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  • Me robaron años de trabajo: entraron a su auto en San Telmo y se llevaron el vestuario único de una compañía lírica

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 19/04/2026 03:07

    María José Maito, directora de la compañía GalaLírica, contó en detalle cómo se llevaron sus prendas teatrales del auto mientras la agrupación tomaba unas cervezas en San Telmo Me robaron vestidos únicos, capas bordadas y trajes imposibles de reemplazar. Es mi historia, son años de trabajo y no tengo a dónde ir a comprarlos hoy por hoy. Todo lo que se llevaron es invaluable para mí y para GalaLírica, contó María José Maito, directora y pianista de la agrupación GalaLírica Show, tras el robo sufrido en San Telmo del baúl de su auto, mientras tomaban una cerveza en un bar al final del día de trabajo. El robo ocurrió la madrugada del sábado 11 de abril, tras una intensa jornada con tres funciones en diferentes puntos de la ciudad, no muy distantes entre sí. Majo, como muchos la conocen, había dejado su auto estacionado en la calle Estados Unidos y Piedras, junto a los vehículos de otros integrantes del equipo. Al regresar, se encontró con el vidrio trasero roto y el baúl vacío: Se llevaron dos bolsos y tres valijas. Una tenía cables y accesorios del piano, las otras todo el vestuario. El piano, por suerte, no se lo llevaron, porque estaba en el asiento de atrás y no lo pudieron sacar. Uno de los bolsos llevaba las pertenencias de la pianista, que solo tomó el celular y lo puso dentro de su ropa, para evitar caminar por la calle con cartera, tarjetas y documentos. Confió erróneamente en los vidrios polarizados del vehículo. Entre lo sustraído había vestidos de concierto, trajes de época, capas, zapatos antiguos de varios talles, mantones españoles originales, sombreros, maquillaje y accesorios teatrales. La mayoría eran piezas únicas, muchas adquiridas a compañías de ópera que ya no existen. Una vez canceló las vacaciones familiares para poder aprovechar una oportunidad única. Les dije: Chicos, no nos vamos. Tengo que comprar el vestuario. Y en vez de irme de vacaciones, compré el vestuario porque eso nos iba a dar trabajo, recordó. Esos trajes los fue adaptando, interviniendo y reparando a lo largo de los años. Yo no tengo a dónde ir a comprarlos hoy por hoy. Ese es mi problema en este momento, que a nosotros no nos queda otra que confeccionarlos de nuevo con todo el dinero y el tiempo que eso lleva, explicó con angustia. La directora lamentó especialmente la pérdida de dos vestidos bordados con perlas, uno dorado y otro verde, y de los trajes Luis XV utilizados en las visitas guiadas líricas en el Palacio Paz. También se quedó sin sus elegantes vestidos de cóctel con los que toca el piano -había llevado más de uno para elegir- y accesorios fundamentales para las funciones, como jabots, fajas, moños, zapatos y sombreros, muchos de los cuales no sirven fuera del ámbito teatral. No sé a quién se lo van a vender o qué pueden hacer con eso, porque son trajes largos con cola, pesados, muy llamativos. No es un vestido negro, es vestuario de teatro, señaló. Esa madrugada dieron vueltas por todo San Telmo. El sonidista les propuso a todos que fueran a dar una vuelta a ver si encontraban algo. Así dieron con las partituras que estaban tiradas en una plazoleta a dos cuadras de donde estaba el auto. Luego, a lo largo de dos horas, revisaron todos los contenedores en busca del valioso vestuario. Ni rastros. La investigación policial avanzó luego de que el caso se viralizara en redes sociales. Las cámaras de seguridad de la zona registraron a dos grupos de personas a cara descubierta que rompieron el auto y retiraron el material en varias tandas, trasladando las valijas a pie. Lamentablemente, no me dieron la celeridad del caso en el momento. Recién reaccionaron un día y medio después, a raíz de lo publicado en Instagram, afirmó la pianista. Las prendas siguen sin aparecer, a pesar de los videos que circularon, se muestran en muchos personajes (IG galaliricashow) La