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  • El caso Epstein vuelve a complicar a Starmer y esta vez podría costarle el cargo

    » La Nacion

    Fecha: 18/04/2026 19:57

    El caso Epstein vuelve a complicar a Starmer y esta vez podría costarle el cargo Las dudas sobre la veracidad de sus declaraciones ante el Parlamento sobre el nombramiento de Mandelson como embajador en EE.UU. agravan la crisis del primer ministro británico - 5 minutos de lectura' LONDRES. El primer ministro británico, Keir Starmer, vuelve a quedar en el centro de la tormenta política. A menos de dos años de haber llegado al poder con la promesa de restaurar la integridad en el gobierno, el líder laborista enfrenta ahora una de las crisis más graves de su gestión, tras revelaciones que ponen en duda su versión sobre el controvertido nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, que fue acusado de tener vínculos estrechos con el pedófilo Jeffrey Epstein. El caso, que ya venía erosionando su autoridad desde hace meses, dio un nuevo giro esta semana luego de que el diario The Guardian informara que Mandelson no había superado la verificación de antecedentes de seguridad antes de asumir el cargo a comienzo de 2025. La información contradice lo que el propio Starmer había afirmado ante el Parlamento, donde aseguró que el proceso se había llevado a cabo conforme a las normas. La revelación abrió un frente delicado. El primer ministro es acusado de haber engañado a los legisladores, una falta considerada especialmente grave en el sistema político británico. En respuesta, Starmer expresó estar absolutamente furioso por no haber sido informado de la evaluación negativa y calificó la situación de imperdonable. Aún así, las explicaciones no lograron contener la presión política. Downing Street reaccionó con rapidez y forzó la salida de Olly Robbins, el principal funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores involucrado en el proceso. Sin embargo, la decisión no logró desactivar las críticas. Por el contrario, alimentó las sospechas sobre posibles responsabilidades políticas en la aprobación de un nombramiento que desde el inicio era considerado de alto riesgo. Mandelson, una figura histórica del laborismo británico, arrastraba antecedentes polémicos mucho antes de su designación. Había renunciado en dos ocasiones a cargos ministeriales en el pasado por cuestiones éticas y financieras, y su relación con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein condenado por delitos sexuales y fallecido en prisión en 2019 era ampliamente conocida. Pese a ello, Starmer decidió avanzar con su nombramiento, en lo que muchos interpretaron como una apuesta estratégica. El cálculo político era que la experiencia de Mandelson en comercio y su capacidad de influencia podrían facilitar negociaciones clave con la administración de Donald Trump, especialmente en materia de aranceles. Durante un tiempo, esa decisión pareció dar resultados. Pero el escenario cambió drásticamente a partir de septiembre de 2025, cuando salieron a la luz correos electrónicos que mostraban el respaldo de Mandelson a Epstein incluso cuando enfrentaba cargos penales. La situación se volvió insostenible tras la publicación, en enero, de millones de documentos judiciales en Estados Unidos que profundizaron las sospechas sobre sus vínculos con el financista. El escándalo escaló aún más cuando surgieron indicios de que Mandelson podría haber compartido información sensible del gobierno británico con Epstein durante su etapa como ministro. La policía abrió una investigación, allanó sus propiedades y lo arrestó en febrero bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de funciones públicas. Aunque fue liberado sin cargos y niega cualquier irregularidad, el daño político ya estaba hecho. Starmer terminó destituyéndolo y pidió disculpas públicas, admitiendo haber confiado en lo que luego describió como mentiras de Mandelson. Sin embargo, lejos de cerrarse, el caso siguió creciendo y ahora amenaza directamente la continuidad del primer ministro. ¿Estaba Starmer al tanto? El nuevo foco está puesto en el proceso de selección. La pregunta central es si Starmer conocía o debía conocer las objeciones de seguridad antes de confirmar el nombramiento. Su entorno sostiene que ni él ni otros ministros fueron informados, ya que este tipo de evaluaciones incluyen datos sensibles que suelen manejarse a nivel técnico. Pero sus adversarios consideran inverosímil que un proceso de esa magnitud no haya llegado a la cima del poder político. Las críticas no provienen solo de la oposición. Aunque el Partido Laborista mantiene una amplia mayoría parlamentaria, algunos sectores internos comenzaron a expresar inquietud por el impacto electoral del escándalo. A pocas semanas de elecciones locales y regionales en Inglaterra, Escocia y Gales, las encuestas anticipan un posible retroceso del oficialismo. La líder conservadora, Kemi Badenoch, fue categórica al pedir la renuncia del primer ministro. Se le han acabado las excusas. Su posición es insostenible, afirmó. La oposición acusa a Starmer de haber traicionado su principal promesa de campaña: devolver la honestidad a la política británica tras años de escándalos bajo gobiernos conservadores. The Prime Minister is taking us for fools. He said today that no one in Number 10 knew. Kemi Badenoch (@KemiBadenoch) April 17, 2026 On the 12 of September, the FRONT PAGE of the Independent clearly states that MI6 failed to clear Mandelson. He wants us to believe no one thought to check? Its utterly absurd. pic.twitter.com/OxzjvgFHMm Ese contraste es, precisamente, lo que agrava la situación. Como señala el analista Tim Bale, Starmer construyó su liderazgo en oposición a figuras como Boris Johnson, presentándose como un dirigente apegado a las reglas. Las nuevas revelaciones, sin embargo, amenazan con erosionar esa imagen y alimentar la percepción de hipocresía, uno de los pecados políticos más castigados por el electorado británico. Boris Johnson, que llegó al poder con una mayoría aplastante en 2019, terminó renunciando tres años después tras una serie de escándalos que minaron su credibilidad. Hasta el momento, pocos legisladores laboristas han pedido abiertamente su dimisión. Pero el clima podría cambiar rápidamente si el escándalo sigue escalando o si los resultados electorales confirman un desgaste significativo. Starmer intentará contener la crisis el lunes, cuando comparezca ante el Parlamento para dar explicaciones. Al día siguiente, Robbins también declarará ante los legisladores, en una audiencia que podría arrojar una versión distinta de los hechos y complicar aún más al gobierno. Agencias AP, AFP y Reuters

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