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  • Gustavo Quinteros y la fórmula para recuperar a Independiente: "La presión y la exigencia pesan, pero estamos en un momento muy bueno"

    » Clarin

    Fecha: 23/04/2026 06:27

    Afuera la lluvia empapa el césped de las canchas del predio de Independiente en Villa Domínico y los truenos son la banda sonora de una mañana gris. Pero adentro de la sala de conferencias, lo único que se escucha es la voz de Gustavo Quinteros que se vistió de piloto de tormenta de un equipo en crisis cuando decidió asumir e año pasado luego del portazo de Julio Vaccari, en medio de un campeonato y en la previa de un clásico de Avellaneda de visitante. Ahora, varios meses después, quiere terminar de moldear al Rojo a su imagen y semejanza para concretar la clasificación a los playoffs del Torneo Apertura y, por qué no, ilusionarse con ser campeón. El entrenador de 61 años le abre a Clarín las puertas de su idea, cuenta con satisfacción lo que más le gusta de su equipo, explica la búsqueda que todavía persigue, se anima a adelantar lo que saldrá a buscar al mercado que viene y revela la verdad de una duda existencial que se preguntan hinchas y periodistas cuando lo ven anotar en su libretita al borde del campo de juego durante los partidos: ¿Qué escribe? "Cosas puntuales, muy puntuales. Es un ayuda memoria para el entretiempo. Porque en el vestuario pasamos las jugadas defensivas y ofensivas y yo anoto algunas cosas para corregir porque no tenés tiempo. Eso es algo que se podría corregir, dar un poco más de tiempo en el descanso para trabajar un poquito más. El jugador llega, descansa, alguno se atiende, les mostrás dos o tres imágenes que cortamos, hablás uno o dos minutos y ya hay que salir de nuevo", cuenta el técnico del Diablo durante una charla ciento por ciento futbolera. -Asumiste en un club en crisis, a mitad de un torneo, debutando en un clásico de visitante. ¿Fue una locura viéndolo en retrospectiva? -Cuando tenés la posibilidad de dirigir a un club tan grande como Independiente y siempre querés venir. El contexto no era bueno para nada, el equipo venía de muchos partidos sin ganar, la parte anímica no estaba bien y había que trabajar mucho. La idea era revertir rápido la situación. Tuvimos dos empates, dos derrotas y después ganamos cuatro seguidos. Siempre aspiramos a formar un equipo competitivo con los jugadores que tenemos. A fin de año se pudieron incorporar algunos jugadores, pero el club todavía está mejorando económicamente, vendió y tuvo que prestar. A mitad de año vamos a incorporar a esos jugadores que no pudimos en diciembre y vamos a terminar de formar un equipo muy competitivo. -¿Qué Independiente te imaginabas cuando llegaste y que Independiente ves hoy? -Si bien no pudimos aún llegar donde yo pensaba, que el equipo juegue mucho mejor de lo que está jugando, una faceta la estamos haciendo muy bien, que es la parte ofensiva. Llegamos mucho y convertimos en todos los partidos. El equipo genera y hace goles. Después, tuvimos altibajos de rendimiento. La presión y la exigencia que hay en este club por tantos años de no poder conseguir títulos nacionales pesa. No solamente a los jóvenes sino también a los grandes. Esa exigencia a veces hace que tengamos bajones. No es fácil, pero hoy estamos en un momento muy bueno y tengo mucha fe en que vamos a seguir creciendo. Venimos de un buen envión. Y veo que la institución en sí está creciendo, se están haciendo muchas cosas. El predio está cada vez mejor, se está transformando, las canchas están muy buenas y eso nos da otro contexto porque venimos y tenemos todo para trabajar. Eso ayuda. -Hablaste de la presión que siente un club tan acostumbrado a ganar todo, ¿la historia empuja o pesa en Independiente? -Por momentos puede pesar y por momentos puede empujar. Les digo siempre a los jugadores que estamos en un club muy grande que tiene el respeto de todos los clubes argentinos y de América porque se lo