solidaridad, después del robo Después del robo, María José Maito comenzó una búsqueda contrarreloj para poder cumplir con los próximos compromisos de su compañía, que incluían funciones en el Carnaval de Venecia en Junín y en el Palacio Paz, con cientos de espectadores confirmados. La pérdida de los trajes y accesorios obligó a reorganizar el vestuario y recurrir al apoyo de la comunidad. Ahora tengo que tratar de adaptar y ver lo que me quedó, cómo lo invento, cómo lo reformulo. Y tengo que ir a buscar el que me van a prestar, contó. El episodio desencadenó una ola de solidaridad inesperada. Personas desconocidas y allegados ofrecieron donaciones de telas, trajes, vestidos y accesorios. Todos los días tengo que mandar a alguien a buscar donaciones, cosas. Me están donando telas de brocato, pana, trajes. Todo el mundo pidiendo un alias para ayudar. Hay una chica que confecciona trajes antiguos y me dijo yo te los doy porque sé que tenés actuaciones el fin de semana. Maito narró también el gesto de una señora de Belgrano Mimi, que tras ver el video viral donde relataba el hecho, decidió regalarle su vida: todos los vestidos de casamiento de sus hijos y nietos. Me abrió dos valijas con vestidos de Nina Ricci, como de la realeza, de cuellos enormes. Me dijo: Ya está, basta de estos vestidos muertos en un placard oscuro. Quiero que tengan vida, que tengan luz. Te los voy a regalar todos a vos. La mujer que no sabía quién era Majo le reservó un lugar en la cochera para que fuera a buscar esas piezas de gran valor sentimental. Yo vi tu carita. Me conmoví. Te quise dar todo, expresó la mujer. Otra mujer, la llamó desde Villa Lynch. Majo se acercó y salió de su casa con un rollo de pana negro. También le pidieron el alias. Los seguidores de sus redes, conocidos y desconocidos, quisieron aportar su grano de arena, o pedazo de tela, para compensar los años de trabajo perdido y lograr que puedan salir a escena con todas las producciones que llevan adelante semana a semana. Es una compañía en la que trabajan un centenar de personas. Este video documenta el acto de donación de vestuario de una mujer del barrio de Belgrano al grupo de artistas GalaLírica El impacto emocional de la solidaridad recibida contrarrestó en parte la tristeza y la bronca por la pérdida del vestuario. Jamás pensé que iba a tener ese nivel de respuesta. Me sorprendió la empatía de la gente, que toma lo que hacemos porque lo que hacemos es para muchos. Para nosotros ya no es un trabajo, esto es nuestra vida. Los inicios en una casa de regalos María José Maito comenzó a tocar el piano a los cuatro años y, tras egresar del Conservatorio Nacional, volcó su vocación en la creación de espacios musicales. Los orígenes de GalaLírica se remontan al año 2000, cuando en la casa de regalos que tenían sus padres en Caballito, donde organizaban los primeros té líricos los domingos, con su madre preparando tortas y la familia atendiendo a los asistentes. Mi mamá cocinaba, yo iba al colegio Marianista a la vuelta, donde alquilábamos las sillas para las funciones. Todo era boca a boca, así empezó todo hace 26 años, recordó. Aquella experiencia familiar sentó las bases del proyecto colectivo que hoy dirige, con el mismo espíritu de cercanía y trabajo compartido. Nos empezaron a conocer, nos empezó a ver la gente y ahí empezamos a trabajar fuerte. Éramos como un grupo de cumbia que teníamos seis shows por fin de semana [se ríe] Tremendo. Era otra época de la gastronomía y de los eventos. Desde entonces, la compañía que ella define como una gran familia se consolidó como un colectivo de artistas y técnicos que producen espectáculos de ópera y música clásica en Buenos Aires. En GalaLírica le damos trabajo a unas cien personas. Tenemos una particularidad: somos la propia tiquetera y vendemos alrededor de mil entradas por semana, explicó. Las producciones se distinguen por el despliegue de iluminación, sonido y vestuario, con presentaciones fijas todos los fines de semana en Brighton y en el Palacio Paz. Además, la compañía realiza funciones en otros espacios como el Hilton