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Parana » ViaParana
Fecha: 20/04/2026 12:46
El guardián del Kempes: la historia detrás del esfuerzo para que Talleres y Riestra pudieran jugar Mauricio Sabas y su equipo evitaron la suspensión del partido trabajando bajo una tormenta torrencial para drenar el césped. El partido entre Talleres y Riestra estaba programado originalmente para las 20.30, pero el clima en Córdoba obligó a un cambio de planes drástico. Una tormenta feroz puso en jaque la realización del encuentro, llevando al árbitro Fernando Echenique a suspenderlo momentáneamente. Talleres, muy cerca de los playoffs, y con el clásico ante Belgrano todavía latente Sin embargo, detrás de escena, un equipo liderado por Mauricio Sabas, responsable del mantenimiento del campo de juego desde hace 15 años, inició una carrera contra el tiempo para que el fútbol no se detuviera. La batalla contra el agua: marcar el terreno seis veces La intensidad de la lluvia fue tal que los drenajes, habitualmente eficientes, colapsaron debido a la saturación del suelo tras varios días de humedad acumulada. Sabas relató a La Voz que la lucha fue constante: llegaron a remarcar las líneas de la cancha seis veces antes de la llegada del árbitro, ya que el agua las borraba apenas terminaban la tarea. Para revertir la situación, fue fundamental el uso de una máquina de succión con rodillo de goma espuma, adquirida recientemente por la Agencia Córdoba Deportes tras una experiencia similar en un partido de Copa Argentina. Esta herramienta permitió retirar el excedente de agua en las zonas críticas, especialmente donde se ubican las líneas de cal, logrando que el terreno recuperara su condición. Mientras en la transmisión oficial se anunciaba la suspensión, Sabas y su equipo (integrado por "Beto" Rodríguez, Ramón Quintero, Diego Quintero y Fabricio de Emac) seguían enfocados en su labor, ajenos a los rumores externos. Por qué se descartó el uso de cal en el césped Ante la dificultad de mantener las líneas visibles, se evaluó la posibilidad de utilizar cal, un recurso tradicional que finalmente fue descartado por razones técnicas y de seguridad. Sabas explicó que, bajo la lluvia, la cal se empasta y traba la maquinaria de aplicación. Además, este material puede quemar el césped de invierno recién sembrado y representa un riesgo físico para los jugadores en caso de contacto directo durante el juego. En su lugar, se optó por pinturas especiales que lograron resistir el embate del agua. Empatía con el hincha: el motor del esfuerzo A pesar de ser hincha de Instituto, el compromiso de Sabas con el Estadio Kempes trasciende los colores. Su principal motivación fue el respeto por el sacrificio de la gente. "Yo sé lo que significa ir a la cancha y volverse así. Estuve en ese lugar", confesó, remarcando que el público hace un esfuerzo enorme para asistir. Agua bendita para Talleres: así fueron los goles de Ronaldo Martínez y Augusto Schott Tras mostrarle al árbitro Echenique las herramientas disponibles y asegurar que el agua bajaría si la lluvia daba un respiro, la decisión de jugar se mantuvo en firme. Gracias a este despliegue humano y técnico, la pelota rodó finalmente a las 21.58, permitiendo que el encuentro se disputara sin que se formara barro, cumpliendo con un calendario ajustado y recompensando la espera de miles de cordobeses.
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