ganó. Cuando la flecha está para arriba como ahora, Independiente pesa para los rivales. Pero cuando las cosas no están bien pesa el doble para el adentro porque la historia de esta institución es muy grande. Por eso hoy tenemos que aprovechar este momento, este envión anímico también respaldados por la gente que nos empuja siempre. -¿Sentís en la cancha que la mecha del hincha es corta? -Cuando pasa el tiempo y no estás ganando de local... Nos pasó. El jugar bien, el pase preciso, el terminar bien la jugada se hace más difícil cuando el resultado es temporalmente negativo. Contra Defensa y Justicia empatamos rápido y la gente ahí empieza a jugar y estás más tranquilo. Le hice saber a la gente que el jugador necesita estar más tranquilo para jugar mejor, porque pesa sino. -¿Se puede trabajar tranquilo en Independiente? -Sinceramente, tenemos un plantel que se entrena muy bien. Se preparan, son responsables, utilizan todas las herramientas que les damos. No tengo nada para reprocharles a los jugadores en el día a día. Como dije, tenemos todas las herramientas necesarias en el predio. Pero creo que la parte anímica pesa en los partidos. -¿Cómo se entrena la parte anímica de un plantel? -Tenemos dos charlas semanales para analizar el juego y los rivales, pero antes de cada entrenamiento hablamos del lugar en el que estamos, del club que representamos. Siempre les hacemos ver a los jugadores que estamos en un club grandísimo y que tenemos que ser protagonistas y que superar a los rivales futbolísticamente. Hay que jugar bien para poder ganar, nosotros y la gente de Independiente lo sentimos así. En este club hay que intentar jugar bien, salir a ganar y proponer jugar en campo rival. -¿Cuál es la principal evolución desde tu llegada? -La evolución fue tal vez lo más difícil de conseguir en el fútbol que es el funcionamiento ofensivo. Eso nos ha dado hacer goles todos los partidos. Lo más difícil es elaborar, crear y tener oportunidades de gol y hacer el gol. Lo hemos tenido. Es más fácil destruir que construir. Nuestra bandera es que somos un equipo que generamos y hacemos goles todos los partidos y eso hay que mantenerlo, más allá de que nos gustaría jugar mejor. -¿Todavía Independiente es un equipo en construcción? -No tengo dudas que sí. Hemos conseguido jugar bien algunos partidos, pero tenemos altibajos. Hay que tener más regularidad, jugar mejor más tiempo durante los partidos. Son altibajos anímicos. -¿Es más anímico que futbolístico? -Sí. A veces cuando vas a jugar contra un rival más difícil en los papeles capaz que estamos más prendidos y despiertos, pero nos ha costado mucho jugar en alto nivel contra equipos que en la previa son de menor tenor. Tenemos que jugar todos los partidos al ciento por ciento. Soy un tipo positivo y sé que vamos a encontrar esa constancia. -¿Trabajás con psicólogo? -Sí, es muy importante. Cuando llegué a Colo-Colo, estaba peleando el descenso y trabajamos con psicólogo y un coach. Los equipos grandes no están acostumbrados a las grandes crisis. Independiente tiene otra crisis que es la de no poder conseguir títulos hace muchos años. Tenemos un psicólogo que está trabajando mucho no solamente con los jóvenes sino con los jugadores que notamos que necesitan ese apoyo para buscar la confianza. -No tuviste cautela en decir en su momento que Independiente debe ser candidato, ¿hoy con el torneo avanzado sentís que tu equipo es candidato? -Mi equipo tiene que ser candidato, y más Independiente. Por momentos hemos demostrado un muy buen fútbol que si lo podemos sostener, podremos ser candidatos. No veo en el fútbol argentino un equipo que sea muy superior al resto. -¿El clásico de Avellaneda era un partido bisagra? -Habíamos hablado mucho con los jugadores que el clásico era una oportunidad muy grande porque te permite seguir creciendo con más fuerza. Y sucedió así. Ganar el clásico nos dio la posibilidad de confiar más, de estar más seguros y más tranquilos. Para un equipo como