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Federal » Federal Al Dia
Fecha: 19/04/2026 22:42
El peronismo de centro y los empresarios lo ven como alternativa a Javier Milei, pero quieren que se modere. Las definiciones que faltan. El factor Brito. ¿Cuán real es la pelea con Cristina Fernández de Kirchner? ¿Piensa lo mismo que hace diez años? ¿Quién sería su ministro de Economía? ¿Tendría equilibrio fiscal? ¿Cómo sería su relación con el sector privado? Axel Kicillof es el opositor más plantado para darle pelea a Javier Milei en 2027, pero los empresarios y un sector de la política que quieren desalojar al libertario de la Casa Rosada le desconfían. Pídanle a Axel que se modere un poco, fue la súplica que escucharon, hace un mes, dirigentes del peronismo no kirchnerista en un diálogo con empresarios que dijeron estar dispuestos a ayudar al proyecto opositor. No es que Kicillof les despierte tanto entusiasmo, pero dicen que las empresas argentinas no sobrevivirán más allá de 2027 y ven al gobernador de la provincia de Buenos Aires como el mejor posicionado como alternativa, aunque no les queda demasiado claro con qué modelo. Con la misión de buscar esas señales de moderación fueron hasta La Plata, hace dos semanas, el expresidente de la Cámara de Diputados durante el gobierno de Mauricio Macri, Emilio Monzó, y el diputado Nicolás Massot, a la sazón extitular del bloque PRO. Ambos conocen a Kicillof desde que el mandatario era un legislador crítico de la oposición al macrismo, con el que mantenían discusiones acaloradas sobre el plan económico de Cambiemos. Le valoran, sobre todo, su honradez. Ninguno está parado en el mismo lugar que antes. Kicillof gobierna por segunda vez la provincia más grande del país, enfrentado con La Cámpora y con CFK. Hace tiempo que Monzó y Massot se alejaron del PRO, donde ya se los acusaba, en tiempos de Macri, de tener demasiada cercanía con Sergio Massa. El gobierno de Milei los empujó un poco más y ahora exploran la posibilidad de armar un acuerdo amplio que llegue hasta Kicillof. Los límites del peronismo La conversación que Massot y Monzó tuvieron con Kicillof incluyó parte de los temas que inquietan al establishment económico. Además de algunas cuestiones electorales, la dupla fue a tantear si hoy el gobernador tiene una visión sobre la macro y la microeconomía más coincidente con ellos que hace una década. Concluyeron que sí. Lo vi con los pies más sobre la Tierra, dijo después Massot. La nueva canción de Kicillof, piensan, podría abrirle las puertas de un sector del empresariado más ligado a la producción industrial y al empleo de mano de obra intensiva. Aunque no es suficiente para desbloquear el portal del Círculo Rojo, al que le gustaría escuchar, por caso, que la apertura de Kicillof podría llegar hasta un ortodoxo liberal como Carlos Melconian. Que se olviden. Lo más lejos que va a llegar Axel es Emmanuel Álvarez Agis, apunta un exfuncionario del gobierno de Cristina que conversó en los últimos días con empresarios y sondeó sus opiniones sobre el gobernador. No le fue muy bien. Le dijeron que tiene un modelo soviético en la provincia de Buenos Aires. Quieren escuchar otro plan. ¿Es posible? También colaron dudas sobre la ruptura de Kicillof con la expresidenta. Temen que sea CFK quien digite decisiones en un eventual gobierno suyo. Una idea absurda para el que conoce los detalles de la guerra interna. El exfuncionario se llevó apuntes para trasladarlos al equipo de Kicillof. Cree que faltan certezas, algo más profundo, un programa económico, ideas concretas, saber qué sectores de la economía impulsaría y con quién las llevaría adelante. El equipo de Kicillof aparece, por ahora, formado por su núcleo histórico de colaboradores: Carlos Bianco (Gobierno) y los económicos Augusto Costa (ministro de Producción), Pablo López (Economía), Cristian Girard (ARBA) y Juan Cuattromo (Banco Provincia). Todos reciben los mismos elogios y críticas: honestos, pero muy cerrados. Se sabe poco, tal vez, de los vínculos del gobernador con el sector privado. Los que conocen a ambos dicen que habla muy seguido con el empresario del sector energético Marcelo Mindlin, uno de los ganadores del modelo Milei y egresado del Colegio Nacional Buenos Aires, como Kicillof. Se entienden muy bien. Otro exfuncionario que formó parte de la primera línea económica del gobierno kirchnerista y quiere acompañar a Kicillof comparte las mismas preocupaciones. Dice que al gobernador no le va a quedar otra que mostrar una cara amable para el mercado si pretende tener un tiempo