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Chajari » Chajari al dia
Fecha: 22/04/2026 19:28
La pobreza en niños y adolescentes llegó al 53,6 por ciento en 2025, mientras que la indigencia al 10,7 por ciento. Si bien se observó una baja en los últimos dos años, las privaciones y las fuertes desigualdades sociales en las infancias persisten. Además, hubo una consolidación en la necesidad de asistencia. Son datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), realizada por la UCA, la cual señaló que el dato del año pasado trae alivio, pero no debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural. En este sentido, la serie histórica de pobreza e indigencia muestra una tendencia ascendente, con picos en los momentos de crisis y descensos en los breves períodos de recuperación. El resultado neto es un aumento de la pobreza infantil en el largo plazo. En 2010, la pobreza afectaba al 45,2 por ciento de los niños y adolescentes. En 2011-2012, disminuyó levemente (35,7% y 38,4%), pero a partir de allí inició un período de deterioro casi ininterrumpido, con picos en 2020-2021 (alrededor del 64-65%) y un máximo histórico en 2023 (62,9%). El progreso en 2024 y 2025 resulta significativo, pero el nivel sigue siendo muy superior al de 2010 y, por supuesto, al de los mejores años de la década pasada, sostuvo la UCA. En el caso de la indigencia, la trayectoria es similar, pero con oscilaciones más pronunciadas. Partió de 11,4 por ciento en 2010, bajó a 8 por ciento en 2011-2012 y luego registró un incremento sostenido que la llevó al 17,7 por ciento en 2024, el valor más alto de la serie. En 2025 descendió al 10,7, lo que representa una caída relevante que la acerca a los registros de 2017-2018. Inseguridad alimentaria Por otra parte, el informe señaló que el 28,8 por ciento de los niños y adolescentes experimentó inseguridad alimentaria en 2025, con un 13,2 por ciento en su forma más severa. Si bien estos valores implican un avance respecto de 2024, no logran retornar a los niveles previos a 2017. La problemática se concentra principalmente en los hogares de menores ingresos, con mayor incidencia en los estratos socioeconómicos bajos y en el Conurbano Bonaerense. En este contexto, la asistencia alimentaria trepa al 64,8 por ciento, una marca récord. En perspectiva, lo que se observa es que a partir de 2020 se produjo un fuerte aumento, impulsado no solo por el acceso y la cobertura de comedores escolares y comunitarios, sino también por la incorporación de la Tarjeta Alimentar ese mismo año. Por otra parte, el reporte detalla que la cobertura de transferencias monetarias, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), alcanzó al 42,5 por ciento de los niños, lo que conlleva una merma de 3,3 puntos porcentuales en relación a 2024. La UCA precisó que esta y otras transferencias no contributivas llegan mayoritariamente a quienes más lo necesitan, aunque no a la totalidad; al mismo tiempo, dejan fuera a sectores que, pese a encontrarse en situación de pobreza, quedan excluidos del sistema. Inanina Tuñón, investigadora del ODSA, planteó: Estas políticas no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar de un trabajador formal con el de uno informal. Por eso, es clave mejorar las condiciones laborales de los adultos. La casa de estudios también presentó otros indicadores que dan cuenta de la crisis multidimensional que atraviesan los niños de entre 0 y 17 años, indicó Infobae.
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