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  • A los pies de la Virgen de Luján, episcopado argentino agradece por la vida y ministerio del Papa Francisco

    Concordia » El Heraldo

    Fecha: 21/04/2026 22:24

    A los pies de la Virgen de Luján, episcopado argentino agradece por la vida y ministerio del Papa Francisco A los pies de la Virgen de Luján, patrona de los argentinos, el episcopado ofreció este martes una Misa en homenaje al Papa Francisco, a un año de su fallecimiento. La Eucaristía, que se enmarca en la 128° asamblea plenaria de obispos, fue presidida por Mons. Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y concelebrada por más de 60 obispos y sacerdotes del clero local, ante una multitud que se acercó a la Basílica y Santuario Nacional de Nuestra Señora de Luján. Entre las autoridades presentes se encontraban el jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli, y demás funcionarios del Gobierno Nacional; el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof; el intendente de Luján, Leonardo Boto; y demás representantes de gobierno. El presidente Javier Milei se encuentra fuera del país, y envió su saludo desde Israel, donde rezó en el Santo Sepulcro recordando al pontífice argentino. En su homilía, Mons. Colombo expresó gratitud a Dios por la vida y el ministerio del Papa Francisco, destacando la presencia de distintas comunidades e instituciones eclesiales, en especial los Hogares de Cristo, que trabajan en la prevención y tratamiento de adicciones, como también los referentes políticos, sociales, empresariales y culturales. Al recordar la alegría vivida con la elección de uno de nosotros como Papa, señaló que Francisco puso rápidamente de manifiesto, con audacia evangélica, su ministerio pastoral en favor de toda la humanidad, especialmente de las periferias existenciales. Ir a la periferia en lo concreto nos dice te permite tocar el sufrimiento y las penurias de un pueblo, pero te permite también conocer las alianzas que se están produciendo, para apoyarlas y alentarlas, citó, llamando a que quienes habitan las periferias se conviertan en protagonistas del cambio de la sociedad. A un año del fallecimiento de Francisco, nos conmueve su viva presencia como testigo, profeta y pastor de estos tiempos de la Iglesia y la humanidad, aseguró, mencionando imágenes de Francisco que nos sacuden y llenan de entusiasmo. ¡Cómo nos gustaría escucharlo hoy!" Es muy común escuchar entre nuestra gente, respecto de Francisco, que lo extrañamos. Lejos de ser una nostalgia paralizante o la negación de esta valiosísima etapa eclesial conducida por el Papa León, reconocemos que Francisco, en nombre de Cristo, entró en nuestras vidas para quedarse, afirmó. ¡Cómo nos gustaría escucharlo hoy! en estos momentos duros, y dejarnos interpelar una y otra vez por sus palabras, que nos invitaban siempre a luchar por un nosotros más grande, admitió Mons. Colombo. Con su apasionado amor al pueblo de Dios y sus intuiciones sobre las urgencias actuales, a ejemplo de la entrega de Jesús, Francisco nos propuso asumir los desafíos pastorales que conllevan, en particular, la situación de los excluidos y descartados, así como el protagonismo de los movimientos sociales como articuladores de la solidaridad profética de los pobres, valoró. Nuestro camino sigue soñando y trabajando juntos para que trabajadores tengan derechos, todas las familias tengan techo, todos los campesinos tierra, todos los niños educación, todos los jóvenes futuro, todos los ancianos una buena jubilación, todas las mujeres igualdad de derechos, todos los pueblos soberanía, todos los indígenas territorio, todos los migrantes acogida, todas las etnias respeto, todos los credos libertad, todas las regiones paz, todos los ecosistemas protección, aseguró, reconociendo en palabras de Francisco que se trata de un camino permanente en el que habrá avances y retrocesos, habrá errores y aciertos, pero no tengan duda: es el camino correcto. Por otra parte, Mons. Colombo destacó que Francisco se jugó hasta el final de sus días por la sublime causa de la paz, sobre todo en sus reiteradas apelaciones a la construcción de una sociedad más justa a través de la interacción comprometida de los distintos sectores y dirigencias, así como al diálogo ecuménico e interreligioso como instrumento al servicio de la fraternidad humana. En ese sentido, hizo hincapié en la necesidad de diálogo porque, como decía Francisco, el diálogo persistente y corajudo no es noticia como los desencuentros y los conflictos, pero ayuda discretamente al mundo a vivir mejor, mucho más de lo que podamos darnos cuenta, y, por el contrario, la falta de diálogo implica que ninguno, en los distintos sectores, está preocupado por el bien común, sino por la adquisición de los beneficios que otorga el poder, o en el mejor de los casos, por imponer su forma de pensar. Mucho nos hemos lamentado de no haberlo tratado bien, de haber sido mezquinos como sociedad e incluso como Iglesia, al no acoger sus propuestas bien inspiradas, al desconfiar y retacear nuestro apoyo a tantas iniciativas en favor de nuestro pueblo, reconoció el Arzobispo. Nos queda aprender de una buena vez y no seguir castigándonos con la indiferencia, el desinterés, la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos, consideró. Finalmente, se refirió al viaje a Argentina que quedó pendiente en el pontificado de Francisco: Más allá de las múltiples posibles razones invocadas, permítanme expresarles, con cierto pudor, que creo que nunca se fue del todo de su Patria porque permaneció como un interlocutor permanente en nuestras mesas y en nuestra vida social, aunque faltara el calor del encuentro con las muchedumbres de los viajes papales. En este atardecer en la casa de nuestra Madre, la Virgen de Luján, ¡cómo no sentirnos cobijados bajo su mirada mientras celebramos la entrega de Jesús y la vida de Francisco, su testigo fiel! Que Ella nos cuide y obtenga la protección de su Hijo para nosotros y nuestra Patria, para el mundo y sus muchedumbres pobres que Francisco supo amar como padre universal, en nombre de un Dios amor, todo misericordia, concluyó. Finalizada la homilía, un grupo de obispos representantes de cada región pastoral, sacerdotes y laicos, se dirigió hacia el retrato de Francisco, y depositaron allí velas encendidas con la luz del Cirio Pascual. Antes de finalizar la celebración, referentes de distintas confesiones religiosas de la comunidad local, junto al Arzobispo de Mercedes-Luján, Mons. Jorge Eduardo Scheinig, rezaron juntos una oración. Seguidamente, Mons. Scheinig anunció que el Papa León XIV donó una sotana que pertenecía a Francisco, y que estará expuesta en la Basílica, en una vitrina que se convertirá en un rincón de oración, dijo Mons. Scheinig al bendecirla, y está inclinada porque mira a la Virgen, explicó. Durante la bendición, tres mujeres acercaron una ofrenda floral de rosas blancas, la flor que le gustaba a Francisco, ya que le recordaba a Santa Teresita.

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