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» Clarin
Fecha: 21/04/2026 19:51
Vaya regreso de Miami que tuvo el Juez Federal de Santiago del Estero, Sebastián Argibay. Se le atragantaron las vacaciones. Algunos bromean con que no tuvo tiempo ni para armar las valijas. También remarcan pero sin bromear, que un altísimo dirigente de la política de su Provincia le ordenó volverse "de inmediato" a su juzgado. Este martes, Argibay corrió los 100 metros recordando a Usain Bolt. Llegó a Santiago del Estero en auto desde Buenos Aires, tras haber aterrizado en Ezeiza. Antes de ingresar en su provincia, envío desde la ruta un oficio al Presidente de la Cámara de Tucumán, Fernándo Poviña, para que le autoriza retomar su juzgado un día antes de lo que él mismo había pedido cuando se tomó licencia. Las ansias de volver al trabajo que tuvo Argibay no fue en homenaje al próximo 1° de Mayo. El Juez intento armar una maniobra, grosera por cierto, para hacer zafar a Pablo Toviggino, a quien le vendió una finca de $200 millones, cuya escritura se "adornizó" con cuatro ceros menos. Desde el jueves pasado, el tesorero y verdadero martillero de las subastas de la AFA tenía, junto a su coequiper Claudio Tapia, un pedido de detención e inhibición. El requerimiento lo había hecho el fiscal federal Pedro Simón, archienemigo de Argibay. No había tiempo que perder. Algún loro con intereses le avisó a Argibay que este mismo martes la Cámara de Tucumán lo iba correr de la causa. El argumento: sus insospechables vínculos y favores con el poder político provincial y, sobre todo, con Toviggino. Como lo adelantó Clarín en su tapa, la Cámara le notificó este martes que dejaba de ser el juez de la investigación. El escándalo fue que la camarista federal de Tucumán, Marina Josefina Cossio de Mercau le permitió a Argibay hacer lo que hizo. Todos sabían de su decisión apartarlo de la causa pero recién la notificación oficial apareció 50 minutos despues (sí, 50 minutos) que Argibay mandase toda la causa a otro polémico juez señalado como amigo de la AFA: Adrián Charvay, de Campana. La semana pasada Cossio le transmitió a sus otros camaristas que iba a aceptar al recusación de Argibay. La tortuga no camina lento no por lenta sino por sabia (o especuladora): Cossio freezó el apartamiento de Argibay para que este pueda llegar de Miami, retomar a su juzgado y escribir las 40 páginas de su resolución para ayudar a Tapia y a Toviggino. A todo esto, Cossio estuvo, hasta este martes, en Buenos Aires. Muy cerca de su amiga íntima, la jueza de Casación Angela Ledesma, otra magistrada con excelentes migas con Gerardo Zamora. Tanto, que Lilita Carrió presentó un pedido para sacarla del tribunal que debe decidir si la causa de la fastuosa Quinta de PIlar quedará en manos del juez penal económico Marcelo Aguinsky, que no se cansó de investigar, o de Charvay, que al parecer se siente bastante exhausto de avanzar. El escandalo de todo esto fue tal que desde la propio juzgado de Campana le adelantaron a Clarín que Charvay no aceptó, al menos por ahora y "hasta que quede firme", la supuesta incompetencia apresurada de Argibay. Es decir, Campana le devolvió el traslado electrónico a Santiago del Estero. Sobre la firma Newsletter Clarín
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