Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Le pedí que no nos mate: el estremecedor relato de un testigo en el juicio por el crimen en la peluquería de Recoleta

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 22/04/2026 20:33

    El 15 de abril pasado, el estilista Abel Guzmán se sentó en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 24, donde comenzó a ser juzgado por el crimen de su colega Germán Medina, ocurrido en marzo de 2024, en la peluquería Verdini, en el barrio porteño de Recoleta. A esa primera audiencia, Guzmán llegó trasladado desde el Complejo Penitenciario Federal N° 1 de Ezeiza, donde permanece detenido con prisión preventiva después de haber estado prófugo 70 días. Se lo acusa de homicidio simple, delito que tiene una pena máxima de 25 años de cárcel. Este martes, durante la segunda audiencia, declararon cinco testigos. Uno de ellos fue el encargado del local, quien contó que ese día Guzmán le pidió que lo rapara y, durante la charla, le dijo que necesitaba paz mental y que quería conversar con él y con el dueño. El hombre recordó que notó raro al acusado y que, al invitarlo a tomar un café, recibió una respuesta que le llamó la atención: Es el último café que me vas a pagar. Según el encargado, Guzmán pasó el resto de la tarde apartado en un rincón y, al terminar la jornada, Medina se ofreció a comprar bebidas para compartir. En ese momento, Guzmán cerró puertas y persianas y encaró al dueño para hablar sobre su situación laboral. Al recibir como respuesta que el tema se discutiría al día siguiente, el imputado insistió y sacó un arma. El encargado relató que intentó calmarlo, pero fue amenazado: Quedate quieto porque te vuelo la cabeza. Después, el acusado volvió a dirigirse a todos y aseguró que no sabían con quién se metían. Acto seguido, apuntó a Medina y le disparó en la cabeza. Le pedí que no nos mate, que nos deje vivir, le rogaba por mí y por mis compañeros, recordó el testigo. La empleada de recepción también estaba en el local cuando Guzmán disparó. Declaró que ese día la víctima y el acusado discutieron, y que no era la primera vez que ocurría una situación así. Contó que, en medio de los gritos, el miedo fue general porque cualquiera podía ligar, y que Guzmán insultaba al dueño al momento del disparo. Según su testimonio, si alguien se movía, él iba a disparar. También afirmó que Guzmán tenía un trato difícil y que solía decirle trolo y cosas homofóbicas a la víctima. De acuerdo a los testigos, el clima de tensión en la peluquería venía de tiempo atrás, principalmente por el uso de formol, una sustancia prohibida que Guzmán seguía utilizando para trabajos de alisado a pesar de los reclamos del equipo y del dueño. La madre y la hermana de Medina también declararon sobre esta situación. La primera contó que su hijo le comentó que algunas clientas se quejaban por el olor a formol y que una mujer en tratamiento de quimioterapia tuvo que irse porque no soportaba el ambiente. A su turno, la hermana mencionó lo mismo y agregó que Medina le advirtió a sus jefes sobre el uso de esa sustancia. Además de los familiares y el personal de la peluquería, la defensa presentó como testigo a un amigo de la infancia de Guzmán. La acusación -representada en el juicio por la fiscal general Ana Helena Díaz Cano y el auxiliar fiscal Nicolás Tecchi- imputó a Guzmán por homicidio agravado por alevosía y también por privación ilegítima de la libertad agravada, ya que mantuvo encerrados a Medina y a otros cuatro empleados antes del disparo. El juicio comenzó la semana pasada. En la primera audiencia, Guzmán confesó ante los jueces: Me cegué, no controlé ni mi ansiedad ni mi bronca. Agarré el arma y disparé, no medí las consecuencias. Durante su declaración, insistió en que el conflicto laboral y económico con el dueño de la peluquería fue determinante. En esa línea, sostuvo que reclamaba una indemnización de más de 55 millones de pesos, cifra que nunca logró acordar, además de los roces previos por el uso de formol en tratamientos capilares. El reclamo duró más de un año, tratando de negociar y nunca quedamos en acuerdo en absolutamente nada, sostuvo el acusado. En esa línea, relató que esperaba discutir su situación laboral esa tarde y que, al escuchar que sería despedido, perdió el control. Después del crimen, Guzmán escapó por una ventana y permaneció prófugo más de dos meses hasta que fue arrestado en Paso del Rey. El acusado no lo dijo, pero fuentes del caso indicaron a Infobae que contaba con algunos contactos en la barra brava de Merlo que le habrían permitido ocultarse hasta que lo atraparon.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por