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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 21/04/2026 00:35
Tras una segunda audiencia marcada por la sorpresiva declaración del neurocirujano Leopoldo Luque, el nuevo juicio por la muerte de Maradona se reanuda este martes a las 10 de la mañana con cuatro testimonios de la acusación que serán clave para mostrarles a los jueces cómo y dónde falleció Diego el 25 de noviembre de 2020. El de mayor impacto será el de Gianinna Maradona, que está citada al palacio judicial sanisidrense a las 14 horas. La hija del astro del fútbol iba a declarar el pasado jueves, pero su turno se postergó porque el principal acusado pidió hablar por primera vez ante el tribunal. El hecho provocó el enojo y la reacción de ella, quien publicó en sus historias de Instagram: ¿Se puede ser más cagón?. La ampliación de la indagatoria de Luque terminó desordenando el cronograma pautado para ese día. Ante esta situación, los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren decidieron cancelar a todos los testigos que habían citado y reacomodarlos en las audiencias siguientes. Este martes, la jornada comenzará con los testimonios del subcomisario Lucas Farías, seguirá con la del comisario general Lucas Borge y luego con quien era director de la Policía Científica en ese entonces, Cristian Méndez. Después del mediodía, ingresará Gianinna a la sala de juicio. Estamos preparados para lo que venga, dijo Fernando Burlando, su abogado, en la previa a la reanudación del debate oral en San Isidro. Lucas Farías fue el primero en ingresar a la vivienda del lote 45 del barrio San Andrés, en Tigre, donde murió Maradona. Para los representantes del Ministerio Público Fiscal, él tiene una de las versiones más puras de cómo estaba Diego al fallecer. En declaraciones previas, el subcomisario reveló que, cuando llegó al domicilio del Diez ese día, se encontró con un bulto prominente tendido en la cama. Luego confirmó que era el cuerpo de Diego Maradona. Ese bulto era su abdomen. Esta descripción avala lo que plantea la acusación: que el paciente murió con una hinchazón tan impactante que era imposible no advertirla previamente. Lucas Borge jefe de la departamental de Tigre en ese momento será el segundo en declarar. Él fue uno de los primeros en saber que Diego se había descompensado y quien envió personal a la casa para brindar asistencia. Minutos después, uno de sus compañeros lo llamó para decirle que Maradona había muerto. Cuando yo llegué, el dormitorio ya estaba preservado. Llegué a verlo a Maradona acostado, vi que estaba fallecido y vi cuando lo destaparon. Estaba con una sábana blanca como si estuviese durmiendo. Lo único que recuerdo era que tenía la panza muy hinchada, una remera negra puesta y un short de gimnasia, había dicho en el juicio nulo de 2025. El último testigo de la mañana será Cristian Méndez, el entonces director de Policía Científica, quien también se espera que dé una descripción del lugar donde murió Maradona. En este punto comenzará a debatirse si la casa en la que montaron su internación domiciliaria era o no apta para un paciente como Diego. La última declaración del día va a ser la de Gianinna Maradona, que en 2025 habló durante siete horas ante el tribunal y sufrió varias crisis de llanto. Había contado, entre otras cosas, que la muerte de su papá la llevó a un momento de mucha oscuridad. Tuve ayuda psicológica y psiquiátrica para volver a levantar y ver crecer a mi sobrina, Roma, y seguir criando a mi hijo, que la verdad que lo hago sola. Todo lo que hicieron, cómo lo manipularon y cómo lo dejaron solo no me lo puedo sacar de la cabeza. Me duele escuchar cómo se referían a él y a todos nosotros. Me parece que nadie se lo merece, pero mi papá menos que nadie, dijo en ese momento. También recordó el último día que vio a su papá con vida. Fue el 18 de noviembre de 2020, una semana antes de su fallecimiento. En su declaración, dijo que no lo vio bien: estaba hinchado y con voz robótica. Se preocupó, así que dijo que le avisó a Leopoldo Luque. Mi papá estaba tirado en la cama sin poder levantarse, estaba muy hinchado, sus ojos, sus manos. Yo me quedé con él en la cama; le pedía que se levantara, que viniera al comedor conmigo, pero no tenía ganas de nada. Sus ojos no se veían de lo hinchados que estaban, recordó el año pasado entre lágrimas.
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