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  • Un estudio explicó por qué el café puede mejorar el estado de ánimo: las claves del eje intestino cerebro

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 21/04/2026 13:36

    Una investigación publicada en Nature Communications detalla cómo el consumo regular de café, ya sea con cafeína o descafeinado, modifica el microbioma intestinal y tiene un impacto directo en el estado de ánimo y los niveles de estrés. El estudio revela mecanismos inéditos del eje intestino-cerebro y sugiere beneficios más allá del efecto estimulante. El reciente estudio de APC Microbiome Ireland comprobó que tanto el café con cafeína como el descafeinado pueden mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés percibido en consumidores habituales, al inducir cambios específicos en el microbioma intestinal. Los investigadores concluyen que los beneficios no dependen exclusivamente de la cafeína. El eje microbiota-intestino-cerebro cobró protagonismo en la investigación biomédica por su papel en la salud digestiva y mental. La investigación de APC Microbiome Ireland, un centro del University College Cork, se propuso desentrañar cómo el café, más allá de su contenido de cafeína, interactúa con este eje y produce efectos sistémicos. Para ello, se reclutó a 62 adultos sanos, divididos en 31 consumidores habituales de café (entre tres y cinco tazas diarias) y 31 no consumidores, siguiendo la definición de consumo moderado establecida por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Qué descubrió el nuevo estudio sobre el café y el eje intestino-cerebro El diseño experimental incluyó una fase de abstinencia de café durante dos semanas, seguida de una reintroducción controlada: la mitad de los consumidores habituales recibió café descafeinado y la otra mitad, café con cafeína. En cada etapa, se realizaron pruebas psicológicas, análisis de heces y orina y registros detallados de consumo alimentario. Entre los principales hallazgos, se detectó un aumento significativo de bacterias como Eggertella sp. y Cryptobacterium curtum en los consumidores de café, en comparación con quienes no lo consumían. Estas especies están implicadas en la secreción de ácidos gástricos e intestinales y en la síntesis de ácidos biliares, procesos que pueden favorecer la eliminación de bacterias dañinas y reducir el riesgo de infecciones digestivas. El estudio también identificó un crecimiento de bacterias del filo Firmicutes, asociadas a emociones positivas en mujeres. A nivel cognitivo y emocional, ambos grupos que reintrodujeron el café con y sin cafeína reportaron una disminución en los niveles de estrés, depresión e impulsividad. Sin embargo, solo quienes recibieron café con cafeína experimentaron una menor sensación de ansiedad y una mayor atención y concentración, mientras que el grupo de café descafeinado mostró mejoras notables en aprendizaje y memoria. Según el profesor John Cryan, investigador principal, el café es más que cafeína: es un factor dietético complejo que interactúa con nuestra microbiota intestinal, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional. Cryan subraya que estos efectos complementarios ponen en evidencia la necesidad de revisar la visión tradicional del café como mero estimulante. Beneficios sistémicos y antecedentes de la ciencia sobre el café Durante años, el café fue objeto de debate en la comunidad científica, pero la evidencia acumulada lo posiciona como la principal fuente de antioxidantes en la dieta occidental, especialmente en Estados Unidos. Investigaciones previas destacadas por Infobae detallan que el consumo moderado de café contribuye a combatir la inflamación y reduce el riesgo de cardiopatías, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Metaanálisis recientes demostraron una relación entre el café y un menor riesgo de depresión, así como una reducción del 27 % en la incidencia de la enfermedad de Alzheimer en consumidores habituales. Además, la literatura científica asocia el café con una mayor conectividad cerebral, mejor memoria y velocidad de procesamiento en adultos mayores, según estudios de resonancia magnética funcional y cohortes internacionales. El profesor Tim Spector, especialista en epidemiología y nutrición, destaca que los polifenoles presentes en el café nutren la microbiota intestinal y promueven una comunidad microbiana próspera, lo cual está relacionado con una mejor salud metabólica y menor inflamación. Además, resalta que el café aporta hasta 1,5 gramos de fibra por taza, lo que puede sumar entre 4 y 5 gramos diarios en consumidores regulares. Factores que condicionan los beneficios: preparación, aditivos y momento de consumo El método de preparación influye en la composición final de la bebida. El café filtrado carece de compuestos oleosos como cafestol y kahweol, presentes en la prensa francesa y asociados con un aumento del colesterol LDL. Por el contrario, el café instantáneo contiene menos polifenoles pero suele aportar más fibra y menos cafeína, lo que puede ser útil para quienes consumen café a última hora del día. La adición de leche al café fue motivo de debate, ya que se pensaba que las proteínas lácteas podían reducir el efecto antioxidante de los polifenoles. Sin embargo, investigaciones recientes de la Universidad de Copenhague sugieren que el efecto antiinflamatorio podría incluso potenciarse al combinar ambos. La nutricionista Clarissa Lenherr indica que si prefieres un café con leche, seguirás obteniendo una gran cantidad de antioxidantes. No obstante, los expertos advierten sobre el consumo de cafés comerciales cargados de azúcar, jarabes y cremas, que pueden transformar la bebida en un postre y anular los beneficios metabólicos. El profesor Spector enfatiza que la peor manera de beberlo, para la salud, es cuando ya no es café sino un postre. El momento de consumo también importa. Tomar café antes del mediodía evita que la cafeína interfiera con la calidad del sueño, un factor clave para la salud metabólica. Estudios publicados en European Heart Journal respaldan que quienes consumen café por la mañana presentan una menor mortalidad a largo plazo. ¿Qué dice la evidencia sobre el café descafeinado? El nuevo estudio aporta evidencia de que el café descafeinado conserva la mayoría de los beneficios observados en el consumo de café convencional, en términos de modulación del microbioma y mejora del estado de ánimo. Los polifenoles y antioxidantes presentes en el descafeinado siguen actuando sobre la microbiota, sin los efectos estimulantes de la cafeína. Lenherr recomienda optar por café descafeinado elaborado mediante el proceso Swiss Water, que elimina la cafeína sin recurrir a disolventes químicos. El profesor Spector coincide en que el descafeinado puede ser una alternativa válida para quienes buscan cuidar el sueño o reducir la ansiedad, sin renunciar a los efectos beneficiosos sobre la salud intestinal. Limitaciones y próximos pasos en la investigación Los autores señalan que aún existen lagunas importantes en la comprensión de la dinámica temporal de los efectos del café, la variabilidad individual en la metabolización de sus compuestos y el papel del microbioma como mediador de la función cerebral. La necesidad de estudios longitudinales y a mayor escala es central para confirmar y ampliar estos hallazgos. Por ahora, el café se consolida como un alimento funcional capaz de modular el eje intestino-cerebro y aportar beneficios que trascienden la simple estimulación, tanto en su versión tradicional como descafeinada.

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