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Parana » Adn21
Fecha: 22/04/2026 17:15
Por la Redacción de ADN21 En medio del rediseño energético global, España se consolidó como la gran puerta de entrada del gas a Europa. Axel Kicillof viajó a la Península para tejer alianzas y vender a Vaca Muerta como el salvavidas continental del futuro. Sin embargo, mientras en el exterior actúa como un Jefe de Estado en espera, en Buenos Aires el aparato peronista lo mira de reojo y le bloquea la lapicera. El candidato for export y el cerrojo justicialista Para entender el viaje de Axel Kicillof a Europa hay que dejar de lado por un momento las fotos protocolares y las cumbres progresistas. El tablero real es mucho más pesado y se juega en el terreno de la supervivencia energética. Como analizamos en la primera parte de este informe, el mundo se fracturó. La Unión Europea tiene fecha de caducidad para el gas de Vladimir Putin (2027) y el caos en el Estrecho de Ormuz amenaza los suministros de Medio Oriente. En ese mapa de pánico industrial, España dejó de ser el patio trasero del continente para convertirse en la Madre Patria de la energía: es el país con mayor infraestructura de regasificación, el peaje obligatorio para cualquier barco de Gas Natural Licuado (GNL) que intente salvar a la industria de Alemania o Francia. Es en este contexto de desesperación europea donde la figura del gobernador bonaerense cobra otra dimensión. Kicillof no cruzó el Atlántico solo para criticar el modelo de Javier Milei junto a Yolanda Díaz o Gabriel Boric. Viajó para mostrarse como el garante político del único activo argentino que le quita el sueño al viejo continente: Vaca Muerta. Si Europa necesita un proveedor occidental, seguro y alejado de los misiles de Medio Oriente, Argentina tiene el gas. Y si España es el puerto de entrada, Kicillof busca ser el interlocutor de ese negocio a largo plazo. Es una gira de posicionamiento de un Estado en espera, buscando que las potencias lo validen como el futuro líder capaz de asegurar la provisión de energía a cambio de inversiones y oxígeno financiero. Pero la geopolítica choca de frente con el barro del conurbano. Mientras líderes como el colombiano Gustavo Petro lo ungen públicamente como el próximo presidente de la Argentina, el peronismo ortodoxo y La Cámpora observan esta gira con profunda desconfianza. En el justicialismo, Kicillof sufre el síndrome del heredero natural al que la familia no le quiere dar las llaves de la casa. Cosecha aplausos en Barcelona, pero no logra ordenar la feroz interna en su propio territorio, donde las disputas por el control de las listas legislativas del año que viene ya se cobran víctimas políticas todos los días. Por eso Kicillof elige la diplomacia y frena cualquier operativo clamor. Sabe que si se declara candidato presidencial hoy, la estructura partidaria lo va a triturar antes de que llegue a 2027. La jugada es audaz, pero riesgosa: busca construir su legitimidad de afuera hacia adentro. Intenta volver de España con el traje de estadista global planchado, apostando a que el peso de sus contactos internacionales y la llave de la diplomacia energética terminen forzando al peronismo a aceptarlo como su única salida de emergencia frente al avance libertario. Puntos Claves: La conexión Madrid-Buenos Aires - El salvavidas español: Ante el inminente apagón del gas ruso por ley europea en 2027, España utiliza sus seis plantas regasificadoras para convertirse en el distribuidor de energía de todo el continente. - Vaca Muerta en el radar: Kicillof aprovecha el escenario de crisis para perfilar a la Argentina como el socio estratégico ideal para la Unión Europea, ofreciendo el gas no convencional patagónico como la solución al monopolio de Estados Unidos y Medio Oriente. - El contraste de poder: El gobernador exhibe un perfil de mandatario internacional, reuniéndose con jefes de Estado y ministros europeos, mientras evita confrontar directamente con la conducción de su propio partido en Argentina. - El recelo del kirchnerismo duro: La Cámpora y el aparato tradicional del PJ observan la gira con malestar. Ven en Kicillof a un dirigente que capitaliza los votos del espacio para su proyecto personal, pero que se niega a someterse a la conducción interna. - Candidatura for export: Al postergar cualquier anuncio oficial sobre 2027 para evitar una ruptura total del peronismo, Kicillof terceriza su posicionamiento. Deja que mandatarios extranjeros lo nombren futuro presidente, blindándose así del fuego amigo local.
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