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  • Pantallas, redes y emociones: el desafío actual en la crianza de niños y jóvenes

    Crespo » Estacion Plus

    Fecha: 21/04/2026 13:27

    Pantallas, redes y emociones: el desafío actual en la crianza de niños y jóvenes En un escenario marcado por la creciente presencia de las pantallas en la vida cotidiana, el licenciado Carlos Sigvardt expuso con profundidad sobre las consecuencias que el uso intensivo de la tecnología tiene en la salud mental de niños y adolescentes, al tiempo que remarcó la necesidad de un mayor compromiso por parte de los adultos en la crianza y el acompañamiento emocional. En diálogo con Estación Plus Crespo, el profesional planteó la urgencia de abordar el tema desde una mirada integral: Necesitamos hablar con los padres sobre este tema de la tecnología y de la emocionalidad. En este tiempo cada vez es más necesario hablar de la salud mental. Y la tecnología tiene incidencia. Un ejemplo, los teléfonos inteligentes aparecen en el 2010 o 2012. Entonces, tenemos la primera generación que creció con la pantalla completamente. Los especialistas la denominan: la generación ansiosa, ¿por qué? Porque la pantalla estimula mucho el cerebro, activa mucho el cerebro, y nunca se llena. Genera mucha dopamina el uso de tanta pantalla. A partir de este diagnóstico, Sigvardt advirtió que el problema no solo alcanza a los más jóvenes, sino también a los adultos: hasta para nosotros, los adultos. Entonces, ¿cómo racionar ese uso de la pantalla? Y para eso tenemos que estar de acuerdo todos los padres. Porque, ¿qué pasa? Bueno, en primero o segundo grado, decir no al uso de pantalla, pero si después hay dos o tres que la usan a la pantalla, no nos ponemos de acuerdo, y esos chicos que no tienen acceso se sienten mal. Fijate vos que tiene que ser una línea de ponernos de acuerdo los adultos en todo esto. En esa línea, describió los hábitos de consumo digital según franjas etarias y el tipo de influencia que reciben niños y adolescentes: Las redes sociales más comunes son Facebook, Instagram y TikTok. Podemos delinear que las personas de cuarenta años para arriba usan Facebook. Las de veinte, se puede entremezclar, pero el grueso de veinte a cuarenta usa Instagram. Y de veinte para abajo usan TikTok. A las personas que tienen mayores seguidores en Instagram y Facebook, nosotros lo conocemos. Messi, Cristiano, Obama, el Papa, todos esos los conocemos. A los que tienen mayores seguidores en TikTok, que tienen ciento cincuenta millones de seguidores o más, no conocemos a ninguno, y esos son los que influyen en nuestros niños y jóvenes. El especialista alertó, además, sobre los riesgos que se desarrollan en entornos digitales muchas veces fuera del radar adulto: Fijate vos, entonces, acá aparece esto de San Cristóbal, que se organiza medio que solapadamente atentados, se organiza solapadamente el tema de la trata de menores, todo esto, que no lo estamos viendo nosotros los adultos, no lo estamos viendo nosotros los padres. Para graficar la naturalización del uso de dispositivos, apeló a un ejemplo concreto: Otro ejemplo, vos lo dejarías a tu hijo de cinco años en la avenida y seguro que no. Pero sin embargo le das el celular. ¿Y me pregunto, si se podría regular esto gubernamentalmente? Si, pero no se hace. ¿Sirven realmente esas páginas de verificación para saber si es usted mayor de dieciocho años?. El chico de siete años pone, sí y entró. ¿Ese es el filtro? Los chicos conocen, manejan mucho más la tecnología que nosotros. En ese marco, hizo hincapié en la importancia del vínculo y la comunicación: Entonces, el tema de la emocionalidad donde aparece, cuando nosotros hablamos con nuestros gurises, che, ¿en qué estás? ¿Qué hacemos? ¿Cómo? Y también sentirse valorado. Porque nuestros gurises necesitan saber que nosotros nos ocupamos de ellos. ¿Por qué? Porque en gran mayoría le hemos dado la responsabilidad de la crianza a la tecnología. Durante la entrevista con Estación Plus Crespo también se abordó el impacto de los contenidos en redes sociales y sus consecuencias emocionales. Sigvardt sostuvo: Yo en las charlas que doy para adolescentes, les hablo de lo que se publica en redes sociales y de que hay algo que se llama libertad y responsabilidad. Y hago mucho énfasis en esto. Nosotros somos libres de hacer cualquier cosa, pero todo tiene una consecuencia. Y cuando vos le explicás eso a los jóvenes, lo toman en cuenta. Y cuando vos le explicás que la virtualidad te da cierta impunidad, lo que yo me atrevo a decir por redes sociales seguramente no me lo atrevería a decir cara a cara, sucede algo. Asimismo, subrayó la necesidad de replantear los parámetros de bienestar: Debemos hacer notar que la felicidad no se mide en cuántos likes consigo en redes sociales, sino que la felicidad se mide en la paz que yo consigo conmigo mismo y con los que me rodean. La felicidad no se mide en cuántos likes consigo en redes sociales, sino que la felicidad se mide en la paz que yo consigo conmigo mismo y con los que me rodean Respecto al consumo constante de contenidos digitales, explicó el funcionamiento de los mecanismos de atracción de las plataformas: "En estas charlas para adolescentes, yo paso un video de dos dedos haciendo zoom, dura