas del grupo B son fundamentales. Pequeños hábitos que hacen la diferencia Usar gorros o bufandas para proteger el cabello del frío extremo, evitar salir con el pelo mojado y mantener una rutina de cuidado constante son medidas simples que ayudan a prevenir daños. En definitiva, el invierno no tiene por qué ser sinónimo de cabello dañado. Con algunos cuidados básicos, es posible mantenerlo fuerte, brillante y saludable durante toda la temporada.
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