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» Clarin
Fecha: 22/04/2026 09:05
Tras las reformas laborales que buscan flexibilizar las condiciones de trabajo y reducir los costos de desvinculación, aumenta la importancia de que los trabajadores conozcan herramientas concretas para cuidar su salud y sus derechos. Uno de los aspectos menos visibilizados, pero de alto impacto, es el examen médico al finalizar la relación laboral. Aunque no siempre se realiza, su importancia aumenta en escenarios donde pueden surgir enfermedades vinculadas al trabajo que se manifiestan con el tiempo. En este marco, especialistas advierten que contar con un registro médico al momento de dejar un empleo puede ser determinante. No solo para acceder a tratamientos, sino también para respaldar eventuales reclamos en un contexto donde las condiciones de salida están cambiando. ¿Qué es el examen de egreso y qué establece la ley? ¿Qué pasa si una persona desarrolló una enfermedad por su trabajo y se detecta después de ser despedida? ¿Quién se hace cargo? En ese punto, contar con un examen de egreso puede marcar la diferencia entre poder reclamar o quedar sin respaldo. El examen de egreso es una evaluación médica que se realiza al finalizar la relación laboral y que tiene como objetivo dejar constancia del estado de salud del trabajador en relación con las tareas que desempeñó. Está regulado por la Ley de Riesgos del Trabajo (Nº 24.557) y por disposiciones de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), que establecen que su finalidad es verificar si existen enfermedades profesionales o secuelas derivadas de la actividad laboral. A diferencia del examen pre-ocupacional, obligatorio al ingresar a un empleo, el de egreso es optativo. Puede realizarse desde 10 días antes hasta 30 días después de finalizado el vínculo laboral, lo que abre una ventana clave para que el trabajador lo solicite incluso después de haber sido desvinculado. ¿Por qué el examen cobra más importancia en el contexto actual? Los cambios recientes en materia laboral, con foco en la reducción de costos asociados a despidos, generan un escenario en el que la prevención y la documentación cobran un rol central. En ese marco, el examen de egreso funciona como una herramienta concreta para dejar asentado el estado de salud del trabajador al momento de su salida. Esto es especialmente relevante en actividades donde existe exposición a riesgos, como ruido, sustancias químicas o esfuerzos físicos repetitivos. En ese sentido, Federico Martín, director médico de Praevida, empresa especializada en medicina laboral, lo explica con claridad: El cumplimiento de los exámenes laborales no solo responde a una obligación legal, sino que constituye una herramienta clave para el cuidado de la salud del trabajador y la prevención de enfermedades profesionales. Además, advierte sobre su valor probatorio: Es la única constancia médica fehaciente que puede documentar el estado de salud de una persona al dejar su puesto, y puede ser una prueba fundamental para futuros reclamos por enfermedades laborales que, de otro modo, serían difíciles de vincular con su actividad anterior. ¿Qué debería hacer un trabajador al desvincularse? Al momento de dejar un empleo, ya sea por despido o renuncia, los especialistas recomiendan no pasar por alto el examen de egreso, especialmente si el trabajo implicaba algún tipo de riesgo. En primer lugar, es clave entender que este examen no es un simple trámite administrativo. Solicitarlo permite contar con una evaluación profesional que puede detectar afecciones que, en muchos casos, no presentan síntomas inmediatos. Por ejemplo, problemas auditivos por exposición prolongada al ruido o lesiones musculares derivadas de tareas repetitivas. También es fundamental conservar toda la documentación médica vinculada al empleo. Esto incluye no solo el examen de egreso, sino también el pre-ocupacional y cualquier estudio intermedio. Tener ese historial ordenado permite demostrar la evolución del estado de salud y, llegado el caso, sostener un reclamo. Otro punto importante es el momento de la desvinculación. Muchas veces, el trabajador puede sentirse presionado a firmar rápidamente su salida. Sin embargo, incluso después de finalizado el vínculo, existe un plazo de hasta 30 días para solicitar el examen. Tomarse ese tiempo y priorizar la salud puede marcar una diferencia significativa a futuro. ¿Qué deben considerar las empresas? Desde el lado de los empleadores, aunque el examen de egreso no sea obligatorio, su implementación puede representar una ventaja tanto legal como organizacional. Realizar este tipo de evaluaciones permite cerrar el legajo médico del trabajador con una constancia clara de su estado de salud. Esto no solo aporta transparencia, sino que también puede evitar conflictos judiciales posteriores. En ese sentido, Martín señala: Un examen que certifica el buen estado de salud de un ex empleado puede desestimar futuras demandas infundadas por enfermedades que no se originaron en el ámbito laboral. Además, incorporar estos controles como práctica habitual refuerza una cultura de prevención dentro de la empresa. No se trata solo de cumplir con una formalidad, sino de demostrar un compromiso con la salud ocupacional y con el bienestar de los trabajadores, incluso al momento de su salida. ¿Qué sucede si se detecta una patología relacionada con el trabajo realizado? Si un trabajador logra demostrar que una enfermedad fue causada por su actividad laboral, el primer paso es determinar si esa patología puede encuadrarse como una enfermedad profesional. Para ello, según detalla el especialista, "se debe iniciar el proceso de denuncia: puede hacerlo el propio trabajador o el empleador a través de una presentación formal ante la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART)". A partir de esa notificación, la ART, o el seguro contratado por el empleador, debe analizar el caso, evaluar la enfermedad y definir si existe una relación directa con las tareas realizadas. Es decir, si se trata efectivamente de una enfermedad profesional vinculada al trabajo. Este análisis es clave, ya que de esa resolución dependerá el acceso a los derechos que contempla el sistema. Si se reconoce el origen laboral de la patología, el trabajador accede principalmente a la cobertura médica integral y a las prestaciones correspondientes: tratamientos, estudios y seguimiento. En la práctica, este respaldo es fundamental, ya que puede ocurrir que algunas obras sociales no cubran ciertos costos derivados de estas enfermedades, por lo que la intervención de la ART resulta determinante para garantizar la atención adecuada. LN Newsletter Clarín
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