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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 20/04/2026 00:13
La tensión bélica en Medio Oriente, centrada en el conflicto en Irán y las consecuentes complicaciones logísticas en el estrecho de Ormuz, ha provocado un incremento marcado en las cotizaciones internacionales del petróleo, el gas y sus derivados. Esta situación, caracterizada por una volatilidad extrema, impacta de forma dispar en la estructura económica global y nacional. Según un informe elaborado por la Fundación Mediterránea, la persistencia del riesgo de escalada geográfica y el daño ya ocasionado en la infraestructura energética de los países productores han consolidado nuevos valores mínimos en los precios de estos commodities, situándolos muy por encima de los registros previos al inicio de las hostilidades. Gerardo Alonso Schwarz, Economista Jefe del Ieral Nea y autor del análisis, explica que el escenario actual obliga a una revisión de las proyecciones de crecimiento e inflación en todo el mundo. No obstante, el especialista subraya que el impacto en cada nación se magnifica o atenúa según la demanda interna y la capacidad de producción local. Para el caso de la Argentina, la posición actual es distinta a la de crisis anteriores, debido a que el país se ha transformado en exportador de petróleo y ha logrado concentrar sus necesidades de importación de gas de forma estacional durante el invierno. El desacople de los precios locales La estructura energética argentina actual permite observar una brecha significativa entre la evolución de los precios internos y los valores registrados en los mercados externos. Los datos procesados durante el primer trimestre de este año revelan que, mientras el petróleo aumentó un 55% a nivel internacional, el gasoil en el mercado argentino registró un incremento del 31%. Esta diferencia de 24 puntos porcentuales sugiere una capacidad de amortiguación parcial frente a la crisis externa. Una situación similar se presenta en el mercado del gas y de los insumos agroindustriales. El gas natural en el mercado europeo experimentó una suba del 52%, mientras que en la Argentina el ajuste fue del 27%. En el rubro de los fertilizantes, específicamente en la urea, el precio global se elevó un 75%, frente a un 54% en el plano local. Este comportamiento se explica, en parte, porque aproximadamente el 50% del consumo doméstico de urea es de producción nacional. Schwarz sostiene que, aunque la suba global de precios genera suba de costos en todo el mundo, claramente en Argentina el impacto es significativamente menor en base al descalce de precios locales con los internacionales. Esta ventaja relativa, sin embargo, no se distribuye de manera uniforme dentro del territorio nacional, lo que genera un mapa de ganadores y perdedores según el perfil productivo de cada jurisdicción. Impacto en las economías regionales y las regalías La mejora en las cotizaciones de los hidrocarburos tiene un efecto directo y positivo en las finanzas de las provincias productoras. El incremento en el precio del petróleo y la consecuente suba en el valor de las exportaciones y de las regalías asociadas beneficia principalmente a la provincia de Neuquén. En un segundo escalafón se ubica Chubut, mientras que un tercer grupo de beneficiarios directos está integrado por las provincias de Santa Cruz, Mendoza y Río Negro. En lo que respecta al gas natural, los beneficios derivados de los mayores precios y el aumento de la actividad extractiva se concentran de manera casi exclusiva en Neuquén, dada la localización geográfica de la producción. Este flujo de ingresos extraordinarios permite a estas jurisdicciones mejorar su situación fiscal en un contexto de incertidumbre global, actuando como un contrapeso ante el aumento generalizado de los costos de vida y producción. Sin embargo, el informe advierte que esta mejora sustancial en las provincias energéticas tiene su contrapartida en el resto del país. El aumento del precio del gasoil afecta la rentabilidad de las principales actividades agropecuarias. Schwarz detalla que el incremento del precio del gasoil generó una suba de costos productivos que supera ampliamente la dinámica de los principales cultivos, reduciendo los márgenes de rentabilidad existentes. Esta situación afecta de manera primordial a las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, donde el uso de este combustible es intensivo para las labores agrícolas de siembra y cosecha. Consecuencias en la logística y el consumo de gas El encarecimiento de los combustibles líquidos no solo impacta en la producción primaria, sino que traslada sus efectos a toda la cadena de suministros a través del transporte vial. Este incremento en los costos logísticos afecta con mayor gravedad a aquellas regiones que se encuentran alejadas de los principales centros portuarios y que carecen de alternativas de transporte eficientes, como el sistema ferroviario. Bajo esta lógica, las provincias del Nordeste Argentino y las jurisdicciones patagónicas son las que enfrentan los mayores desafíos para mantener la competitividad de sus productos debido a las distancias geográficas. Por otro lado, el consumo de gas natural presenta una distribución de impacto muy ligada a la infraestructura y el clima. Los mayores costos asociados al gas afectan principalmente a la Ciudad de Buenos Aires y a la provincia de Buenos Aires, junto con Santa Fe, La Pampa y la región patagónica. En estas zonas, el consumo es elevado tanto a nivel industrial como domiciliario, este último muy condicionado por la estacionalidad invernal. En una escala menor se encuentran las provincias del Noroeste y, posteriormente, las regiones de Cuyo y el Centro del país. Un caso particular es el del Nea, donde el consumo de gas natural es marginal ante la inexistencia de redes de conexión con los grandes gasoductos nacionales. Finalmente, el mercado de los fertilizantes añade una capa adicional de presión sobre el sector agroindustrial. El uso de urea es fundamental en la producción de maíz y trigo, lo que vuelve a situar a Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe como las regiones más expuestas a la suba de costos, seguidas por Entre Ríos y La Pampa. En Entre Ríos, el impacto se extiende también a la producción de arroz. Schwarz concluye que en todas estas provincias se repite el escenario de reducción de márgenes debido a que los precios internacionales no acompañan de igual manera esta suba de costos de insumos, aun cuando los incrementos locales sean menores a los registrados a nivel mundial.
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