Independiente, que viene arrastrando una historia negativa, es importante. -¿Qué necesita Independiente para volver a ser protagonista de manera sostenida? -El diagnóstico de lo que hay que hacer después de estar estos meses en el club lo tengo en claro. Ojalá que el club tenga la posibilidad a mitad de año de poder incorporar. Tenemos un plantel muy bueno, con buen pie y mucha característica ofensiva, pero hay que agregar características distintas. -¿Como cuáles? -En alguna posición hay momentos en lo que tenemos que ser más sólidos y aguerridos. Habría que agregar algún jugador para sostener eso. Ya estuvimos hablando con la dirigencia. -¿Alguno más de dientes apretados? -Sí. -Proyectás a largo plazo, ¿tenés pensado quedarte un rato importante en el club? -Hasta diciembre vamos a conseguir alguno de los objetivos, tengo mucha fe. Me encanta el club. Y agregando esa característica para hacernos más fuertes vamos a lograrlo. Igual, estamos ahora luchando por este objetivo del Apertura y de la Copa Argentina. -Es un año de elecciones en el club, ¿te preocupa que influya la política? -Yo trato de separar. Mi relación con los dirigentes es muy buena, pero separo para que los jugadores trabajen cien por ciento en lo deportivo. Los temas políticos existen en todos los clubes, pero nosotros representamos una institución y tenemos que dar lo mejor. Esta dirigencia nos ha contratado y estamos agradecidos, pero no pensando en lo político sino en lo deportivo. El fútbol argentino, según Quinteros: "Es el más complicado de todos" Quinteros se peina para la foto ayudado de la pantalla de su teléfono celular. Cuida cada detalle de su imagen como lo hace con los de su Independiente. Es un observador del fútbol, deporte que, según admite, le ha quitado mucho tiempo con los suyos. Pero no se lo reprocha. A lo largo de 20 años de carrera como entrenador dirigió 15 equipos, incluidas las selecciones de Bolivia y Ecuador, y ganó 13 títulos. Y no duda cuando habla del fútbol argentino: Me encanta. Vas a todas las canchas y está lleno de gente. La pasión que hay acá... Yo estuve en toda América y no existe la pasión que hay acá. Y para los entrenadores es muy difícil porque es complicado superar a cualquier rival. Uno quiere jugar bien, teniendo la pelota, generando y no te deja el rival. Te meten, te marcan, no hay espacios. El fútbol argentino es muy duro, muy táctico, muy físico. A veces la gente no lo entiende y te exige que juegues bien los 90 minutos y no podés... no porque vos juegues mal, sino porque no te dejan jugar. -¿La experiencia de dirigir en el fútbol argentino la ponés arriba de todo? -No sé si arriba de todo, pero sí muy arriba. Viví experiencias muy buenas en otros países, pero nuestro fútbol es el más complicado porque vos te tenés que adaptar a un equipo que juega y presiona o marca de una manera y al partido siguiente, a otro que juega totalmente distinto. Tenés que laburar, mirar detalles, características de jugadores. -¿Qué es lo que más te gusta y que odiás del fútbol argentino? -Me gusta todo, me gusta vivirlo, competir. Y hay cosas como algunas pequeñas injusticias que a veces molestan. -Los arbitrajes. -Lo dije cuando estuve en el exterior, para mí el arbitraje argentino es el mejor de todos por capacidad, técnica y personalidad. Pero hay momentos en los que, no sé por qué, pero yo vi injusticia. Son momentos. -Son momentos que te pueden hacer perder un partido. -Sí, y a nosotros nos pasó. Pero son pocos momentos. Les pasó a otros equipos. Esas son las únicas cositas feas. -¿Hacés algo fuera del fútbol o el fútbol acapara todo tu tiempo? -Miro todos los partidos al menos de nuestro grupo y algunos del otro grupo también. Se me pasan muy pocos partidos. Estoy en mi casa mirando siempre fútbol y a veces la familia necesita más tiempo. Nos gusta salir a comer, ir al teatro, pero el fútbol me consume mucho. Logré que tanto mi esposa como mis hijos sean igual o más apasionados que yo. Muchas veces estamos todos