21/04/2026 15:07
21/04/2026 15:02
21/04/2026 15:01
21/04/2026 15:00
21/04/2026 15:00
21/04/2026 15:00
21/04/2026 14:56
21/04/2026 14:56
21/04/2026 14:55
21/04/2026 14:55
Parana » Radio La Voz
Fecha: 21/04/2026 10:15
Luego de llorar frente al muro de los lamentos, el libertario llevó adelante un discurso cargado de violencia. Atacó a la justicia social, a las culturas diversas y definió al Marxismo como satánico. La mirada de especialistas. Con determinadas culturas no se puede convivir, dijo, en medio de la guerra, el presidente Javier Milei. No pronunció esas palabras en cualquier lugar, lo hizo desde un escenario montado en la Universidad de Bar-Ilan, una de las más importantes de Israel. Políticos y académicos advirtieron en diálogo con Página/12 la gravedad de los dichos del mandatario y el peligro que conlleva una postura tan radicalizada por parte del gobierno argentino a favor de una de las dos partes en conflicto. En sus palabras, Milei avala el genocidio y la destrucción de todo tipo de acuerdos políticos y diplomáticos para construir la paz y la convivencia democrática entre los Estados, aseguró el excanciller Jorge Taiana. El mandatario llegó a Israel el domingo y tras visitar el Muro de los Lamentos se reunió con el primer ministro de ese país, Benjamín Netanyahu. Además, Milei recibió un diploma Honoris Causa en la Universidad Bar-Ilan, la casa de altos estudios que contempla entre los exalumnos al extremista de derecha que mató al ex premier israelí Yitzack Rabin el 4 de noviembre de 1995, cuando en Israel aún había esperanzas de paz. Durante la jornada estuvo secundado por su hermana Karina, por el canciller Pablo Quirno, por su ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques y por el embajador de Argentina en Israel, Axel Wahnish. Con determinadas culturas no vamos a poder convivir, porque nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar, fue la frase completa del presidente argentino por la que el público, compuesto de académicos y personalidades de la cultura que apoyan la guerra contra Irán, se paró para aplaudir. En otro fragmento de su discurso, Milei sostuvo que la Torá fue el antídoto contra las ideas de izquierda, calificó al marxismo como satánico y opuesto al programa de Dios, dijo que Marx era satanista porque sus propios textos de juventud lo revelan ya que son un himno a la destrucción y al odio contra el creador. Y volvió a atacar a la justicia social al calificarla como una mirada profundamente injusta que siempre termina en desastre. Hemos sido expulsados del paraíso, pero si obramos acorde a las leyes, el paraíso va a venir a nosotros. Cuando uno diseña políticas acordes a valores éticos y morales, uno diseña políticas justas y esas son eficientes, agregó Milei. Milei también reunió con Isaac Herzog, quien le entregó la Medalla Presidencial de Honor, en reconocimiento a su compromiso con el Estado de Israel. En tanto, culminará la actividad en el país con su participación en la Ceremonia por el 78vo Día de Independencia de ese país. Allí encenderá una de las antorchas de la tradicional actividad, siendo el primer líder extranjero en tener ese honor. El excanciller y diputado Jorge Taiana expresó que Milei, una vez más, involucra de manera imprudente y temeraria a nuestro país en una guerra ajena y contraria a la vocación de paz de la mayoría del pueblo argentino. Además, se refirió a la frase de Milei en la que dijo que no se puede vivir con determinadas culturas y opinó: no representa nuestra historia ni idiosincrasia, caracterizada por la convivencia intercultural y religiosa de nuestro pueblo. Argentina es reconocida en el mundo por tener una sociedad que se destaca por su respeto y tolerancia al otro". Por su parte, el filósofo Ricardo Forster agregó que Milei es una copia de bajísimo nivel de otro personaje horrible de esta época, que es Donald Trump. Dijo que sus dichos no tienen nada que ver con la tradición del humanismo judío, y recordó que Trump ya había pronunciado esa frase escalofriante, cuando advirtió que iba a destruir una civilización, haciendo referencia a Irán. Milei, que lo copia en todo y que lo hace mal porque es bruto, porque es de baja estofa, repitió lo mismo en Israel, indicó Forster. El filósofo, además, reflexionó: Milei pronuncia esa frase junto a alguien como Netanyahu, que está ejerciendo un tipo de violencia casi exterminadora hacia otro pueblo, que son los palestinos. Y subrayó Milei está pensando, de alguna manera, que está bien ejercer ese tipo de violencia bajo el paradigma de que son ellos o nosotros. La pregunta que tenemos que hacernos es ¿Quiénes son ellos en el caso de la Argentina? ¿Serán los que piensan distinto? ¿Los que son de izquierda? ¿Los que defienden un Estado presente? quizás para Milei todos esos que son parte de la aberración no deberían estar en este mundo". El académico puntualizó: Milei va a Israel, le rinde pleitesía a Netanyahu y prácticamente lo convierte en el gran líder mundial cuando el resto de los países del mundo, salvo Estados Unidos, se alejan. Y señaló: estamos frente a una visión apocalíptica y mesiánica, pero en un sentido muy perverso del término porque no es el mesianismo como promesa de redención de liberación, sino un mesianismo perverso, violento y que desearía eliminar a todos los que no piensan como él. El sociólogo especializado en política internacional, Gabriel Puricelli, cuestionó el discurso de Milei por ser vago y conceptualmente impreciso. Como es habitual, es claro que está intentando congraciarse con su auditorio, usando un nosotros que no es la República Argentina, sino él y quienes deciden celebrarlo con un reconocimiento, afirmó. Además, opinó que su negación es problemática, seguramente informada por una lectura apresurada de la solapa de El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial de Samuel Huntington. Y es contraria a la experiencia argentina, de convivencia absolutamente armoniosa de esas culturas que él va a Israel para denunciar como incompatibles. Puricelli añadió que el otro concepto problemático que usó en reiteradas ocasiones el Presidente es el adjetivo judeocristiano. Este pretende el borramiento histórico del antisemitismo occidental, una historia que abarca desde la expulsión y la conversión forzada de los judíos de la península ibérica bajo los Reyes Católicos, hasta, por supuesto, el Holocausto. La superficialidad, en este caso, resulta atrozmente insultante para los judíos, dijo. El antropólogo y comunicólogo, Gerardo Halpern, también opinó sobre el tema. Es un disparate propio de un razonamiento colonial, incluso racialista, marcó. Además, cuestionó a Milei por atribuirse la potestad de la vida y la muerte, por señalar al otro como amenaza a la que se debe eliminar. A su vez, indicó que determinar que hay culturas con las que no se puede convivir es hacer de la alteridad una cosa y, con esa cosa, un objeto que debe ser desechado, expulsado, excluido. La ultraderecha siempre se recuesta sobre la construcción de un otro abyecto. Milei recorre un andarivel terrible, pues define que, bajo su presunta protección, debe eliminar a su amenaza, expilcó y recapituló que, salvo los mesianismos del siglo XX, hay que volver al siglo XIX para encontrar los fundamentos biologicistas que hay en las repudiables palabras del presidente.
Ver noticia original