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  • De 1924: el club de golf fundado por ingleses en las sierras cordobesas que impulsó toda una zona

    » La Nacion

    Fecha: 22/04/2026 00:04

    De 1924: el club de golf fundado por ingleses en las sierras cordobesas que impulsó toda una zona Los 18 hoyos con vista a las sierras parecen haber estado ahí desde siempre, La Cumbre Golf Club es, sin dudas, una de las instituciones más importantes de esa localidad. Ubicado en Belgrano 1095, lo rodea un escenario privilegiado de vegetación y elevaciones montañosas que caracterizan a esta zona declarada Poblado Histórico Nacional en 2021. Para Gustavo Vittori, periodista, escritor y socio honorario de la institución, La Cumbre no se podría imaginar hoy sin el club. Ambos, si bien no son simultáneos, son complementarios, señala. Y subraya que el club fue un impulsor definitivo de toda el área. Cuenta Vittori, quien escribió Cien Años de La Cumbre Golf Club, que la entidad celebró su aniversario el 26 de abril de 2024. Él tiene recuerdos del lugar desde su infancia. Cuanto tenía 10 años iba mucho a la casa de mi primo, que quedaba enfrente al Hotel Victoria, a la altura del hoyo 7. Allí entrábamos por la esquina y era nuestro jardín, explica Vittori. Habíamos armado un microcircuito y recuerdo que jugábamos con los palos hasta que aparecía algún jugador. Entonces, salíamos volando, relata. Sobre la historia de La Cumbre afirma que a fines del siglo XIX era apenas un paraje. Para el censo nacional de 1895 se registraron alrededor de 150 habitantes. Lo que existía en ese entonces eran restos de la antigua estancia San Gerónimo y prevalecían algunas viviendas dispersas de pobladores que habían quedado en la zona con sus pequeñas chacras, algunas dedicadas a la producción de maíz, con pequeñas majadas de animales. Eso era todo, no había una estructura urbana ni un desarrollo económico significativo, dice. Advierte que el cambio profundo se produjo con la llegada del ferrocarril, impulsado por Ambrosio Olmos, gobernador de Córdoba entre 1886 y 1888. Este contaba con el apoyo de su ministro Ramón J. Cárcano, quien más tarde fue dos veces gobernador de la provincia e inauguró el club. Desarrollado por compañías inglesas, el tren Córdoba & North Western Railway Co. Ltd. conectó Buenos Aires, Rosario, Córdoba y llegó a las sierras, lo que permitió integrar esta zona a un circuito económico mayor. En un primer momento, la estación se llamó Paraje San Gerónimo, pero el nombre fue cambiado por La Cumbre en 1892. Esto multiplicó la afluencia de visitantes, tanto porteños, santafesinos y de otras zonas cordobesas; además propició la radicación de numerosos extranjeros de origen británico, quienes trabajaban para el ferrocarril. En cuanto a las tierras que dieron origen a La Cumbre, comenta Vittori que el pueblo se estableció en lo que era una porción de la antigua estancia San Gerónimo -iba desde Villa Giardino hasta Capilla del Monte, aproximadamente- que había sido poblada por el capitán Gerónimo de Quevedo en 1634. Las últimas tierras del capitán habían quedado en manos del escocés Robert Runciman, quien loteó, abrió calles y comenzó la venta de tierras; fue este terrateniente quien rompió la trama del antiguo predio, puso las bases de un pueblo de traza geométrica y dibujó una ciudad embrionaria. Runciman fue, también, un integrante del grupo promotor del club a comienzos de los años 20 y quien le vendió a la institución ya formalizada la tierra primera. Un paisaje familiar En cuanto al club, si bien en los papeles consta que se formó en 1924, recién en enero de 1926 fueron inauguradas sus instalaciones. Detalla Vittori que el evento contó con la presencia del gobernador Cárcano, que presenció la habilitación de los primeros 9 hoyos conocidos como la cancha de arriba. Un año más tarde, en enero de 1927, se inauguró la segunda; así se completaron los 18 hoyos y se levantó el edificio. El grupo promotor del club estaba integrado mayoritariamente por británicos: diez ingleses, dos escoceses y solo un norteamericano, Alfred Benitz, quien fue elegido como primer presidente en la asamblea constitutiva. Explica Vittori que la presencia inglesa estaba vinculada al desarrollo ferroviario en la zona. Si bien en 1909 el ferrocarril se transfirió al Estado argentino debido a que había bajado su rentabilidad, muchos de esos técnicos, ingenieros y administradores decidieron quedarse a vivir en la zona. En particular, los escoceses encontraron en La Cumbre un paisaje que les resultaba familiar por las ondulaciones de las sierras, la topografía irregular y el tipo de terreno que evocaban las tierras de Escocia, donde el golf tiene una larga