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Parana » Radio Nacional
Fecha: 22/04/2026 11:59
El tambo robotizado -sistema de ordeñe automatizado que utiliza máquinas para realizar el proceso de forma autónoma y permite que las vacas se ordeñen a su propio ritmo- mejora la eficiencia y la productividad, al mismo tiempo que facilita el monitoreo de la salud de los animales y optimiza las condiciones sanitarias, ambientales y de alimentación, destacan desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Según Miguel Taverna -investigador del INTA Rafaela, Santa Fe-, integrar la robótica, sensores y gestión de datos permitió un seguimiento continuo de indicadores productivos, operativos y del rodeo, al tiempo que permiten sostener niveles productivos y mejorar la eficiencia en el uso del tiempo y las condiciones de trabajo. En ese esquema, la producción individual promedió los 32 litros por vaca, con picos de hasta 37 litros en los mejores momentos evaluados. En cuanto al sistema completo, la producción se estabilizó en torno a los 30.000 litros de leche por hectárea, el triple de los promedios habituales tanto a escala provincial como nacional. En paralelo, se alcanzaron producciones cercanas a los 2.000 kilos de grasa más proteína por hectárea, un indicador que refleja el nivel de eficiencia logrado. Con un promedio de 146 ordeños diarios y más de seis ordeños por hora, el equipo mantiene un uso sostenido, acompañado por una buena adaptación de los animales al esquema voluntario. Este comportamiento resulta clave para sostener la producción sin alterar el equilibrio del rodeo, especificó Taverna. Otro de los aspectos destacados son los avances reflejados en indicadores vinculados al bienestar animal. La incorporación de un galpón con sistema de cama fría permitió reducir el impacto de las altas temperaturas en comparación con sistemas a cielo abierto. Esto se tradujo en una menor frecuencia respiratoria y en una condición corporal estable en el 84 % del rodeo. A su vez, la mastitis clínica se mantuvo en niveles bajos, entre 4% y 8%, apoyada en el monitoreo permanente que habilita la tecnología. En cuanto al uso de agua, el sistema alcanzó una relación de 6,7 litros por cada litro de leche producido, con un recupero cercano al 80 % del total utilizado a partir de la captación de lluvia y el tratamiento de efluentes. Uno de los cambios más visibles aparece en la organización del trabajo. La automatización redujo las tareas físicas repetitivas y permitió ordenar las rutinas diarias con mayor flexibilidad, indicó Taverna. En ese contexto, el rol de las personas se orienta cada vez más al monitoreo del sistema y a la toma de decisiones basadas en información. Así, detalló Taverna, se pasa de tareas operativas a funciones de control y análisis, con un uso más eficiente del tiempo y mejores condiciones de trabajo. También destacó que este tipo de esquemas resulta más atractivo para la incorporación de nuevos perfiles, vinculados al manejo de datos y a la gestión del sistema. A lo largo del período evaluado, el sistema atravesó escenarios productivos exigentes que obligaron a realizar ajustes, especialmente en la producción de pasto. Esa experiencia permitió identificar puntos críticos y mejorar la respuesta del modelo frente a contextos variables. Con una década de funcionamiento, el sistema de ordeño robotizado del INTA Rafaela, Santa Fe, muestra que la automatización no solo impacta en los niveles de producción, sino también en la forma de organizar el trabajo y gestionar el tambo en el día a día.
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