Pilar, el Claridge y el Palacio Raggio. La gente sabe que todos los viernes y sábados estamos en Brighton y los domingos en el Palacio Paz. Cuando digo todos es literal, es todos. El elenco está integrado por solistas destacados del Teatro Colón y músicos de alto nivel, lo que permite mantener una identidad reconocible en las funciones. Los cantantes son diez que se van rotando, pero las figuras centrales son siempre las mismas. Buscamos darle mucho trabajo a poca gente, con un sentido de familia y pertenencia. A lo largo de los años, la agrupación amplió su propuesta para incluir bailarines de flamenco, tango y ballet, así como músicos de jazz y tributos a bandas populares. También producen eventos privados. La experiencia de la ópera en el Palacio Paz El Palacio Paz representa para estos artistas un escenario de valor simbólico y artístico. María José Maito lo describió como el palacio más grande y más lujoso del país, la segunda residencia familiar más grande de América. Allí, las galas se realizan en un hall de honor de veinte metros de altura, rodeado de mármoles y balcones, donde la acústica y la atmósfera transforman cada función en una experiencia inmersiva. El formato de las funciones rompe con la distancia tradicional entre el escenario y el público: El escenario es un círculo en el centro, toda la gente sentada en cinco anillos de asientos. Te aparecen cantantes por todos lados. Es un concepto de ópera único en el país, porque es inmersivo. Además, las óperas se presentan subtituladas, una innovación impulsada por la compañía para acercar el género a nuevos públicos. A nosotros nos costó carísimo comprar los proyectores, pero lo hicimos. No hay otro lugar donde ir a ver ópera subtitulada, salvo el Colón, contó. Maito reivindicó el carácter popular de la ópera y rechazó la idea de que sea una manifestación elitista. La ópera siempre fue un género popular. El que crea que no lo es, no tiene los elementos para saber realmente. La ópera surge con la Camerata Fiorentina en el año 1600 cuando un grupo de intelectuales quiere hacer del teatro griego algo más popular y deciden agregarle música. La ópera hablaba de los problemas de la gente, era algo vivo, cercano. El deseo de acercar la música clásica a toda la sociedad se refleja también en los ciclos con descuentos para jubilados y estudiantes y en los programas de lírica para chicos en barrios populares. Hacemos óperas en lugares marginales a través de mecenazgo de la ciudad. Llevamos espectáculos de ópera y los mezclamos con el circo, como El barbero de Sevilla para chicos o historias de castillos y princesas. No hay límite ni de edad ni de procedencia. El público es diverso, aunque predomina la franja de personas mayores de cuarenta años. Sin embargo, la compañía ha logrado atraer a espectadores de distintos puntos del país e incluso del exterior. Me llama la atención que hay gente que viene de Viedma solo para vernos, o que viaja desde Brasil para una función de Carmen o El fantasma de la ópera. Eso me sorprende, señaló María José Maito. El trabajo detrás de escena depende del esfuerzo colectivo y la autogestión, sin apoyos externos ni sponsors. No es que tenga un gran pasar económico. Hoy nos va muy bien, pero venimos de mucho esfuerzo. Invertimos lo que no tenemos y después vemos qué va a venir. La apuesta constante por mantener la calidad y la regularidad de los espectáculos implica riesgos y sacrificios personales. Hay veces que no tenía para pagar las expensas, pero ponía toda esa plata en publicidad. No es que espere a que me vaya bien para invertir. Uno tiene que largarse sin red, poner todo y confiar en que el público va a responder. GalaLírica continúa adelante con su agenda de funciones en distintos escenarios porteños y del interior, adaptando cada espectáculo a las circunstancias y apelando al apoyo de su comunidad. Mientras la investigación sobre el robo sigue en curso, preparan nuevas galas, convencidos de que el trabajo colectivo y la música siguen siendo el centro de su proyecto.

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