juntos mirando fútbol. Van siempre a la cancha. -En Vélez te criticaron por haber ido al casamiento de tu hija el día que jugaban... -Sí, pero el presidente y la dirigencia ya sabían meses antes que tenía ese compromiso y que no podía cambiarlo. Mi hija estaba trabajando en el exterior y no tenía posibilidad de cambiar la fecha. Fue la única vez en mi vida que me sucedió algo así. La gente de Vélez se portó diez puntos y no tengo deuda con nadie. Los que vivimos por el fútbol hemos perdido tantas cosas por este deporte, pero no nos arrepentimos. Perdí graduaciones, cumpleaños, muchas cosas familiares muy importantes y hoy el fútbol nos sigue robando tiempo como familia, pero logré que la mía se apasione y vaya a todos los partidos. Somos una familia muy futbolera. Los juveniles del Rojo y el caso Parmo En un club urgido por resultados, el espacio para los juveniles suele achicarse. Sin embargo, Gustavo Quinteros intenta encontrar el equilibrio entre la necesidad inmediata y la formación a futuro. Con una mirada que combina paciencia, contexto y exigencia física, el entrenador explica cómo maneja el crecimiento de los chicos, qué condiciones deben cumplir para dar el salto y por qué algunos talentos, como Tomás Parmo, todavía esperan su momento. -¿Cuándo te das cuenta que un juvenil está para bancarse la Primera? -A los chicos hay que prepararlos. Nosotros los vemos jugar en Reserva, a algunos los traemos a entrenarse con nosotros. Ahora hemos subido a dos o tres más para que se entrenen constantemente con Primera. A mí me interesa que jueguen en Reserva y que se entrenen con Primera para meterlos cuando los vemos bien. El contexto tiene que ser positivo para que no les pese o que el chico no sienta que tiene que ser el responsable de hacer ganar al equipo. Siempre es bueno ponerlo con viento a favor. -Lo que pasa es que si esperás a que en Independiente esté todo positivo es difícil poner juveniles. -Ese es el tema acá. Desde que asumimos venimos luchando para estar lo más arriba posible y nos costó mucho. Han debutado chicos. Al pibe Valdés lo tuvimos que poner de titular en el clásico por una necesidad cuando hubiese preferido que ingresara si íbamos ganando. Lo hizo muy bien y a él le hizo muy bien. Creció con esa experiencia. En los últimos años a Independiente le ha costado sacar a un jugador de Inferiores y que termine jugando toda la temporada en Primera. Ese es uno de los objetivos que tenemos también. -Mucho se habla del chico Tomás Parmo, pero nunca juega. ¿Por qué? -Juega muy bien, tiene todas las condiciones técnicas para jugar en Primera, todas. Lo único que le falta a Tomy es tener esa fortaleza física y sostenerla, crecer físicamente. El fútbol argentino es muy físico. En el 80 por ciento de los partidos son todas pelotas divididas, duelos, mano a mano... En ese contexto es difícil que el pibe pueda brillar. Hablamos con él y con los chicos que tienen condiciones. Ellos tienen que tener paciencia, trabajar y jugar todos los partidos en Reserva para seguir creciendo. Parmo es uno de los chicos que en el futuro va a terminar jugando, no tengo dudas de eso. Tengo mucha fe en él. Es cuestión de tiempo. Quinteros completa la frase... -Lo que no negociás de un equipo tuyo es: La idea de juego -La mayor satisfacción de tu carrera fue: Una de las más grandes fue salir campeón de la liga argentina -La experiencia que más te marcó fue: Después de estar 18 años trabajando en el exterior, volver a la Argentina y salir campeón me marcó para siempre. Y haber ganado con Ecuador a la Argentina en cancha de River -Lo que más sufrís del fútbol es: Algunas injusticias -Salir campeón con Independiente sería: Tocar el cielo con las manos -Al hincha de Independiente le decís: Que confíe y tenga paciencia porque tengo mucha fe. Ojalá podamos tener junto a la dirigencia tener ese pequeño empujó para terminar una temporada muy buena Sobre la firma Newsletter Clarín

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