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» Clarin
Fecha: 20/04/2026 06:55
Italia 1990: la campaña de Menem por Ramón Díaz y el asado que no convenció a Bilardo - El Presidente quería que su coterráneo riojano integrara el plantel mundialista. - Y llevó al DT y a Grondona a Olivos para intentar persuadirlos. - Maradona se plantó y bajó línea para evitar las injerencias de la política. El expresidente Carlos Saúl Menem era muy futbolero y muy hincha de River. Uno de sus jugadores preferidos era el también riojano Ramón Ángel Díaz, a quien el técnico Carlos Salvador Bilardo no tenía en cuenta en la etapa decisiva para el Mundial de Italia. Sin embargo, el mandatario argentino jugó su última carta el 17 de abril de 1990, a 52 días del comienzo del torneo: invitó al Narigón a comer un asado en la Quinta de Olivos, cena a la que también asistieron Julio Humberto Grondona, presidente de la AFA, y Fernando Galmarini, secretario de Deportes de la Nación. El encuentro tuvo la repercusión mediática que buscaban todos. Menem ganó las elecciones en mayo de 1989 y asumió anticipadamente en julio. Histriónico, enseguida mostró todas sus facetas, incluso la deportiva. El 21 de julio, apenas trece días después de asumir la presidencia, participó de un evento a beneficio en la cancha de Vélez que contó con la presencia de Diego Maradona y la dirección técnica de Bilardo. Menem jugó los 90 minutos con la camiseta número 5 en el equipo celeste y blanco (la mayoría de la Selección), que le ganó 1-0 con gol de Diego al equipo azul, integrado por jugadores elegidos por Futbolistas Argentinos Agremiados. Hubo 40 mil personas en el Amalfitani. Tras ese encuentro amistoso, el 4 de febrero de 1990, el presidente opinó sobre los jugadores seleccionados y lanzó un dardo directamente al corazón de Bilardo y Maradona: Sería un error imperdonable no convocar a Ramón Díaz para el Mundial de Italia, dijo desde La Rioja. Muchos jugadores se enojaron y retrucaron: Bilardo no le nombra los ministros al doctor Menem. El presidente redobló la apuesta; aseguró que él había sido jugador, que conocía el tema y tenía derecho a manifestar sus opiniones. Un mes después, el propio Diego Maradona se metió en la polémica. En charla con Radio Mitre, el 9 de marzo, explicó: Menem hace mal, muy mal en opinar sobre este tema, ya que, como bien dijo un compañero de la Selección, Bilardo no le impone a los ministros". Y, de paso, agregó: El presidente tendría que ocuparse de cosas más importantes, porque el campeonato mundial dura un mes o mes y medio, y la vida de los argentinos dura mucho más". Diego no esquivó el tema que era vox populi: que él no quería a Ramón Díaz, de gran temporada en el Inter de Italia campeón de la 1988/89 y también de gran presente en el Mónaco francés. A mí me gustaría que Carlos (por Bilardo) lo llame a Ramón Díaz, para ver si dicen después que no lo convocaba porque no es amigo mío. Pero que lo llame Carlos, no que lo llame el presidente", remató. Luego las aguas se calmaron, pero el recorrido hacia la defensa del título conseguido en México 86 seguía siendo pobre y Argentina no hacía goles. Desde la fase final de la Copa América de 1989 en Brasil hasta la previa de Italia, en mayo de 1990, el seleccionado completó siete partidos oficiales sin marcar y totalizó 836 minutos, récord aún vigente. Tras perder 1-0 con Escocia el 28 de marzo en Glasgow, Menem opinó de forma informal ante una pregunta de los periodistas acreditados en Casa Rosada: Jugó muy mal. La secuencia de críticas la completó en una entrevista realizada por Clarín que se publicó el 1 de abril de 1990: Dije que jugó mal el primer tiempo ante Escocia, pero que luego algo mejoró. Además, opinó que la falta de gol era un mal endémico en el equipo y se lamentó otra vez por la ausencia de Ramón Díaz debido al distanciamiento con Maradona. Que llamen a Medina Bello o al goleador del torneo, Cozzoni, se entusiasmó el presidente. Todo esto derivó en la cena del 17 de abril. Fue un cónclave futbolero en un clima cordial en el que cada uno ratificó sus posturas. Como buen político y líder carismático en esa etapa inicial de su gobierno, Menem monopolizó la conferencia de prensa posterior: Los invité a cenar porque quería desmitificar las opiniones que vertí sobre la Selección. Lo hice como hincha y no como presidente. Mi intención no es presionar a nadie, al contrario. La idea de encontrarnos fue para hablar de fútbol. El técnico de la Selección es Carlos Bilardo. Es él quien pone y quien saca a los jugadores. También habló del tema Ramón Díaz: Sé que Ramón no anda bien con Maradona y la cosa no se puede solucionar. Incluso, hasta mi hijo se comunicó con Diego para hablar del asunto y Diego le dijo que no insistiera con Ramón porque no tenía solución. Hábil, enseguida aclaró que seguramente Bilardo tiene sus razones técnicas para no convocar a Ramón. Menem siguió hablando hasta que Bilardo logró meter la única frase de la noche: Yo me quiero quedar en la Argentina y por esa razón dejo la dirección técnica. Yo tuve ofertas del Barcelona y hace siete meses me hicieron llegar una oportunidad muy favorable. La rechacé, aunque sé que ahora podría haber firmado un contrato como técnico campeón del mundo y, tal vez después de Italia, no valgo nada. Faltaban 52 días para el puntapié inicial en Italia. Argentina inició el camino el 8 de junio en el estadio Giuseppe Meazza, de Milán, con una impensada derrota ante Camerún 1-0 y con Carlos Menem en el palco oficial. Sobre la firma Newsletter Clarín
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