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  • Artemis II: la NASA probó que podía mandar una tripulación a la Luna y ahora avanza hacia una nueva fase de la carrera espacial

    » TN

    Fecha: 19/04/2026 06:17

    Con la misión Artemis II, la NASA respondió con éxito a una de las preguntas más delicadas de su programa lunar: si podía enviar una tripulación hasta las inmediaciones de la Luna y traerla de regreso con seguridad. Después de 54 años de finalizado el programa Apollo, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, fueron los héroes y la cara visible de una hazaña que duró poco más de nueve días, recorrió más de un millón de kilómetros y culminó con un amerizaje exitoso en el Pacífico el 10 de abril. Para la agencia, no fue solo un hecho histórico: fue la validación en vuelo del cohete SLS, de la nave Orion y de una arquitectura de misión pensada para volver a operar con humanos en el espacio profundo. Pero el mayor valor de Artemis II es la puerta que abrió para la exploración espacial. La misión demostró que Orión puede sostener a una tripulación más allá de la órbita terrestre, ejecutar una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna y sobrevivir a la reentrada a velocidades lunares. Ese paso era imprescindible. Ahora, la NASA deberá enfrentar nuevos desafíos que ya no dependen solo de la cápsula y del lanzador, sino de una cadena entera de sistemas nuevos, mucho más complejos, sin margen para errores. El próximo objetivo de la NASA Según explicó Jared Isaacman, administrador de la agencia espacial estadounidense, Artemis III cambió de objetivo y no viajará a nuestro satélite. En su lugar, la misión fue rediseñada para probar en órbita terrestre baja las operaciones integradas entre Orión y uno o más módulos comerciales de alunizaje, de SpaceX y Blue Origin. NASA presentó esta etapa de su programa lunar como un ensayo clave de encuentro y acoplamiento antes de enviar astronautas a pisar la superficie de la Luna. Hoy, en su página oficial, la NASA ubica ese lanzamiento en 2027. Eso le da a la agencia un año más para resolver una de las fases más riesgosas y difíciles de los viajes a la Luna: bajar, operar allí y subir otra vez a una nave para volver a la Tierra. El informe más reciente de la Oficina del Inspector General de la NASA fue directo: el módulo lunar Starship para Artemis acumula al menos dos años de demora y Blue Moon, el sistema de Blue Origin previsto para misiones posteriores, arrastra al menos ocho meses de retraso, además de problemas técnicos todavía no resueltos. Leé también: Artemis II hizo historia: los hitos y récords de la misión que sobrevoló la Luna El caso de SpaceX es especialmente sensible porque su arquitectura lunar exige una coreografía inédita. El propio informe detalla que, antes de Artemis III y IV, la empresa debe colocar un depósito de propelente en órbita baja, enviar más de diez vuelos cisterna para repostarlo, transferir ese combustible en el espacio y luego abastecer al módulo lunar antes de partir hacia la órbita lunar. Todo eso debe salir bien antes de que despeguen los astronautas. Sobre el papel, el plan es brillante. En la práctica, es una maniobra de ingeniería extrema. A eso se suma otra cuestión que la NASA no puede tratar como un detalle: los trajes lunares. En febrero, la agencia informó que el AxEMU de Axiom Space superó una revisión técnica interna y sigue avanzando hacia la evaluación final de la NASA para Artemis III. Es una buena señal, pero también deja claro que una de las piezas críticas para caminar por la superficie todavía sigue en desarrollo y validación. Qué pasará después de Artemis III La hoja de ruta oficial habla de volver a la Luna y quedarse. En febrero, la NASA anunció que aumentará su frecuencia de vuelos espaciales y a partir de 2028 buscará realizar al menos un alunizaje de superficie por año. Dentro de ese esquema, Artemis IV aparece como el primer salto hacia una presencia más sostenida en nuestro satélite. La NASA la describió como una misión de alunizaje tripulado en la que dos astronautas pasarán un puñado de días cerca del polo sur lunar. También será una pieza importante porque se articula la futura estación que la agencia planea construir en la Luna como un puesto avanzado multipropósito para misiones de superficie, ciencia en órbita lunar y preparación para viajes más lejanos. En cuanto al lugar, el polo sur lunar no fue elegido al azar. Allí la NASA buscará hielo de agua, recursos que puedan sostener estadías más largas y condiciones que ayuden a ensayar una exploración permanente. También quiere hacer ciencia de campo, recoger muestras y probar tecnologías de movilidad y supervivencia. Eso conecta directamente con el objetivo más ambicioso del programa: usar la Luna como plataforma de aprendizaje para futuras misiones humanas a Marte. Leé también: Artemis II: las fotos más espectaculares del lado oculto de la Luna Seguridad, costos y competencia geopolítica: los desafíos de las próximas misiones a la Luna El primer desafío es técnico, y no es pequeño: la NASA todavía no tiene capacidad de rescate para una tripulación varada en el espacio o en la superficie lunar durante las primeras misiones Artemis. También existen restricciones operativas y de recursos que limitan los análisis de supervivencia de la tripulación. El segundo desafío es el cronograma. La propia NASA mantiene metas ambiciosas, pero sus reportes y auditorías muestran que varias piezas del ecosistema Artemis todavía no alcanzaron el nivel de madurez necesario para tamaña empresa. Orión ya probó que puede ir y volver. SLS también. El problema es que el programa ahora necesita sincronización entre lanzadores, depósitos orbitales, transferencias de propelente, módulos lunares, trajes, sistemas de superficie y, más adelante, la construcción de la estación lunar. El tercer desafío es político y estratégico. China mantiene su objetivo de colocar astronautas en la Luna en 2030 y avanza con un programa propio basado en dos lanzamientos y sin repostaje orbital tan complejo. Ese factor mete presión adicional sobre la NASA y, principalmente, sobre el gobierno de Donald Trump, cuyo mandato finaliza en 2029. Es sabido que, pese a los recortes en la agencia espacial, el presidente quiere ganarle esa carrera a los chinos y poner un astronauta norteamericano en la Luna para antes de que finalice su segundo término en la Casa Blanca. Leé también: La NASA explicó por qué eligió a ATENEA para viajar en Artemis II y destacó el aporte del satélite argentino La cuenta regresiva a la Luna ya empezó. A partir de ahora, el programa Artemis pondrá a prueba la capacidad de sostener en el tiempo un esquema en el que la NASA deberá coordinar a múltiples actores, alinear intereses distintos y garantizar resultados. El éxito de esa nueva dinámica será determinante para definir hasta dónde llega la próxima etapa de la exploración espacial.

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