más de un minuto. En ese minuto no vuela una mosca. ¿Por qué? Porque todos los chicos están atentos a lo que va pasando, ¿no? ¿Y por qué no vuela una mosca? Porque están consumiendo pantalla. ¿Y con la pantalla qué sucede? Te tiene entretenidos, te tiene adentro, y liberás dopamina, el cerebro quiere más, quiere más, es como azúcar para el cerebro, y no se cansa, y por eso escrollean tanto los chicos, nosotros también. Y, pero tarde o temprano tenés que dejar el celu, y ahí empieza lo que hablábamos hoy, la angustia, la ansiedad. En ese contexto, advirtió sobre cambios en las conductas sociales: Hoy los chicos no salen de la habitación, y cuando tienen que salir afuera tienen fobia. ¿Por qué? Porque es el mundo virtual a donde se sienten seguros, y ese mundo virtual donde se sienten seguros en algún momento los traiciona. Cuando empiezan a hacerle bullying, cuando le dicen no existís, le dicen de todo, y esto es muy impresionante. Hoy los chicos no salen de la habitación, y cuando tienen que salir afuera tienen fobia. Porque es el mundo virtual a donde se sienten seguros, y ese mundo virtual donde se sienten seguros en algún momento los traiciona. También mencionó antecedentes que reflejan la gravedad de la problemática: Meta perdió un juicio en Estados Unidos, porque una chica entró en depresión por el bullying y la adicción que había tenido en cuanto a las redes sociales. En relación a casos concretos, relató: En un libro aparece una chica resaltando qué suerte tengo. Ella relata que se hizo un Instagram y lo tenía con un loguito de WhatsApp, para que los padres no descubrieran que tenía Instagram. Y en su diario íntimo decía, bueno qué suerte, hoy tengo cien seguidores, hoy mil, hoy dos mil. Y después, en su diario íntimo, hoy me dijeron gorda, hoy me dijeron fea, matate. Y entró en un estado depresivo. Sobre situaciones locales, remarcó: Eso lo estamos viviendo nosotros en nuestras comunidades, y esto es lo que nosotros tenemos que ver y ser responsables como padres, como adultos, responsables como docentes, ¿no? ¿De qué de qué redes sociales consumen? ¿Qué juego? Este, el Roblox que habilita la pedofilia, todas estas cuestiones. El especialista también hizo referencia al rol del aburrimiento en el desarrollo cognitivo: El aburrimiento es necesario para un cableado cognitivo, ¿Por qué? Porque si yo me aburro, me vuelvo más creativo. Si yo no me aburro y estoy continuamente vapuleado por una pantalla, eso no sucede, y entonces hemos llegado a la altura de que esta generación ha retrocedido cognitivamente. Siempre la generación que viene es más inteligente. En este tiempo estamos retrocediendo en esto. Hay que decirlo. Porque, si no, parece que está todo bien, y no está todo bien. ¿Por qué? Porque está en juego la salud mental de nuestros chicos, enfatizó. En cuanto al rol de las instituciones, señaló: Docentes y padres son las dos caras de la misma moneda, si el chico hace síntomas para no ir a la escuela, es porque algo en la escuela está pasando. Si un chico baja su rendimiento escolar, es porque algo en la casa está pasando. Además, aportó datos relevantes sobre la comunicación en adolescentes: El cincuenta por ciento de los gurises, cuando tienen un problema, se lo cuentan a sus amigos, los adolescentes. El treinta por ciento, a su mamá y en menor medida, a su papá. El veinte por ciento de esos adolescentes, está estudiado, no le cuentan a nadie, y se lo tragan. Sobre las consecuencias de este silencio, explicó: Una rumiación mental, el cerebro no sabe de imaginación o realidad. Y cuando entrás en un bucle de esa tormenta mental, de, es todo fatídico para vos, y entrás en una desesperación que necesitás aliviar ese dolor mental. En ese sentido, resaltó el valor de la palabra como herramienta de alivio: La palabra es algo que es sanador. Si yo tengo un problema y te lo cuento a vos, le cuento a una persona de confianza, ese problema no se soluciona, pero mi actitud ante ese problema alivia. También vinculó la salud emocional con la salud física: El ochenta por ciento de las enfermedades, hoy día, se sabe, son de origen emocional. Respecto a la búsqueda de ayuda, indicó: La persona la busca en su entorno más cercano. Difícilmente, vaya a una oficina de consumos problemáticos. Lo hace con un entorno cercano, y por eso la escuela cumple un rol social muy interesante. Finalmente, Sigvardt destacó a Estación Plus Crespo la importancia de trabajar desde edades tempranas y el carácter preventivo de sus intervenciones: Un chico que tiene una buena autoestima, que vos se la vas forjando desde pequeño, que se siente querido, que se siente apoyado, que se siente seguro, llega a la adolescencia y tiene todas las herramientas para hacerle frente al bullying. Las charlas son disparadores. No es que yo con una charla solucione, pero, bueno, ponemos el tema sobre la mesa. Hay que tratarlo, concluyó. Asimismo, detalló el alcance de su trabajo: Yo me estoy viajando por todo el país con respecto a estas charlas el año pasado habré dado charlas como a diez mil adolescentes promoviendo lo que es la ley de educación emocional. El tema mío es pedagógico, no es terapéutico lo que es la educación emocional hoy día es mucho más que necesario, cerró.

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