de paz, ya no para la campaña, si no para la primera parte de un eventual gobierno. Habla de moderar el discurso. ¿Eso le caería bien al electorado kirchnerista? Hay observaciones sobre la posible fuga de votos por izquierda, hacia Myriam Bregman. Las señales de Axel Kicillof en España Aunque dijo en España que no había viajado como candidato presidencial, Kicillof se movió como tal en la cumbre de la Movilización Progresista Mundial que se celebró en Barcelona. El gobernador voló acompañado por el ministro Bianco, la ministra de Comunicación, Jésica Rey, y la asesora Cecilia Nicolini y desembarcó primero en Madrid, donde presentó su libro sobre historia económica y se reunió con empresarios con intereses en Argentina. El empresariado expresó preocupación por la sostenibilidad del modelo de Milei y la dependencia de auxilio financiero internacional, según dijeron en el equipo bonaerense. Quisieron saber qué puede pasar en 2027. Hablaron de la dicotomía entre país agropecuario e industrial y preguntaron por el régimen de inversiones de la provincia de Buenos Aires. Fue la oportunidad de Kicillof para hablar sobre promoción industrial, incentivos y expansión del proceso productivo. Se llevó consultas y pedidos y dejó algunas definiciones ambiguas sobre la cuestión del equilibrio fiscal. Dijo que nadie quiere déficit, pero que no hay una correlación directa entre el déficit y la inflación y que Milei simplificó demasiado la discusión. No es un problema de instrumentos, apuntó. Y marcó una línea sobre cómo debe ser el Estado, presente pero no anacrónico, ineficiente ni demasiado grande para dar respuestas. Después dio una entrevista en el programa Hora 25, en radio Cadena SER. Le preguntaron qué renuncias programáticas estaba dispuesto a hacer el progresismo para poder hacer un acuerdo amplio que pueda ganarle a Milei. En otras palabras, cuán al centro estaría despuesto a correrse. Kicillof respondió: No sé si renuncias programáticas. Hay que hacer propuestas reales, serias y creíbles. Hay renuncias que no se pueden hacer, que tienen que ver con la perspectiva doctrinaria, con cuáles son las prioridades de un gobierno. Trabajo, salud, educación son cosas de nuestra sensibilidad e ideología política. Los límites del peronismo Aquella reunión con Monzó y Massot dejó una definición de Kicillof sobre su voluntad de ampliar el espacio político. El problema con Milei es su modelo económico y social, no es personal. Si están de acuerdo con esta idea, vamos para adelante. Pero si creen que las medidas económicas están bien y el problema de Milei son los modales, no tiene sentido, relatan en el kicillofismo. Aunque lo electoral pasó a un segundo plano, Monzó habló de la posibilidad de armar una interna con un representante del sector empresarial. No precisó un nombre, pero el elegido por el hombre de Carlos Tejedor es Jorge Brito, dueño del Banco Macro y expresidente de River Plate. Monzó se mueve como su armador. Por ahora, Brito dice que no quiere ser candidato, pero se muestra dispuesto a colaborar en el armado de una alternativa de centro que incluya a distintos espacios, el peronismo, el radicalismo y hasta el PRO. Es posible, dicen en el peronismo, que Monzó lo vea como un puente que permita acercar al Círculo Rojo. La relación de Brito con Milei arrancó mal. El banquero fue uno de los primeros representantes del sector privado hostigados por el Presidente. Es un tipo que juega sucio, le dedicó Milei a mediados de 2024. Lo acusó de vender títulos públicos en pesos para ponerlos en la calle y meterle presión al tipo de cambio. Creció a la luz de hacer negocios con Massa, agregó. El vínculo con el Gobierno después se recompuso a través de la relación que Brito tiene con el ministro de Economía, Toto Caputo. Pero entre los libertarios es sabido que Milei lo tiene en la mira. Por lo pronto, el banquero piensa que puede aportar ideas al diseño de políticas públicas que cree que son necesarias para sacar a la Argentina del péndulo de izquierda a derecha en el que está atrapada desde hace años. Piensa en tener una función práctica. Cree en la burguesía nacional. Monzó se mostró este viernes con Miguel Ángel Pichetto en Malvinas Argentinas, junto al intendente Leonardo Nardini, un defensor de Cristina. Llevaron también al exlibertario Carlos Kikuchi. Los movimientos son parte del intento de los hombres del camino del centro, de buen diálogo con el establishment económico, por moderar al peronismo. #LetraP #federalaldia #radiointegracion905
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