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  • El show porteño de Franco Colapinto, un mensaje especial para la Fórmula 1

    » Clarin

    Fecha: 23/04/2026 06:48

    Cuando el domingo medio millón de personas se congregue en Palermo para ver a un auto histórico de la Fórmula 1 hacer trompos en la esquina de Libertador y Sarmiento, Buenos Aires le dará un mensaje a la F1. No será sólo un espectáculo: tendrá algo de ritual. Franco Colapinto, un piloto de 22 años, carismático, talentoso y convocante, reavivó una pasión que en la Argentina supo ser casi una religión desde los tiempos de Juan Manuel Fangio. También habrá una señal concreta: el interés privado para recuperar el Gran Premio de la Fórmula 1 y el inicio de una posible cuarta etapa en el país, tras las de las décadas del 50, 70 y 90. El plan incluye un autódromo íntegramente reformado por el Gobierno de la Ciudad. Y enviados del gobierno porteño en Miami el fin de semana siguiente para reunirse con Stefano Domenicali, CEO de la Fórmula 1 desde 2021. Buenos Aires no puede competir con los petrodólares de Medio Oriente. Pero tiene algo que la Fórmula 1 volvió a poner en valor: fervor. Fanatismo. El Gran Circo lo redescubrió cuando se embarcó con Netflix para lanzar Drive to Survive, la serie que expuso -con muchos condimentos ficcionados- la intimidad de la categoría y la acercó a una nueva generación. Desde entonces, los autódromos y circuitos urbanos se llenan: promedian 300 mil personas por fin de semana. Lo del domingo en Buenos Aires promete ir más allá. Si se confirma esa convocatoria, será una cifra superior a la de varios Grandes Premios del calendario actual. Y con un dato incómodo para la propia F1: será por un simple roadshow. Un piloto acelerando un Lotus E20 con motor V8 en un trazado callejero de apenas 3 kilómetros, sin sobrepasos pero con miles de personas empujando desde afuera con banderas, como ocurre en cada circuito en el que se presenta Colapinto. La proyección abre otro escenario. Un autódromo Oscar y Juan Gálvez reconvertido en un circuito de 4,870 kilómetros, con capacidad para más de 150 mil personas, podría reunir -con sold out los tres días de competencia- a 450 mil espectadores en un futuro Gran Premio de Buenos Aires. En ese contexto, la imagen de Franco Colapinto sobre el asfalto, con el autódromo en plena transformación detrás, deja de ser una postal: es la síntesis de una etapa que se termina y otra que empieza. Al mismo tiempo, la prueba del domingo será de fuego: los ojos de la Fórmula 1 estarán puestos en Palermo. La organización deberá ser impecable. Y el comportamiento del público, a la altura. Una fiesta, pero también un examen: familiar y pasional, como la historia de una categoría que le dio al país cinco títulos mundiales con Juan Manuel Fangio y un subcampeón como Carlos Reutemann. El efecto Franco Colapinto no se mide sólo en resultados: se mide en gente. Y en la Fórmula 1 de hoy, eso cotiza. El desafío no es menor: la Fórmula 1 tiene una lista de ciudades esperando su lugar y una competencia feroz dentro del propio continente. Seis de las 24 fechas actuales se disputan en América: Miami (hasta 2041), Canadá (2035), Brasil (2030), Austin (2026), Las Vegas (2027) y México (2028). En ese sentido, empieza a ganar terreno una alternativa: un sistema de rotación entre sedes. Un esquema que podría abrirle una puerta a Buenos Aires, pero que también obliga a sostener, año tras año, algo más que una postal. Buenos Aires no tiene petrodólares de otras sedes, pero sí pasión, historia y público. Entre la multitud, un padre levantará a su hijo para ver pasar un auto: para uno será un recuerdo; para el otro, el inicio de algo. No es nostalgia: es futuro. El mensaje ya está en la calle. La Fórmula 1 decidirá si lo escucha Sobre la firma Newsletter Clarín

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