tradición. Aunque en La Cumbre falta el mar, que está presente en muchas canchas escocesas, las características del terreno y el paisaje resultaron atractivas para practicar el deporte, dice. El escritor también destaca a un personaje clave en la historia del club: el escocés George Lumsdaine, quien compró el Hotel Cruz Chica, el primero que tuvo la región y con el correr de los años le dio una visibilidad incipiente a la zona. Sostiene que, a partir de 1905, Lumsdaine comenzó a transformar el establecimiento en un verdadero hotel y, en 1909, con el objetivo de atraer clientes, instaló una cancha de 9 hoyos en terrenos ubicados al oeste de las vías del ferrocarril y próxima al camino de entrada al pueblo. Esa iniciativa lo convirtió en un precursor directo del club. Además, su hotel funcionó como sede de las primeras reuniones del grupo promotor y él mismo integró la comisión directiva como vicepresidente segundo, añade. Además, Lumsdaine formó parte de la comisión encargada de desarrollar la cancha, una tarea para nada sencilla que implicaba desmontar el terreno, eliminar la vegetación autóctona y dar forma a los links en un entorno que hasta entonces había sido monte o tierras de cultivo. Ícono cumbrense En cuanto al edificio del club, fue diseñado por los hermanos Carlos y Alberto Dumas, arquitecto e ingeniero, respectivamente, quienes resultaron seleccionados mediante concurso. Los Dumas contaban con experiencia en el diseño de clubes de golf en la provincia de Buenos Aires como, por ejemplo, el Golf Club de Ranelagh. La construcción quedó a cargo de Mariano Pinto y se completó en menos de dos años, lo que implicó una inversión considerable en un período muy breve. Se trata de un edificio en estilo anglo-normando, con características pintoresquistas. El pintoresquismo fue abrazado por muchos de los arquitectos que realizaron obras en toda esa zona. Además de los Dumas, León Dourge se inclinó por esta corriente en grandes casonas como El Paraíso, en Cruz Chica, donde vivió el escritor Manuel Mujica Lainez durante 15 años. Cuenta Vittori que, durante la década de 1920, el club tuvo un crecimiento acelerado que coincidió con un período de expansión económica de la Argentina. Sin embargo, luego de la llamada Belle Epoque, los cambios globales por la crisis económica de 1929 afectaron al país y también al desarrollo del club. Esto se vio reflejado en lo que yo llamo La saga de la pileta; por ejemplo, el edificio principal se hizo en dos años y la pileta, que se proyectó en 1943, recién se inauguró en 1950, advierte. En 1948 durante el primer gobierno de Perón hubo una inflación del 35,5%. Pero hay que pensar que en los 20 el país tenía una deflación del 0,6%, un crecimiento acumulado del 5,7% anual. Con esa inflación se rompieron todas las cuentas, se perdieron socios y aumentó la morosidad, expresa. Y asegura que, además de los siete años que llevó la construcción del natatorio, el costo, a moneda constante, fue más alto que la edificación de todo el club. El escritor reconoce que, a lo largo de su historia, la institución también fue una importante generadora de empleo. En sus décadas de mayor actividad, especialmente en los años 70 y 80, llegó a contar con alrededor de 200 caddies, muchos de ellos provenientes de localidades cercanas como Villa Giardino, La Falda, Huerta Grande o Capilla del Monte, enumera. El mantenimiento de la cancha requería, además, una importante cantidad de personal. A lo largo de los años, el club atravesó las distintas crisis económicas del país, sin embargo, sostuvo su funcionamiento y relevancia. Por otra parte, en 2012, resolvió uno de los problemas históricos de las canchas serranas: el riego. A través de una perforación de 150 metros, se encontró una fuente subterránea que permitió implementar un sistema integral de riego para los 18 hoyos, mejorando notablemente el estado del campo, advierte Vittori. En la actualidad, La Cumbre Golf Club cuenta con alrededor de 1000 socios entre todas sus categorías y mantiene una política abierta que permite el acceso a no socios. Además del golf, incorporó otras actividades, como el tenis, y puso un fuerte énfasis en el desarrollo del deporte juvenil. Uno de los hitos recientes fue la incorporación del torneo principal del club al circuito internacional, lo que le permite otorgar puntaje a nivel global. Este logro coincidió con la celebración de los 100 años de la inauguración de la cancha, destaca Vittori. A poco de cumplir 102 años, sigue siendo un emblema central de La Cumbre. Su historia no solo refleja la evolución de una institución deportiva ya centenaria, sino también la transformación de una región. 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